EL RINCÓN DE FERNY

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martes, 16 de febrero de 2021

EL ROSTRO DEL SUFRIMIENTO

Exigimos que la vida tenga un sentido. Pero solo tiene el sentido que nosotros le demos.

HERMANN HESSE

El mundo está lleno de sufrimiento, pero rebosa de personas que lo han vencido, y en su lucha descubrieron algo valioso.

HELEN KELLER

 

Ya hace un año que convivimos con el COVID-19 y, la pandemia, nos ha mostrado lo importante que es que tengas una mano cerca en la enfermedad y la muerte. Si en nuestra sociedad se esconde la enfermedad y la muerte, llevamos un tiempo que esa realidad se nos ha manifestado en toda su crudeza ante nuestros propios ojos. La muerte de un familiar, de un amigo, la enfermedad del COVID, otras enfermedades graves como el cáncer, la soledad, nuevas formas de pobreza, atizan el sufrimiento del ser humano.

Cualquier enfermedad grave en los límites de la vida, la tuya o la de un familiar impone la pregunta por el sentido de la existencia. En los momentos límites, podemos tener más preguntas que respuestas y quedar atrapados en el pozo del sufrimiento. Las preguntas por el sentido no se plantean para ser respondidas, ellas nos revelan la condición humana. Cada sufriente debe buscar compartirlas y ordenarlas, para poder habitar el mundo y que se puedan tornar más humanizadoras. La mayor parte de las veces necesitamos toda una vida para encontrar el sentido, ya que el dolor del sufrimiento puede romper el relato existencial que contribuye a orientar la propia existencia.

Puede que esas preguntas estén dirigidas a Dios, no siempre desde la fe, pero también desde la fe madura del creyente que sufre. En la tradición cristiana y bíblica encontramos preguntas dirigidas a Dios desde el hondón del sufrimiento.  Esencialmente cuando las preguntas arremeten contra las ideas de la inexorabilidad de la justicia, del bien y del sentido de la vida, ponen en el objetivo la fe en Dios Todopoderoso que ama al hombre. Unas preguntas que se unen a la exigencia de justicia que hace Job (Job 29-31) y al grito doloroso de Jesús en la cruz (Mc 15, 34). Cuando la persona pregunta a Dios: “¿Dónde estás?”, Dios pregunta a la persona: “¿Y tú?, ¿dónde estás tú?, ¿dónde está tu corazón?, ¿a dónde llevan tus caminos? ¿dónde está tu hermano?”

En la tradición del Antiguo Testamento, durante mucho tiempo, la atención se concentraba en la vida terrena quedando desdibujada la vida más allá de la muerte.  Dios creó al ser humano para la felicidad, la salud y la vida, como nos muestra el libro del Génesis. Pero tenía su contrapartida, si la salud venía de Dios, también se pensaba que la enfermedad procedía de él, reforzándose la idea humana de relacionar la enfermedad y el pecado.

Un autor desconocido, en ese contexto, escribirá uno de los libros más hermosos de la Biblia, el libro de Job. El autor utiliza un personaje literario para protestar contra esa idea, Job que no había pecado, no podía admitir que sus males fueran un castigo divino. Se reveló casi hasta la blasfemia y se atrevió a desafiar a Dios en un juicio imparcial. Dios le da la razón, le confirma que su sufrimiento no es una condena o un castigo, tampoco es un estado de lejanía de Dios o un signo de su indiferencia, de los labios de Job, conmovido brotará “Te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos” (42,5).

Hay situaciones extremas en las que el ser humano es capaz de encontrar sentido, incluso cuando Dios parece escondido y aparentemente no responde a nuestras llamadas. No es posible un mundo sin enfermedad y sufrimiento, es inevitable en un mundo finito, porque no es ni puede ser Dios, y, por lo tanto, no puede ser perfecto. La finitud es carencial y no puede realizar todas sus expectativas, el sufrimiento y la enfermedad forman parte de ella. Por otro lado, está la libertad humana, que Dios respeta y se toma en serio. Pero Dios está implicado, es el primero que está a nuestro lado, sin lesionar nuestra libertad, está siempre al lado del que sufre: “Mi Padre trabaja siempre” (Jn 5,17). Dios ha renunciado a la omnipotencia en favor de la autonomía del hombre y de la libertad del mundo. Allí donde el hombre sufre, Dios sufre con él, pero Dios trabaja contra el sufrimiento.

