EL RINCÓN DE FERNY

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viernes, 9 de mayo de 2025

VÍDEOS PARA ANIMAR A ESCOGER CLASE DE RELIGIÓN

 SON TANTAS LAS RAZONES...APÚNTALE A RELI


MOTIVACIÓN PARA CLASE DE RELIGIÓN


HAY MOTIVOS PARA APUNTARSE A CLASE RELIGIÓN



CLASE DE RELIGIÓN... SÍ



COTELO Y LOS PROFESORES DE RELIGIÓN



ME APUNTO A RELIGIÓN (2019)


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LA CLASE  RELIGIÓN. UNA CLASE DIFERENTE.


UN JOVEN EXPLICA QUÉ ES LA FE CATÓLICA





domingo, 8 de enero de 2023

LA ENSEÑANZA DE LA ASIGNATURA DE RELIGIÓN: LA LEY ESTÁ PARA CUMPLIRLA

La enseñanza de la religión cristiana, la historia de las religiones y la filosofía en general es algo intrínsecamente bueno, por no decir esencial para la persona

Como gusta decir al presidente del Gobierno últimamente –es su latiguillo de verano– la ley está para cumplirse. Efectivamente así es, y además para el fin para el que fueron creadas las mismas, y no para hacer un uso torticero, desviado o interesado de ellas.

Dentro de las normas obligatorias se encuentran también los pactos y convenios internacionales, a los que la propia Constitución española otorga rango, un papel muy relevante para la interpretación de los derechos fundamentales. Entre los múltiples pactos internacionales firmados por el Reino de España se encuentra los acuerdos con la Santa Sede de 1979, y entre ellos el de enseñanza y asuntos culturales que entre otras cosas exige que la asignatura de Religión sea de oferta obligatoria, aunque de elección voluntaria, en todos los niveles y especialidades de las enseñanzas preuniversitarias, y que además, para aquellos que las escojan, la asignatura sea calificada y evaluada como las de mayor importancia (disciplinas fundamentales dice el convenio), es decir que compute para todas las medias oficiales de cara al acceso a la universidad por ejemplo.

Pues bien, está obligación legal que se impone a todos los poderes públicos españoles viene siendo objeto de innumerables incumplimientos desde hace muchos años, y corre el serio peligro de que en los próximos meses de ser definitivamente noqueada o gravemente capitidisminuida.

El primer incumplimiento tiene que ver con el hecho de que se haya excluido total y absolutamente de este ámbito a las enseñanzas de formación profesional; no sé qué razón pueda existir para que los estudiantes de electricidad, peluquería, automoción, sistemas informáticos en red, o matricería y moldes, no tengan derecho a optar por una formación tan vital como es la religiosa; pero lo cierto es que de esto no tiene la culpa sólo el actual Gobierno, sino también es atribuible a todos los que le antecedieron, de todos los signos políticos. Lo acuerdos Iglesia-Estado a los que nos acabamos de referir expresamente incluyen los estudios de formación profesional dentro de su ámbito. La Ley está para cumplirla.

El segundo incumplimiento tiene que ver con el hecho de que, de facto, en algunas CCAA, entre las que destacan País Vasco y Cataluña, se lleve años sin ofrecer la asignatura de Religión en la escuela pública, sin que la alta inspección del Estado en materia educativa haya hecho nada por remediar este grave incumplimiento legal, algo parecido a lo que sucede con la enseñanza de un número mínimo de asignaturas en idioma español. Pero también es cierto que esto lleva años sucediendo. La Ley está para cumplirla.

Podríamos hablar también de la reducción de horas a la mínima expresión de la asignatura de Religión, pero eso es largo de explicar y además en este campo la jurisprudencia ha sido contradictoria.

Interesa ahora analizar cómo está quedando la situación con el desarrollo normativo posterior a la llamada ley Celaá, la que, como se sabe, modificó a finales de 2020 la Ley Orgánica de Educación.

La Ley Celaá se limita a decir que enseñanza de la religión católica se ajustará a lo establecido en el Acuerdo sobre Enseñanza y Asuntos Culturales suscrito entre la Santa Sede y el Estado español, declaración que hace extensiva al resto de las confesiones con las que el estado ha firmado acuerdos semejantes. Bonita declaración que como veremos a continuación tiene poco que ver con el desarrollo normativo posterior.

Los distintos decretos estatales que han regulado recientemente las llamadas enseñanzas mínimas de primaria, ESO y Bachillerato, han regulado la oferta de la asignatura de religión de tal medida que se va a dificultar enormemente la elección de esta materia por parte de las familias.

De momento le resta valor haciendo que la misma no compute a los efectos de la obtención de las medias oficiales, y después elimina la llamada asignatura espejo, es decir la asignatura que debería ofrecerse junto a la de religión para que así las familias puedan hacer una elección sencilla y clara. En el pasado esta asignatura fue ética, y bien podría ser filosofía, historia o cultura de las religiones, que es precisamente la posibilidad que prevé la Ley Orgánica de Educación después la reforma Celaá. Pero desgraciadamente está no ha sido la opción elegida por los citados reglamentos de desarrollado, que han optado por una solución harto compleja que va a permitir a las CCAA hacer de su capa un sayo. Haced la ley que yo haré lo reglamentos decía el Conde Romanones. La Ley está para cumplirla.

Pues bien, la alternativa que prevén estos reglamentos de enseñanzas mínimas a la asignatura de Religión esta descrita de un modo muy ambiguo y alambicado; para los alumnos que no opten por la asignatura de religión, los centros escolares deben prever medidas de atención educativa, que tengan por objeto el desarrollo de los elementos transversales de las competencias a través de la realización de proyectos significativos y relevantes y de la resolución colaborativa de problemas, reforzando la autoestima, la autonomía, la reflexión y la responsabilidad, y que vayan a dirigidas a reforzar los aspectos más transversales del currículo, favoreciendo la interdisciplinariedad y la conexión entre los diferentes saberes. Medidas, proyectos, transversalidad…; términos muy abstractos que van a ser objeto de desarrollo muy diverso por las CCAA que son las que deben desarrollar los decretos de enseñanzas mínimas. Todo con muchas comillas porque los decretos de enseñanzas mínimas son de todo menos mínimos, y regulan todos los aspectos educativos con enorme exhaustividad.

Los avances de la legislación autonómica que van llegando, y a los que habrá que estar muy atentos, no pintan nada bien en los que se refiere al ejercicio de este derecho fundamental de las familias de optar por la asignatura de religión; o bien se limitan a reproducir el mismo texto estatal, dejando para posteriores circulares o resoluciones administrativas el cómo se concreta ese proyecto «transversal» que deberá ser la alternativa a la religión, o incluso avanzan que la religión será una asignatura adicional, extra, que no tendrá espejo, que sólo cursarán los que la pidan, quedando los demás libres para ir al patio –o al móvil–, o irse a casa; y ello además de no computar para las medidas oficiales. La Ley está para cumplirla.