Jesús de Nazaret nunca quiso el sufrimiento ni para él ni para los demás. El sufrimiento no es bueno. El maestro de Galilea, pasó su vida haciendo el bien y curando la enfermedad, la injusticia y el pecado. Su primera mirada no se dirige al pecado del ser humano, sino al sufrimiento. Toda su vida fue fiel a su predicación y a la misión que el Padre le había confiado, el reinado de Dios y, por él lo arriesgó todo. Su actividad sanadora ocupa un lugar central en el proyecto humanizador del reinado de Dios, potenciando la vida y la salud, buscando un mundo más justo y digno, más sano y dichoso para todos, empezando por los últimos. Jesús hace de la sanación la experiencia privilegiada para abrir al ser humano la sanación y salvación definitiva.

El dolor y el sufrimiento forman parte de la vida humana, están ahí como un “misterio doloroso”. El ser humano es un ser doliente. El hombre no se destruye por sufrir, sino por sufrir sin ningún sentido (Viktor Frankl). La vida humana no cesa bajo ninguna circunstancia, su significado incluye también el sufrimiento, las privaciones y la muerte. Vivir, comenta Viktor Frankl, es asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a las cuestiones que la existencia nos plantea y, cumplir con las obligaciones que la vida nos asigna a cada uno de nosotros en cada momento. Somos seres potencialmente resilientes, capaces de resistir a la destrucción y capaces de reconstruir sobre circunstancias adversas.

La enfermedad y el sufrimiento, no son abstracciones, tienen el rostro del sufriente y del enfermo. La enfermedad solo existe en el hombre y la mujer concreta, esto lo entendemos cuando nos toca de cerca, en un familiar o en nosotros mismos. Enfermedad y enfermo son la misma cosa. En la enfermedad está también la totalidad del sujeto, siendo tan necesario como la dimensión biológica, la dimensión psicológica, espiritual, familiar, social.

Es importante no solo aliviar el dolor, también el sufrimiento moral y emocional ante la incertidumbre de la enfermedad. También es necesaria la atención social a las personas más vulnerables, personas con discapacidades o ancianos en soledad y vulnerabilidad. Todo enfermo, cualquiera que sea su fe o su dimensión existencial ante la vida, tiene derecho a ser respetado y atendido en la dimensión espiritual, necesita curar sus heridas y enfrentarse a los miedos.

He tenido el dolor y el privilegio de asistir a mi padre en su enfermedad del alzheimer en un morir lento y largo, perdiendo progresivamente sus capacidades y facultades de su propio ser. Posiblemente, en el último año, no se dio cuenta de los cuidados que todos le ofrecimos por su progresiva incapacidad. Pero, los que estuvimos cerca de él, nos dimos cuenta de lo que nos ofreció en su enfermedad, abriéndonos los ojos a lo esencial. No sé si fui yo quien le acompañó o realmente fue él, quien me mostró desde su silencio e incapacidad, el valor exacto de la vida, proporcionándome el verdadero rostro humano de la existencia. La vida humana en el sufrimiento ofrece también espacios para el crecimiento y permite descubrir valores existenciales desconocidos.

En estos momentos de enfermedad y pandemia, ante el dolor y la soledad de muchas personas, quiero terminar con el recuerdo aquellas palabras de Amado Nervo, la felicidad no es una posada al final del camino, es una manera de caminar por la vida.

 

Juan Antonio Mateos Pérez

 

lunes, 25 de noviembre de 2019

UN ABRAZO EN MEDIO DE LA MAGULLADURA “BRUISED”

Bruised es un maravilloso corto que nos habla del dolor y del sufrimiento.  Todos  lo experimentamos de distintos maneras. Hay dolor físico y dolor emocional. El corto animado habla sobre ambos tipos de dolor, y nos hace hizo recordar cuánto añoramos un abrazo en momentos de sufrimiento y tristeza. El abrazo de alguien que nos comprenda y nos diga que todo va a estar bien. 

Es una invitación a fijarnos en el otro para que, entre todos, nos restauremos y construyamos un mundo mejor.


miércoles, 18 de julio de 2018

EL SILENCIO DE DIOS


Juan Prieto Sánchez, más conocido por todos como ZPU es el protagonista de este vídeo, en el QUE SMDANI analiza el tema EL SILENCIO DE DIOS. Un tema que interpela a los creyentes y no creyentes porque habla sobre el silencio de Dios ante el sufrimiento y las injusticias.


martes, 28 de febrero de 2017

PABLO RÁEZ, EL JOVEN ICONO DE LUCHA CONTRA LA LEUCEMIA, ÍNTIMO AMIGO DE UN SACERDOTE.

Me he encontrado con este artículo que quiero compartir porque me parece maravilloso y esperanzador. Me llenó de agradecimiento por el regalo de personas como Pablo y lo comparto:

Pablo Ráez fue un gran luchador, no se rebeló contra la enfermedad y mostró a muchos cómo afrontar el sufrimiento

Este domingo pasado fue enterrado en Marbella Pablo Ráez, un joven malagueño que se convirtió en un fenómeno mediático por su lucha contra la leucemia y a favor de los transplantes. Con 300.000 seguidores en Facebook, muchos le recordarán por su frase más conocida “Mucha fuerza”, con la que se animaba él mismo pero con la que sobre todo él exhortaba a personas enfermas como él.

El ímpetu de este joven deportista le hizo ir contando día a día su enfermedad mostrando siempre el lado positivo de la vida y animando al resto. Así consiguió lo que no ha hecho ningún Estado, multiplicar de manera espectaular la cifra de donantes de médula. Su historia se convirtió en algo propio para cientos de miles de personas que seguían su día a día. Pero fue sobre todo un ejemplo de cómo afrontar la enfermedad.

Sin embargo, cuando parecía recuperado volvió a recaer y finalmente falleció a causa de la leucemia. Y en la parroquia de la Encarnación de Marbella, muy especial para este joven, se celebró un multitudinario funeral. La iglesia estaba abarrotada y cientos de personas esperaban fuera para dar un último adiós a este valiente joven.

Sacerdote, amigo y sobre todo padrino de Pablo

El funeral lo presidía el párroco, José López Solórzano, que estaba visiblemente emocionado puesto que no era sólo su pastor sino que era su padrino y uno de sus amigos más íntimos. Y es que este sacerdote fue para Pablo, como él mismo reconocía en numerosas ocasiones, alguien muy importante para él.

“Los que hemos conocido a Pablo lo hemos querido. Dios ahora lo tiene en brazos. Y estoy convencido de que todo lo que ha ayudado a los demás no se pierde”, dijo este sacerdote sobre el joven que en abril cumpliría 21 años. “Era una criatura feliz. Muy que pero que muy zalamero, tenía a todas las mujeres de la sacristía embelesadas. Solo le decimos gracias”, agregaba.

Bautismo, confirmación y comunión, a los 14 años

Lo que muchos no conocían eran las inquietudes de un joven que con tan sólo 14 años acudió a la iglesia para pedir el bautismo. Y su padrino finalmente fue el párroco. Así fue como empezó a ser monaguillo en la parroquia junto a otros chavales de su edad, que fueron precisamente los que sacaron entre lágrimas el féretro del templo.



En un documental emitido hace unos meses por Canal Sur se trataba la estrecha relación entre Pablo y el sacerdote. “Pablo llegó a la parroquia junto a sus padres con ganas de ser bautizado. Vino como un adolescente de que nos vamos encontrando más que por circunstancias de la vida ni se bautizaron ni hicieron la comunión”, contaba don Pepe, como así le llamaba Pablo.

El párroco le invitó a ir a la iglesia para que si le gustase se quedara y “empezó un proceso que culminó con su Bautismo, Confirmación y Eucaristía”.

La importancia de este sacerdote en su vida

El propio Pablo explicaba que “Pepe es mi padrino pero es mucho más que mi padrino. Es mi amigo. Realmente Pepe es un gran amigo para mí. Ha estado muy presente en mi enfermedad. Ha sido de las personas que más cercanas ha estado. Siempre, siempre, siempre que ha podido ha estado para venir a verme. Siempre que he necesitado algo ha estado para dármelo”.