La escuela privada y quizás en alguna medida la concertada, puedan ir solucionado el problema convirtiendo en asignatura alternativa los proyectos transversales, pero el ejercicio del derecho a optar por la asignatura de Religión cada vez es más difícil en la escuela pública, y el sector privado no puede dar la espalda a esta realidad, tratando de paliar su problemática particular únicamente.

Finalmente, una palabra por el momento para resaltar que la enseñanza de la religión cristina, la historia de las religiones, y la filosofía en general es algo intrínsecamente bueno, por no decir esencial para la persona; la finitud de la vida del hombre es un misterio y esta verdad es una realidad inevitable; los hombres desde siempre han dedicado gran parte de su pensamiento a intentar encontrar explicación lógica a lo inescrutable; privar a los estudiantes de esta serie de reflexiones es sin lugar a duda limitarles gravemente. La Iglesia fundada por Dios encarnada en Cristo, está ligada de modo inseparable de la vida de las sociedades occidentales, ha sido uno de los fundamentos de su desarrollo cultural y social; prescindir de ello, como si fuera una asignatura más, sin ni siquiera capacidad de elección, o haciendo la misma muy complicada, supone también privar a los jóvenes de armas poderosas para formarse y crecer como personas sabias y de bien.

Y por último, la religión no puede ser objeto de adoctrinamiento, y el que lo intente se equivoca gravemente, y los resultados serán los distintos a los deseados, ya que una cosa es conocer las respuestas que dan las religiones, y en concreto la cristiana católica, al misterio de vida del hombre, y otra muy distinta el despertar del sentimiento religioso, que, como el enamoramiento, por ser tan personal, no puede ser de ninguna manera objeto de coerción, o brota del corazón o nunca surgirá por más doctrina, teología y dogmática que se aprenda; las vías para una pastoral de encuentro con Jesús, nada tienen que ver con la enseñanza de la asignatura de Religión, en todo caso correrán paralelas.

 La enseñanza de la religión cristiana, la historia de las religiones y la filosofía en general es algo intrínsecamente bueno, por no decir esencial para la persona

Como gusta decir al presidente del Gobierno últimamente –es su latiguillo de verano– la ley está para cumplirse. Efectivamente así es, y además para el fin para el que fueron creadas las mismas, y no para hacer un uso torticero, desviado o interesado de ellas.

Dentro de las normas obligatorias se encuentran también los pactos y convenios internacionales, a los que la propia Constitución española otorga rango, un papel muy relevante para la interpretación de los derechos fundamentales. Entre los múltiples pactos internacionales firmados por el Reino de España se encuentra los acuerdos con la Santa Sede de 1979, y entre ellos el de enseñanza y asuntos culturales que entre otras cosas exige que la asignatura de Religión sea de oferta obligatoria, aunque de elección voluntaria, en todos los niveles y especialidades de las enseñanzas preuniversitarias, y que además, para aquellos que las escojan, la asignatura sea calificada y evaluada como las de mayor importancia (disciplinas fundamentales dice el convenio), es decir que compute para todas las medias oficiales de cara al acceso a la universidad por ejemplo.

Pues bien, está obligación legal que se impone a todos los poderes públicos españoles viene siendo objeto de innumerables incumplimientos desde hace muchos años, y corre el serio peligro de que en los próximos meses de ser definitivamente noqueada o gravemente capitidisminuida.

El primer incumplimiento tiene que ver con el hecho de que se haya excluido total y absolutamente de este ámbito a las enseñanzas de formación profesional; no sé qué razón pueda existir para que los estudiantes de electricidad, peluquería, automoción, sistemas informáticos en red, o matricería y moldes, no tengan derecho a optar por una formación tan vital como es la religiosa; pero lo cierto es que de esto no tiene la culpa sólo el actual Gobierno, sino también es atribuible a todos los que le antecedieron, de todos los signos políticos. Lo acuerdos Iglesia-Estado a los que nos acabamos de referir expresamente incluyen los estudios de formación profesional dentro de su ámbito. La Ley está para cumplirla.

El segundo incumplimiento tiene que ver con el hecho de que, de facto, en algunas CCAA, entre las que destacan País Vasco y Cataluña, se lleve años sin ofrecer la asignatura de Religión en la escuela pública, sin que la alta inspección del Estado en materia educativa haya hecho nada por remediar este grave incumplimiento legal, algo parecido a lo que sucede con la enseñanza de un número mínimo de asignaturas en idioma español. Pero también es cierto que esto lleva años sucediendo. La Ley está para cumplirla.

Podríamos hablar también de la reducción de horas a la mínima expresión de la asignatura de Religión, pero eso es largo de explicar y además en este campo la jurisprudencia ha sido contradictoria.

Interesa ahora analizar cómo está quedando la situación con el desarrollo normativo posterior a la llamada ley Celaá, la que, como se sabe, modificó a finales de 2020 la Ley Orgánica de Educación.

La Ley Celaá se limita a decir que enseñanza de la religión católica se ajustará a lo establecido en el Acuerdo sobre Enseñanza y Asuntos Culturales suscrito entre la Santa Sede y el Estado español, declaración que hace extensiva al resto de las confesiones con las que el estado ha firmado acuerdos semejantes. Bonita declaración que como veremos a continuación tiene poco que ver con el desarrollo normativo posterior.

Los distintos decretos estatales que han regulado recientemente las llamadas enseñanzas mínimas de primaria, ESO y Bachillerato, han regulado la oferta de la asignatura de religión de tal medida que se va a dificultar enormemente la elección de esta materia por parte de las familias.

De momento le resta valor haciendo que la misma no compute a los efectos de la obtención de las medias oficiales, y después elimina la llamada asignatura espejo, es decir la asignatura que debería ofrecerse junto a la de religión para que así las familias puedan hacer una elección sencilla y clara. En el pasado esta asignatura fue ética, y bien podría ser filosofía, historia o cultura de las religiones, que es precisamente la posibilidad que prevé la Ley Orgánica de Educación después la reforma Celaá. Pero desgraciadamente está no ha sido la opción elegida por los citados reglamentos de desarrollado, que han optado por una solución harto compleja que va a permitir a las CCAA hacer de su capa un sayo. Haced la ley que yo haré lo reglamentos decía el Conde Romanones. La Ley está para cumplirla.

Pues bien, la alternativa que prevén estos reglamentos de enseñanzas mínimas a la asignatura de Religión esta descrita de un modo muy ambiguo y alambicado; para los alumnos que no opten por la asignatura de religión, los centros escolares deben prever medidas de atención educativa, que tengan por objeto el desarrollo de los elementos transversales de las competencias a través de la realización de proyectos significativos y relevantes y de la resolución colaborativa de problemas, reforzando la autoestima, la autonomía, la reflexión y la responsabilidad, y que vayan a dirigidas a reforzar los aspectos más transversales del currículo, favoreciendo la interdisciplinariedad y la conexión entre los diferentes saberes. Medidas, proyectos, transversalidad…; términos muy abstractos que van a ser objeto de desarrollo muy diverso por las CCAA que son las que deben desarrollar los decretos de enseñanzas mínimas. Todo con muchas comillas porque los decretos de enseñanzas mínimas son de todo menos mínimos, y regulan todos los aspectos educativos con enorme exhaustividad.