Y en ese programa documental titulado “La historia de un luchador: Pablo, el gladiador”, este joven ponía un ejemplo concreto: “lo más importante de todo fue el día que yo me estaba trasplantando. Tenía muchísimo miedo. Él apareció por allí y cuando le vi me inflé a llorar, estuve un rato llorando y supe que me iba a recuperar e iba a ir bien”.

Además, Pablo destacaba a toda la gente que “ese día estuvo pidiendo por mí, que estuvo rezando y toda esa energía a mí me llegó”.

"Dar las gracias a la leucemia"

El sacerdote afirmaba también en aquel programa que le había escuchado a Pablo “dar las gracias a la leucemia. A mí eso me estremece. Da las gracias a su enfermedad porque gracias a ella él ha descubierto muchas cosas y las ha integrado en su vida. Es un buen alumno en esto, aprende de la vida pues hay muchas veces que en la vida nos pasan cosas y no aprendemos. Él no, él va aprendiendo cada día de lo que le está ocurriendo”.

Y, ¿en qué se materializaba esto? Pablo reconocía que “muchas veces voy andando por la calle y se me saltan las lágrimas por ver la naturaleza, algo que jamás me había ocurido”. Aseguraba que estaba disfrutando de esto porque era “difícil”. Pero él creía que “hay que ser conscientes de que es tan fácil cómo que lo que estamos viendo podemos dejar de verlo”.

Pablo y don Pepe tenían una relación muy especial y el sacerdote fue una gran ayuda para el jóven durante la enfermedad

Cada día, "único e irrepetible"

“La vida está llena de sorpresas. La leucemia me está enseñando más de lo que me ha quitado. Lo que me hace funcionar cada día es saber que formo parte de la vida. Por eso la sonrío y la abrazo”. "Ha despertado en mí grandes dosis de solidaridad. Cada revés, cada retroceso en la enfermedad, me hace más fuerte en lugar de rendirme”, afirmaba.

Por ello, quiso afrontar su enfermedad con alegría: “Hay que disfrutar el día a día y cada momento porque es único, cada día es único e irrepetible”.

“Cada revés, cada retroceso en la enfermedad, me hace más fuerte en lugar de rendirme. La muerte forma parte de la vida, por lo que no hay que temerla, sino amarla". Y así vivió y murió y su experiencia ha enseñado muchos cómo enfrentarse al sufrimiento.

Ahora sigamos nosotros

Ahora tanto el párroco como su familia quieren que el esfuerzo de Pablo para despertar la solidaridad de la gente y la ayuda al prójimo no sea en balde. “Hizo lo que tenía que hacer, ha dejado su huella en este mundo. Pablo ha hecho lo que podía hacer, sigamos nosotros”, propuso.

TOMADO DE RELIGIÓN EN LIBERTAD

Para profundizar aún más: 
http://clasesdereliyetica.blogspot.com.es/2017/03/unidad-4-religion-la-fe-que-da-sentido.html

DOCUMENTAL: (A partir del minuto 26 del documental se muestra la parte más espiritual de Pablo)


























domingo, 4 de septiembre de 2016

JOHN LENNOX EL CIENTÍFICO QUE EXPLICA POR QUÉ LOS ATEOS SE EQUIVOCAN SOBRE DIOS.

"El ateísmo es flagrantemente incapaz de explicar o solucionar el problema del sufrimiento, ni ofrece medios para entenderlo"
Todo científico es un creyente, dice John Lennox, profesor de Oxford, cuya obra deconstruye la idea atea de que Dios ya no es relevante. En una conversación con Miriam Diez Bosch, de Aleteia, en relación a su nuevo libro Disparando contra Dios: Por qué los nuevos ateos no dan en el blanco, Lennox explica, entre otras cosas, que está convencido de que la ciencia no resuelve el problema del sufrimiento.

Ante la pregunta de si Dios es irrelevante en la era actual, tan culta, Lennox mantiene que “la gente no ha recibido ninguna educación inteligente en relación a Dios. Todos están muy interesados en el origen del universo, muy interesados en las grandes preguntas, siempre y cuando puedan ser respondidas por la ciencia. Pero creo que uno de los resultados de la Ilustración fue una reacción contra las estructuras formales religiosas, y uno puede entender esa reacción”, admite, “porque se hizo mucho mal en nombre de Dios”.