Los avances de la legislación autonómica que van llegando, y a los que habrá que estar muy atentos, no pintan nada bien en los que se refiere al ejercicio de este derecho fundamental de las familias de optar por la asignatura de religión; o bien se limitan a reproducir el mismo texto estatal, dejando para posteriores circulares o resoluciones administrativas el cómo se concreta ese proyecto «transversal» que deberá ser la alternativa a la religión, o incluso avanzan que la religión será una asignatura adicional, extra, que no tendrá espejo, que sólo cursarán los que la pidan, quedando los demás libres para ir al patio –o al móvil–, o irse a casa; y ello además de no computar para las medidas oficiales. La Ley está para cumplirla.

La escuela privada y quizás en alguna medida la concertada, puedan ir solucionado el problema convirtiendo en asignatura alternativa los proyectos transversales, pero el ejercicio del derecho a optar por la asignatura de Religión cada vez es más difícil en la escuela pública, y el sector privado no puede dar la espalda a esta realidad, tratando de paliar su problemática particular únicamente.

Finalmente, una palabra por el momento para resaltar que la enseñanza de la religión cristina, la historia de las religiones, y la filosofía en general es algo intrínsecamente bueno, por no decir esencial para la persona; la finitud de la vida del hombre es un misterio y esta verdad es una realidad inevitable; los hombres desde siempre han dedicado gran parte de su pensamiento a intentar encontrar explicación lógica a lo inescrutable; privar a los estudiantes de esta serie de reflexiones es sin lugar a duda limitarles gravemente. La Iglesia fundada por Dios encarnada en Cristo, está ligada de modo inseparable de la vida de las sociedades occidentales, ha sido uno de los fundamentos de su desarrollo cultural y social; prescindir de ello, como si fuera una asignatura más, sin ni siquiera capacidad de elección, o haciendo la misma muy complicada, supone también privar a los jóvenes de armas poderosas para formarse y crecer como personas sabias y de bien.

Y por último, la religión no puede ser objeto de adoctrinamiento, y el que lo intente se equivoca gravemente, y los resultados serán los distintos a los deseados, ya que una cosa es conocer las respuestas que dan las religiones, y en concreto la cristiana católica, al misterio de vida del hombre, y otra muy distinta el despertar del sentimiento religioso, que, como el enamoramiento, por ser tan personal, no puede ser de ninguna manera objeto de coerción, o brota del corazón o nunca surgirá por más doctrina, teología y dogmática que se aprenda; las vías para una pastoral de encuentro con Jesús, nada tienen que ver con la enseñanza de la asignatura de Religión, en todo caso correrán paralelas

 Fernando Lostao Crespo es abogado, doctor en Derecho y director de la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria

Fuente:https://www.eldebate.com/sociedad/20220812/ensenanza-asignatura-religion-ley-esta cumplirla_54269.html


 

martes, 21 de junio de 2022

ALEGATO A FAVOR DE LA ASIGNATURA DE RELIGIÓN (ERE)

Nuestro compañero José Antonio Fernández (Bati) ha publicado este fantástico vídeo para dar visibilidad a la situación de acoso, ninguneo e incluso ilegalidades que se están cometiendo contra la clase de Religión y el derecho de los alumnos y sus familias a recibirla, en igualdad  con el resto de asignaturas. 




martes, 17 de mayo de 2022

¿ALGUNA RAZÓN PARA ESTUDIAR RELIGIÓN?

PARA ENTENDERNOS A NOSOTROS MISMOS, PARA COMPRENDER NUESTRO MUNDO Y SITUARNOS ANTE ÉL, PARA, DESDE LA LIBERTAD Y LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD, DAR SENTIDO A NUESTRA EXISTENCIA, MERECE LA PENA ESTUDIAR RELIGIÓN.

Un grupo de profesores y alumnos universitarios paseábamos por las calles de Salamanca, prestigiosa y antigua ciudad de raigambre académica. Admirados por su belleza, nos detuvimos ante la iglesia de San Benito, un templo gótico de finales del siglo XV y principios del XVI, construido sobre la antigua iglesia románica del siglo XII.

Frente a la portada sur, de estilo gótico flamenco, contemplábamos sobre el arco carpanel las esculturas que forman la escena de la Anunciación: la Virgen María y el ángel San Gabriel. Los muchachos, sensibles ante el arte y la armonía, se deshacían en elogios y en interés por saber. Fue un momento mágico, hasta que uno de ellos exclamó: “¿Qué belleza! ¿Qué podrá representar ese personaje alado?”.

¿Razones para estudiar Religión? Sí, claro. Para estudiar Religión… y Literatura, Música, Historia, Arte, Matemáticas, Física, Geografía, Ciencias Naturales, Lengua, Educación Física, Idiomas, Filosofía y tantas otras materias interesantes que nos ayudan a formarnos como personas y como sociedad. En este caso, daré, en pinceladas, cinco razones para estudiar Religión:

La formación integral. Para procurar una formación integral, hemos de atender a todas las dimensiones de la persona. Una de ellas es la dimensión espiritual, la apertura a la trascendencia propia de todo ser humano. Ignorar esta dimensión supone mutilar algo esencial de la persona, sea creyente o no creyente, o sea cual sea su religión o forma de espiritualidad.

El sentido histórico. Para vivir con sentido histórico, bien asentados en el presente y proyectados hacia el futuro, es necesario asumir los valores y acontecimientos que nos legaron nuestros mayores y que siguen hoy vigentes; darles vida de forma creativa hoy, y transmitirlos purificados a las generaciones futuras que ocuparán el planeta Tierra. La religión ha sido, a lo largo de la Historia, una fuerza configuradora de las sociedades, sin la que no se comprenden ni los movimientos sociales ni la orientación de los acontecimientos. Hay que saber para comprender, y hay que comprender para tomar decisiones acertadas que orienten a la humanidad de forma pacífica y constructiva.

La cultura. Para comprender la cultura, y en concreto la cultura occidental, es indispensable contar con el cristianismo y con su fuerza configuradora. Si se suprime la herencia cristiana, su sentido, valores y manifestaciones artísticas y culturales, se destruyen las bases fundamentales en las que se apoya lo que hoy llamamos democracia, derechos humanos, dignidad de la persona y creación en múltiples facetas: literatura, música, arquitectura, pintura, escultura, política, estructura social… Sin un conocimiento, al menos básico, del cristianismo, no se comprende casi nada de la cultura occidental, independientemente de la condición religiosa, agnóstica o atea de la persona. Lo mejor de Occidente es como es por las aportaciones del cristianismo, que incorpora la herencia judeocristiana y el mundo grecolatino, junto a algunas otras influencias. Las raíces de Europa son cristianas, y a partir de Europa lo son las de la cultura occidental. Si se suprimen, se vacían de sentido. Por eso hay que conocerlas.

La inserción abierta y dialogante en la sociedad. En un mundo globalizado y de creciente convivencia entre distintas culturas, hay que conocer al otro para dialogar de forma abierta y enriquecedora. Se dialoga desde lo que se es, desde la propia identidad, y se busca el encuentro intentando comprender al otro en su propia identidad. El conocimiento de la propia religión, o la ausencia de ella –ambas cosas respetables–, favorece la apertura respetuosa al otro en sus semejanzas o en sus diferencias, incluida la religión.

La búsqueda de la verdad y el sentido de la vida. La madurez y felicidad de las personas está vinculada al sentido de la vida y a la búsqueda de la verdad desde la libertad interior. Fe y razón no se oponen, sino que se complementan y enriquecen, cada una desde su nivel de realidad y conocimiento. En el pensamiento católico se habla de la importancia de ‘dar razón de la propia fe’. Para ‘dar razón’ hay que saber, comprender, reflexionar… estudiar.

En definitiva, para entendernos a nosotros mismos, para comprender nuestro mundo y situarnos ante él, para, desde la libertad y la búsqueda de la verdad, dar sentido a nuestra existencia, merece la pena estudiar Religión. Por ello, desde UNIR te apoyamos con una formación que no solamente te permitirá obtener la DECA, sino también aportar valores para una educación integral. Y, de paso, saber que ‘el personaje alado’ de la portada de San Benito, en Salamanca, es San Gabriel, el ángel de la Anunciación.

NINFA WATT Viernes, 13 de mayo de 2022

TOMADO DE LA REVISTA MAGISTERIO

lunes, 11 de octubre de 2021

HUMILDE DEFENSA DE LA ASIGNATURA DE RELIGIÓN

En las últimas semanas la asignatura de Religión que se imparte en los centros ha vuelto a ser noticia; o, más concretamente, ha vuelto a ser noticia el futuro de esta materia. Pareciera que, en España, la formación de un nuevo gobierno aparejase siempre la apertura de una misteriosa caja de Pandora, de donde se desparramarían algunos de los fantasmas que la sociedad española lleva arrastrando desde hace ya no pocas décadas. Uno de ellos, ¡cómo no!, es la conveniencia de impartir la asignatura de Religión en las aulas. Se podría escribir mucho sobre el tema, y presentar igualmente muchos argumentos de peso a favor o en contra. Sin embargo, todo esto no estaría exento del pesado elemento ideológico que habitualmente condiciona cualquier tipo de debate en nuestro país.

En primer lugar, la Religión no busca hacer proselitismo. Es importante tomar como punto de partida este matiz: no hay que confundir nunca una clase de Religión con la catequesis. Si arrancásemos desde aquí nuestro debate, creo que muchos de esos viejos fantasmas a los que antes hacía referencia se disolverían como un simple azucarillo.

Por otro lado, no podemos negar la importancia que ha tenido el hecho religioso no ya en la historia occidental, de la que somos herederos directos, sino en la propia concepción existencial del hombre, siempre errante a través del tiempo, de la historia y de los siglos, eterno buscador del sentido de su vida. La asignatura de Religión es un instrumento tan válido como eficaz para explicar al alumnado como a través del estudio, la literatura, la arquitectura, la música, es decir, cómo por medio de la cultura el hombre ha querido expresar esa búsqueda de lo trascendente, yendo más allá de lo material, y dando un salto hacia aquello que ni siquiera nuestra condición limitada puede pronunciar, aunque casi lo esté rozando con la yema de los dedos.

En efecto, el sentido religioso del hombre se halla presente, nos guste o no, en algunos de los momentos clave de la historia de la humanidad. Nadie puede negar que la cuestión de Dios ha ocupado un tiempo precioso en el esfuerzo pensante de tantos y tantos filósofos, que han intentado explicar lo que somos hoy; o que algunas de las más maravillosas obras de arte, como las catedrales que salpican nuestra cultura, se idearon y edificaron con la sed de las piedras vivas que somos todos y cada uno de nosotros, y que esconden un anhelo por llegar a lo imposible. En este sentido, un breve paseo por algunas de las pinacotecas más deslumbrantes del mundo sirven para darse cuenta del temblor religioso que ha deslumbrado a algunos de los mayores artistas de todos los tiempos. Ni qué decir de aquellas composiciones musicales, como la Pasión según san Mateo de Bach, o las obras de Tomás Luis de Victoria (por citar solo dos maestros entre una ingente marea de ellos), cuya escucha atenta nos continúan asombrando hasta recordar aquel versículo del Salmo 8, «qué es el hombre para que te acuerdes de él», admirados hasta el extremo de esta gran obra que es el caminar del hombre a través de la vida de todos los tiempos, pasados, presentes y futuros.

Solo por esto merece la pena romper una lanza a favor de la enseñanza de la Religión. Evidentemente, sería absolutamente imperdonable dejar escapar esta gran oportunidad educativa de transmitir quiénes somos y qué somos llamados a ser porqué, entre otras cosas, condenándola al olvido, nos estaríamos traicionando a nosotros mismos y a nuestra historia.

 

Alberto Estévez de PSJ




jueves, 16 de julio de 2020

RELIGIÓN EN LA ESCUELA, UNA ASIGNATURA MÁS


Estos días, por desgracia, vuelve a estar la Religión Católica en el candelero como bandera de disputa entre unos y otros.

El objetivo de la Enseñanza Religiosa Escolar (ERE) no es ni adoctrinar, ni convertir a nadie a la fe en Jesucristo.

La ERE se busca la inteligencia de la fe, por lo tanto presenta a los alumnos el hecho religioso en su origen y su desplegarse histórico en cada confesión.

Todos los alumnos tienen derecho a recibir una educación integral, que contemple todas las dimensiones humanas. La Religión ayuda a contemplar al ser humano como algo más que simple materia, porque es una inteligencia sentiente, capaz de trascendencia. Esa dimensión espiritual que debe ser educada al igual que las demás encuentra un espacio adecuado en la enseñanza de la Religión.

No debemos confundir a nadie, todas las personas tienen una dimensión espiritual que les hace dotar de sentido trascendente a la realidad inmanente en la que se desarrolla su vida. La fe es otra cosa, la fe es un don, la fe se pide; la dimensión espiritual se educa.

Ofrecemos un texto que puede ilustrar esa necesidad que podemos tener como seres humanos de conocer qué es la Religión, en este caso Católica para completar nuestra educación, no podemos renunciar a nuestra herencia cultural.

El texto pertenece a una persona poco sospechosa de buscar adoctrinamiento religioso como fue el socialista francés Jean Jaurès como respuesta a su hijo cuando le pide que le exima del estudio de la Religión en el Colegio. Las negritas son nuestras.

«Querido hijo: Me pides un justificante que te exima de cursar religión, un poco por tener la gloria de proceder de distinta manera que la mayor parte de los condiscípulos y temo que también un poco para parecer digno hijo de un hombre que no tiene convicciones religiosas. Este justificante, querido hijo, no te lo envío ni te lo enviaré jamás.

No es porque desee que seas clerical, a pesar de que no hay en esto ningún peligro, ni lo hay tampoco en que profeses las creencias que te expondrá el profesor. Cuando tengas la edad suficiente para juzgar, serás completamente libre pero, tengo empeño decidido en que tu instrucción y tu educación sean completas, y no lo serían sin un estudio serio de la religión.

Te parecerá extraño este lenguaje después de haber oído tan bellas declaraciones sobre esta cuestión; son, hijo mío, declaraciones buenas para arrastrar a algunos pero que están en pugna con el más elemental buen sentido. ¿Cómo sería completa tu instrucción sin un conocimiento suficiente de las cuestiones religiosas sobre las cuales todo el mundo discute? ¿Quisieras tú, por tu ignorancia voluntaria, no poder decir una palabra sobre estos asuntos sin exponerte a soltar un disparate?

Dejemos a un lado la política y las discusiones y veamos lo que se refiere a los conocimientos indispensables que debe tener un hombre de cierta posición. Estudias mitología para comprender historia y la civilización de los griegos y de los romanos y ¿qué comprenderías de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo, sin conocer la religión, que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización? En el arte ¿qué serán para ti las obras maestras de la Edad Media y de los tiempos modernos, si no conoces el motivo que las ha inspirado y las ideas religiosas que ellas contienen?

En las letras ¿puedes dejar de conocer no sólo a Bossuet, Fenelón, Lacordaire, De Maistre, Veuillot y tantos otros que se ocuparon exclusivamente de cuestiones religiosas, sino también a Corneille, Racine, Hugo, en una palabra a todos estos grandes maestros que debieron al cristianismo sus más bellas inspiraciones?

Si se trata de derecho , de filosofía o de moral ¿puedes ignorar la expresión más clara del Derecho Natural, la filosofía más extendida, la moral más sabia y más universal? -éste es el pensamiento de Juan Jacobo Rousseau-.

Hasta en las ciencias naturales y matemáticas encontrarás la religión: Pascal y Newton eran cristianos fervientes; Ampere era piadoso; Pasteur probaba la existencia de Dios y decía haber recobrado por la ciencia la fe de un bretón; Flammarion se entrega a fantasías teológicas.

¿Querrás tú condenarte a saltar páginas en todas tus lecturas y en todos tus estudios? Hay que confesarlo: la religión está íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana; es la base de la civilización y es ponerse fuera del mundo intelectual y condenarse a una manifiesta inferioridad el no querer conocer una ciencia que han estudiado y que poseen en nuestros días tantas inteligencias preclaras.

Ya que hablo de educación: ¿para ser un joven bien educado es preciso conocer y practicar las leyes de la Iglesia? Sólo te diré lo siguiente: nada hay que reprochar a los que las practican fielmente, y con mucha frecuencia hay que llorar por los que no las toman en cuenta.

No fijándome sino en la cortesía en el simple “savoir vivre”, hay que convenir en la necesidad de conocer las convicciones y los sentimientos de las personas religiosas. Si no estamos obligados a imitarlas, debemos por lo menos comprenderlas para poder guardarles el respeto, las consideraciones y la tolerancia que les son debidas. Nadie será jamás delicado, fino, ni siquiera presentable sin nociones religiosas.

Querido hijo: convéncete de lo que digo: muchos tienen interés en que los demás desconozcan la religión, pero todo el mundo desea conocerla. En cuanto a la libertad de conciencia y otras cosas análogas, eso es vana palabrería que rechazan de ordinario los hechos y el sentido común.

Muchos anti-católicos conocen por lo menos medianamente la religión; otros han recibido educación religiosa; su conducta prueba que han conservado toda su libertad.

Además, no es preciso ser un genio para comprender que sólo son verdaderamente libres de no ser cristianos los que tienen la facultad de serlo, pues, en caso contrario, la ignorancia les obliga a la irreligión.

La cosa es muy clara: la libertad exige la facultad de poder obrar en sentido contrario. Te sorprenderá esta carta, pero precisa hijo mío, que un padre diga siempre la verdad a su hijo. Ningún compromiso podría excusarme de esa obligación

Recibe, querido hijo, el abrazo de tu padre»

Incluso para poder renunciar libremente a ella, es necesario conocer la Religión de una manera sistemática, con un currículum objetivo y público, con unos criterios de evaluación y unos estándares de aprendizaje que permitan darle el estatuto de una asignatura más entre las demás.

La verdadera educación libera. Para rechazar, para seguir, para comprender, hay que conocer.

Jesús M. Gallardo Nieto – Profesor de Religión Católica

UN PROFESOR DA 8 RAZONES PARA CURSAR Y TAMBIÉN DEFENDER LA ASIGNATURA DE RELIGIÓN


Muchos alumnos están ya realizando las matriculas online para el nuevo curso y deben decidir si cursarán o no la asignatura de Religión. Son muchos los que optan por ella, pese a los ataques que desde hace tiempo está sufriendo y el intento del nuevo Gobierno de relegarla aún más con su nueva ley de educación.

Santiago Vela es profesor de Religión desde hace 30 años en Secundaria y Bachillerato. “Detrás de este cartel no está la Iglesia, ni sindicatos, ni ninguna institución religiosa, sino la experiencia de un montón de alumnos, padres, madres y profesores que han comprobado a lo largo de los años que las clases de Religión se imparten con el mismo rigor académico y con los mismos instrumentos didácticos y pedagógicos que el resto de materias, clases que no persiguen ni catequizar ni adoctrinar, sino proporcionar contenidos razonables y científicos sobre el hecho religioso, que ayudan a completar y a hacer más comprensible la cultura, las tradiciones, la sociedad en que vivimos, que ayudan a comprender mejor otras asignaturas como Ciencias Sociales, Filosofía, Historia, Lengua y Literatura, que hacen crecer en valores de igualdad, de dignidad...”, explica a la Diócesis de Málaga.

Estos son 8 motivos para decir sí a la asignatura de Religión:

1- Es un derecho que debe garantizar el Estado a los padres para que los hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones; derecho que emana del art. 18 y art. 26.3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, del art. 27.3 de la Constitución Española y del art. 2 de la Convención Europea para la salvaguarda de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales.

2-La escuela pública debe promover la educación integral del alumnado, hacer crecer todas las dimensiones de la persona y, por tanto, la dimensión religiosa y trascendente que posee todo ser humano, sea o no creyente.

3- En la inmensa mayoría de los países europeos y democráticos aconfesionales se imparte la asignatura de Religión, tanto en los niveles de Primaria, Secundaria, Bachillerato y Universitario y está asentada en el currículum de estudios con normalidad.

4- El objetivo no es catequizar, ni adoctrinar, ni hacer proselitismo, sino proporcionar al alumnado, sean o no creyentes, unos contenidos objetivos, razonables y científicos sobre el hecho religioso, las creencias y la historia de las distintas tradiciones culturales y religiosas que configuran nuestras sociedades plurales, y que el alumnado tiene que conocer, comprender y respetar para convivir como ciudadanos libres.

5- Los contenidos académicos que se enseñan completan y hacen comprender mejor los que se imparten en otras asignaturas como Ciencias Sociales, Historia, Arte, Filosofía, Lengua y Literatura, Música...

6-No se evalúa la fe ni las creencias de personas sino los contenidos culturales que se imparten con las mismas herramientas que el resto de materias. Los contenidos se ofrecen con el mismo rigor académico y con los mismos instrumentos didácticos y pedagógicos que el resto de asignaturas.

7- Educa a los alumnos como ciudadanos libres, críticos, participativos y solidarios con los que sufren las desigualdades e injusticias de esta sociedad, invitándolos a crecer en valores como el respeto al diferente, la defensa de la dignidad humana, la igualdad, la fidelidad y el compromiso por la justicia, la paz, la ecología y la fraternidad.

8-Todo el profesorado de Religión (85% mujeres) es graduado o licenciado, posee el Máster oficial de capacitación pedagógica y, además, una diplomatura o licenciatura en Teología o Ciencias Religiosas. Son profesionales con una profunda vocación docente.

TOMADO DE RELIGIÓN EN LIBERTAD 4 JULIO 2020

LA ASIGNATURA DE RELIGIÓN EN LOS COLEGIOS PÚBLICOS


Varios padres y profesores de la asignatura de Religión llevan denunciando años el constante boicot a esta asignatura en varios colegios de Álava. Me imagino que pasará lo mismo en otras provincias. No hablamos de colegios concertados de identidad cristiana, donde ahí se presupone su oferta y enseñanza por coherencia. Hablamos de los centros docentes públicos.

Jesucristo cambió la Historia. Hay un consenso general sobre esto sin duda alguna. El calendario se divide en antes y después de Él. La evolución del mundo supone en su figura un condicionante nuevo. Desde una insignificante Palestina, se transformó Europa y todo el globo hasta nuestros días con un protagonismo cristiano sin lugar a dudas. Su figura merece ser estudiada así como lo que rodeó su vida y su mensaje. Conocer todo lo que envuelve a la cultura cristiana presente en todos los continentes y fuente de millones de expresiones en diferentes ámbitos es evidentemente una cosa altamente positiva. ¿Por qué pues ese constante propósito por parte de algunos de eliminar parte del conocimiento que tiene que ver con la historia, con el arte, con la cultura, con la realidad social de nuestro territorio y sí, con la raíces de España? Por aquí pasa el Camino de Santiago, el apóstol que llegó desde Jerusalén hasta la costa atlántica evangelizando. Aquí se levantan imponentes catedrales y centenarios templos cristianos. Sí, la España que hoy vivimos y disfrutamos tiene una raíz cristiana devocionalmente hablando. También culturalmente es cristiana. Solamente basta mirar al calendario para ver las fiestas y días señalados, la nomenclatura de miles de pueblos y ciudades, los nombres de hombres y mujeres que habitamos este país o las relaciones sociales que tenemos y que se trasmiten generación tras generación, conservándolas por su carácter generoso y positivo. Incluso en nuestro propio lenguaje está presente. No es una catequesis. Eso se imparte en parroquias, grupos extraescolares y en la propia familia. Es mucho más. Recordemos que también se amplía la visión estudiando otras religiones del mundo. Si lo religioso en diferentes facetas nos envuelve a diario recordándonoslos en edificios, fiestas, actos sociales, en nuestra familia, en ocio y cultura, en tradiciones e incluso en acalorados o templados debates, ¿por qué ir contra ello? Eliminar su estudio y presencia en las aulas es cercenar la inteligencia y la capacidad de discernimiento. Y nadie en su sano juicio querría esto.

Saltó la denuncia en medios de comunicación en Álava y la reacción (fácil y cómoda de algunos) fue la de siempre. Cargar —sin pensar— contra esta asignatura buscando eliminarla de la faz de la Tierra. No doy crédito a quienes lo celebran aunque entienda los prejuicios que tienen tras largas campañas interesadas buscando desterrar lo religioso de nuestra vida. ¿Por qué cargar contra la libertad de los padres para elegir junto con sus hijos una optativa? No se impone, solo se pide que se oferte como el resto de optativas en los colegios públicos, tal y como marca la ley y tal y como pasa en Francia, Alemania, Bélgica o Italia sin mayor problema. No escucho críticas a la optativa de ética, latín, danza, segunda lengua extranjera, dibujo y plástica, macramé o cultura clásica. Repito, todas optativas y todas muy respetables. ¿Por qué si con algo tan vivo y tan enraizado como es la Religión y todo lo que la rodea desde sus inicios hasta hoy? Es injusto el retroceso al que algunos nos quieren llevar. ¿Dejar sin el derecho a elegir libremente esta optativa a alumnos, profesores y padres por la cerrazón de quienes erróneamente entienden ampliar conocimiento con adoctrinamiento? ¿Cargarán también contra los estudios universitarios de Teología o Religión anulando los grados, asignaturas o masters que se imparten en facultades públicas? ¿Querrán realmente que esta disciplina que tanto ha aportado y aporta al mundo se borre de todos los ámbitos de la sociedad? Escucho que la respuesta más socorrida para atacar esta materia es que quien quiera la asignatura de Religión que vaya a misa. ¿También dirán que quien quiera la optativa de danza que vaya a una escuela de baile, que quien quiera la optativa de dibujo vaya a una academia de pintura, que quien quiera la optativa de ética vaya a un psicólogo, que quien quiera la optativa de segundo idioma vaya a la Escuela de Idiomas o que quien quiera sexología vaya a un burdel?

Excluir esta materia humanista supondría que, quienes no quieran dejar de conocer y adentrarse más en este mundo con una perspectiva hacia lo trascendental y metafísico incluyendo las artes, la cultura, la historia o la realidad más cercana, caerían obligatoriamente en una incultura espantosa pues el alumno que no estudia ni conoce esta disciplina no solo en la escuela sino en la familia o en la sociedad, queda automáticamente atrás y con muchas preguntas sin responder. Quien no quiera seguir esta imposición de “Religión fuera”, ¿por qué impedírselo si la ley le permite elegir libremente? Repito que no se impone, solo se ofrece, y libremente se elige.

Aguantemos. No perdamos la esperanza en trasmitir el saber de esta asignatura tan transversal y rica en conocimiento. La inmensa y presente cultura cristiana merece respeto y promoción. Toca ser firmes y coherentes ante quienes están llenos de prejuicios y obstinación para que ellos también vean que al ser humano no se le puede castigar al vacío y a la incultura ni mermarle en su derecho a elegir libremente algo tan sencillo como es una optativa escolar.

TOMADO DE LA REVISTA ECCLESIA DEL 14 DE JULIO DE 2020

lunes, 1 de junio de 2020

EN EDUCACIÓN ¿DERECHOS Y LIBERTADES O IMPOSICIÓN? ANTE LA PROPUESTA DE LA LEY EDUCATIVA CELAÁ


A estas alturas del siglo XXI en España se ponen en duda derechos/deberes y libertades propias de un Estado de Derecho, de un Estado democrático. Esto es así porque el Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos no reconoce que todos tenemos derecho al ejercicio, promoción y defensa de lo que nos es más íntimo: la libertad y la vida trascendental.
España con su Carta Magna, la Constitución, había alcanzado un consenso en materia de educación que viene reflejado especialmente en sus artículos 16 y 27, inspirando leyes educativas que regulaban el ejercicio de derechos/deberes y libertades.
Pues bien, en estos momentos se agrava para los padres y madres ese ejercicio pues la Sra. Celaá, Ministra de Educación, tramita en el Parlamento su propuesta de Ley educativa, denominada LOMLOE, justo en el momento menos oportuno por la crisis sanitaria, social y económica de la Covid-19, poniendo en tela de juicio ese consenso ya que ha redactado su propuesta educativa de modo unilateral y arbitrario. Por tanto, lo que está en juego es la misma libertad con todas sus consecuencias.
Todo esto perjudica a la libertad de enseñanza, de elección de centro educativo y a la enseñanza de la religión en la escuela aplicando un laicismo excluyente que se había superado con la Constitución, algo que estoy segura que a la sociedad civil no le interesa pues como se demuestra en cada curso escolar la enseñanza de la religión católica viene refrendada por las familias en porcentajes altos (61%, cerca de 3.300.000 millones de alumnos), lo que pone de manifiesto que se la elige porque es fundamental para la educación integral de los hijos. Además, se la elige libremente pues nadie está obligado a cursar la materia.
La escuela debe ofrecer esta asignatura porque la educación integral es su finalidad. Pero esta educación, al no existir un Pacto de Estado, vuelve a estar sometida a los vaivenes de las ideologías de los partidos de turno, en este caso por el PSOE y Unidas Podemos que no aprecian su carácter académico. Hay que decir que fue voluntad del PSOE abandonar la mesa que estudiaba un Pacto Educativo de Estado.
En la gran mayoría de los países de Europa (exceptuando parte de Francia porque en Alsacia y Lorena la asignatura se basa en el Régimen Concordatario), existe la asignatura de religión en el currículo escolar, de modo estable y regular, con una carga lectiva semanal que en algunos de ellos llega a las 3 horas de clase, estando incluida de distintos modos.
Una vez más, el Gobierno evita fijarse en Europa o en los países que tienen un alto grado de desarrollo y de éxito escolar como es el caso de Finlandia, Dinamarca, Austria, Bélgica, Luxemburgo, Suecia, Reino Unido, Alemania, donde estas enseñanzas tienen carácter confesional, obligatorio o de posible exoneración en algunas regiones de estos países, incluso con valoración de exámenes públicos.
Por el contrario, nuestro Gobierno de coalición ignora el valor académico y la necesidad de cursar la asignatura de religión para el desarrollo integral y promoción cultural y social de la persona, limitando o dificultando su elección al proponer eliminar la materia alternativa a la religión, el valor de la nota media para la EBAU y las becas, la evaluación misma, dificulta su encaje en el horario escolar y peligra la carga lectiva que ya de por sí es insuficiente.
En primera instancia pertenece a las familias la reivindicación de su participación política en estos asuntos al ser las primeras y originarias responsables de la educación de sus hijos. La función del Estado ha de ser subsidiaria de la familia y el Gobierno se debe al cumplimiento del principio de subsidiariedad, y así ha de ser la presencia y apoyo a la familia por parte de la Iglesia y del profesor de religión.
Por ello, tanto las familias, como a nivel individual, asumimos esta responsabilidad en la educación integral de los hijos y reclamamos los derechos de la libertad de enseñanza, de elección de centro educativo, según las necesidades de cada uno, de educar a los hijos según las propias convicciones morales y religiosas.
Propongamos una presencia curricular de la asignatura de religión católica, de elección libre, seria y rigurosa, con una carga lectiva digna (2 horas semanales), con una asignatura alternativa también seria y rigurosa, que se mantenga el valor de la evaluación, que es un criterio pedagógico imprescindible en la enseñanza curricular y el valor de la nota para la media y las becas. Propongamos que la libertad de elegir centro educativo se mantenga, no permitiendo que la “demanda social” se elimine, todo ello porque en democracia prima la voluntad de las personas sobre las ideologías, estructuras, e instituciones.

Por Julia Gutiérrez Lerones, delegada de Enseñanza del arzobispado de Valladolid

NOTA DEL BLOGGER: Desde el sindicato APPRECE se lleva tiempo estudiando y proponiendo una alternativa que sea inclusiva y respete los derechos de todos: La propuesta que se ha realizado a todas las autoridades que deciden en el ámbito de la educación ha sido “EL CURRICULO INTEGRADO” ( El alumnado que elija Religión Confesional, también estudiaría la Educación en Valores (en el Currículo INTEGRADO) Y los que no quisieran las enseñanzas de Religión Confesional, sólo estudiarían la Educación en Valores. Así estudiaría Educación en Valores todo el alumnado, en todas las etapas educativas y en todos los cursos (niveles) con idénticos horarios.
Así desaparecerían todas las críticas que el PSOE pone a la fórmula actual de la Lomce: la discriminación entre el alumnado que estudia educación en valores y el que elige Religión, que nunca estudia Educación en Valores, y a cuya objeción la LOMCE da una solución falsa en la práctica, por imposible, aunque lo sea sobre el papel: que los que eligen Religión también puedan elegir Educación en Valores (un imposible organizativo, contrario al principio de OPCIONALIDAD, ya que o eliges Religión o eliges Educación en Valores y la UNICA forma de elegir las dos opciones es con el Currículo INTEGRADO).


domingo, 2 de febrero de 2020

AFIRMACIONES FALSAS SOBRE LA CLASE DE RELIGIÓN

El sábado 1 de Febrero se publicó en el periódico "Heraldo de Aragón" un artículo muy interesante de Enrique Ester que ponía en evidencia algunos "mantras", que son "fakes", sobre la clase de religión, que se repiten y se difunden desde partidos y personas que deberían ceñirse a la verdad. Lo comparto:


Además, comparto otro artículo sobre este tema, publicado en el portal Religión digital:

jueves, 9 de enero de 2020

CIENCIA Y RELIGIÓN ¿SON COMPATIBLES?

El YouTube católico "Smdani" ha realizado una colaboración con otro famoso YouTube llamado Javier Santaolalla (doctor en Física de partículas y poseedor de date un Vlog) para dialogar sobre la relación entre ciencia y religión. Me parece muy interesante, por lo que lo comparto. Muy útil para verlo y comentarlo con alumnos de bachillerato y como complemento al tema "ciencia y fe".




domingo, 29 de septiembre de 2019

FAMOSOS YOUTUBERS HABLAN DE RELIGIÓN

Como ya he hecho en entradas anteriores, doy eco al Youtuber católico SMDANI para que veamos cómo se puede dialogar con la sociedad y con importantes "influencers" (Auronplay, Martí de CdeCiencia y Hamza Zaidi, Jaime Altozano, Antonio García Villarán y Wismic) sobre religión desde el respeto y la tolerancia, buscando el enriquecimiento mutuo. SMDANI es un crack de ello. Puede ser muy útil para nuestras clases. Gracias SMDANI por ello.




martes, 18 de junio de 2019

RAZONES PARA ELEGIR RELIGIÓN

Se han publicado esta semana los últimos datos de alumnos matriculados en la asignatura de Religión católica referidos al curso pasado. Tres serían los titulares. Dos de cada tres alumnos (en concreto, el 62%) elige Religión, el porcentaje de alumnos que la elige cae desde el 65% en Primaria al 47% en Bachilleraro y la tendencia general es bajista, es concreto, el curso pasado la Religión perdió algo más de 250.000 alumnos.

También son tres los argumentos que suelen manejar los defensores de esta materia. En primer lugar, parece obvio que se trata de un derecho de las familias que además se encuentra recogido en la Constitución.Esto último, al paso que vamos, cada vez será menos argumento de autoridad. En efecto, es difícil entender por qué se cuestiona su lugar en el currículo escolar al tiempo que se introducen infinidad de bobadas simplemente porque se ponen de moda. Sin ir más lejos, entraron en campaña dos ocurrencias curriculares: C’s propuso crear la asignatura Constitución y Unidas-Podemos la asignatura Feminismos. Pues vale. No quiero poner otros ejemplos para que no se me enfaden los colectivos correspondientes, pero quienes me leen ya saben a qué me refiero.

Es difícil entender por qué se cuestiona su lugar en el currículo escolar al tiempo que se introducen infinidad de bobadas simplemente porque se ponen de moda
En segundo lugar, se argumenta que solo desde el conocimiento del hecho religioso se puede entender nuestra historia, nuestra cultura, nuestro arte, etc. También vale, pero no disfracemos la Religión de lo que no es. Basta abrir cualquier manual para que, a pesar de los ingenuos esfuerzos de las editoriales de parecer poco “confesionales” y que aquello no parezca catequesis, se advierta que el contenido es eminentemente doctrinal, moral y antropológico. Y que no se trata de una descripción aséptica de un fenómeno sociológico-cultural-artístico llamado “cristianismo”. Si así fuera, personalmente me parecería una estupidez que, en efecto, no justificaría la existencia de una asignatura y menos anual; tal vez bastaría con su incorporación transversal en Historia, Arte… Pero, sobre todo, no creo que sea eso lo que buscan los más de tres millones de familias que matriculan a sus hijos en Religión.

El tercer argumento es el más comprometido y, por eso, el más sólido, a mi juicio.La Religión, más que ninguna otra asignatura, es capaz de aportar el sentido trascendente de la vida que se necesita para conformar personas en un sentido holístico.Solo trabajando la triple dimensión intelectual, humana y espiritual lograremos que nuestros hijos o alumnos se desarrollen plenamente. Supongo que eso es lo que buscamos las familias que libremente matriculamos a nuestros hijos en Religión.

José Mª de Moya
Director de Magisterio
jmoya@magisnet.com

lunes, 18 de marzo de 2019

¿QUÉ HIZO LA PRIMERA MUJER QUE REALIZÓ UN DISCURSO EN LAS CORTES ESPAÑOLAS?: DEFENDER LA EDUCACIÓN RELIGIOSA

 El día que la marquesa de La Rambla hizo historia
Concepción Loring fue la primera en intervenir en el actual Congreso.

El 1 de septiembre de 1931 Clara Campoamor se subía a la tribuna para convertirse en la primera mujer que realizaba un discurso en las Cortes españolas. No fue, sin embargo, la primera fémina en intervenir en el actual hemiciclo. Apenas cuatro años antes Concepción Loring Heredia, Marquesa de la Rambla, ya había pronunciado un discurso ante sus señorías. Eran los años de la dictadura de Miguel Primo de Rivera y el Estatuto Municipal de 1924, que aprobaba por primera vez en España la participación de las mujeres en política, permitía la aparición de 15 nombres femeninos –apenas llegaron a tomar posesión trece– entre los 429 integrantes de la Asamblea Nacional que se constituyó en octubre de 1927. 
Loring de Heredia, que para entonces ya rondaba los sesenta años, había formado parte de la alta burguesía malagueña y residía en Úbeda desde su matrimonio con el Marqués de la Rambla en 1893. En la ciudad jienense su vinculación con eventos sociales y filantrópicos la había convertido en presidenta del comité local de la Cruz Roja y le había granjeado la distinción de la Orden de Damas Nobles de María Luisa, otorgada por Alfonso XIII, en reconocimiento de su trabajo. Estos méritos, junto con su formación, fueron los que hicieron que Primo de Rivera pusiera sus ojos en ella y la propusiera para el organismo que debía redactar la nueva Constitución. Así, el 27 de noviembre de 1927, la marquesa viuda de La Rambla realizaba su primera interpelación en la Cámara para tratar con el ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, Eduardo Callejo de la Cuesta, la enseñanza de la religión en los institutos.
«Quiero que mis primeras frases sean para saludar al Gobierno de S. M. y a toda la Asamblea. Sintiendo después la necesidad de encontrar disculpa por lo que pudiese parecer osadía (y, es obligación precisa) el ser la primera mujer que hace uso de la palabra desde este sitio, y siendo tan notoria la superior competencia de mis compañeras. La cuestión a tratar, más que de ciencia, puede llamarse de conciencia, y cuando ésta lo pide hay que decir el parecer sencillamente, con la misma nobleza que se nos ha pedido que hablemos aquí, con toda claridad», fueron sus primeras palabras, precedidas de «grandes aplausos», según quedó recogido en el Diario de Sesiones. Durante su intervención la marquesa demandó una mayor presencia de la asignatura de religión y «garantías» en la educación secundaria que entonces era de elección voluntaria y podía ser dispensada a los bachilleres a petición de sus padres. Con las Cortes disueltas, las proposiciones y debates tenían un mero carácter consultivo y la intervención de la marquesa no tuvo carácter legislativo alguno aunque ella quiso insistir: «Eso –el estudio de la religión– se queda para niños y mujeres, más o menos beatas. Si los estados se hubiesen percatado a tiempo que si no es disculpa en los individuos pecar por falta de conocimientos, teniendo medios para aprender, es obligación precisa de los Gobiernos procurar facilidades para ello», añadió.
El ministro, más allá de recoger el guante, se excusó en que la reforma de tan importante asunto no podría partir únicamente de su ministerio, sino que necesitaría que la emprendiera el Gobierno al que trasladaba las palabras de Loring de Heredia. Callejo no pasó por alto, sin embargo, que había sido el objetivo de la primera mujer que hablaba desde la tribuna de la sede del actual Congreso y quiso hacerle un reconocimiento: «Señores asambleístas; antes de tener el honor de contestar a la interpelación que se ha dignado dirigirme la señora marquesa de la Rambla, cumplo un deber, más de justicia que de cortesía, felicitándola muy afectuosa, muy sinceramente, por haber sido la primera dama que habla en la Asamblea y podemos decir también que en este recinto. Hecho y momento histórico que conviene señalar. Además, ha elegido un tema muy simpático, muy español y genuinamente femenino, porque es hermoso ver cómo estas damas, que el Gobierno quiso traer a la Asamblea para que la mujer participase políticamente en la gobernación del Estado, vienen a propugnar por ideales que les son tan queridos, por algo que representa como un fondo racial: el defender la educación religiosa para los pueblos».