Aun así, Lennox afirma que el interés en Dios y en la religión entre los hombres y mujeres jóvenes a los que él enseña “es enorme. A menudo espero la asistencia de mil, dos mil, tres mil estudiantes que vienen a escucharme hablar de Dios, porque están muy interesados en escuchar a un científico que de verdad piensa que hay motivos para creer en Dios”.

En el diálogo entre fe y ciencia, según sostiene Lennox, el lenguaje a menudo crea confusión, al igual que algunas suposiciones que se hacen cuando surge el tema de la “fe”. “Y es una confusión de razonamiento, porque cuando uno habla de fe, puede estar refiriéndose a la ‘Fe en Dios’ o a la fe en el sentido de confianza. Y si uno entiende esto último, entonces la razón nos dice que la fe es esencial para la ciencia. En los siglos XVI y XVII nació la ciencia moderna en Europa con Galileo, Keppler, Newton, y aunque todos creían en Dios, para ninguno de ellos su fe supuso un estorbo para su ciencia. Era el motor que la guiaba”.

“Tenían fe en Dios, en una inteligencia racional, y eso les guiaba a creer, a tener fe en que podían hacer ciencia”.

En la era moderna se cae en un gran error al intentar compartimentar ciencia y fe y asignarles a cada una categorías exclusivas, afirma Lennox. “La ‘Fe en Dios’ y la ‘Fe en la ciencia’ tienen una relación muy íntima porque creo que ambas se basan en las evidencias… Todo científico es un creyente. Yo, como científico, creo en que se puede hacer ciencia, creo en que el Universo es racionalmente inteligible. Hay un Dios detrás de todo. A mi parecer, la solución atea es en realidad anticientífica”.

Sobre la cuestión de si el movimiento ateo moderno, considerando los crecientes avances en biología e ingeniería biomédica, ha “enterrado” a Dios, Lennox responde con una negación. “La ciencia no ha enterrado a Dios; de hecho esa formulación es falsa. Muchas personas, como [Richard] Dawkins y [Stephen] Hawking opinan que yo, como cristiano, creo en ese tipo de Dios: que desaparece conforme avanza la ciencia. Pero la Biblia no empieza con las palabras ‘En el comienzo de todo, Dios creó los pedazos de universo que no entiendo’. No, empieza con las palabras ‘En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra’, ¡el espectáculo al completo! Así que mi Dios no desaparece con el progreso de la ciencia”.

Más importante aún para Lennox es que el ateísmo es flagrantemente incapaz de explicar o solucionar el problema del sufrimiento, ni ofrece medios para entenderlo, cuando el sufrimiento es común a todos los seres humanos: “El ateísmo no soluciona el problema. Lo hace de forma intelectual —la gente dirá ‘que así es como es el universo y tenemos que asumirlo’—, pero eso no elimina el sufrimiento. Lo que sí hace es eliminar toda esperanza, porque el ateísmo, por definición, es una fe sin esperanzas”.

“Muchos de mis amigos ateos me preguntan por qué Dios no ‘soluciona el mal’ y el dolor. El ateísmo no sólo no soluciona el problema, sino que lo elimina completamente y destruye todas las categorías. Seguro que un buen Dios podría hacer una cosa o la otra, que podría haber hecho un mundo en el que no existiera el mal, por supuesto que podría, pero nosotros no habríamos formado parte de ese mundo”.

Según Lennox, los ateos son los que “tienden a decir que todas las religiones son las mismas, pero a las personas que representan a esas religiones ni se les pasa por la cabeza una idea así. Sí vemos a algunos líderes religiosos que, por decirlo así, ‘oscurecen la idea de Dios’ e introducen ideas que no sólo animan a deshacerse de Dios, sino que son deshumanizantes”.

Desde el momento que la creación se deshumaniza, los conceptos esenciales de fe —misericordia y perdón— se vuelven insignificantes e irrelevantes, declara Lennox.

“Es una de las razones por las que soy cristiano, porque el ateísmo no contempla el perdón ni, por supuesto, justicia final. El genio del cristianismo es que la aceptación no viene después del Juicio final, sino que viene al principio, porque Dios ha hecho algo en Cristo para tratar mi problema central de culpa. Vivo mi vida no para ganar la aprobación de Dios, sino porque la he recibido libremente como un regalo”.

Esta familiaridad con la misericordia engendra misericordia, “siempre. Quiero que todos los días y todos los años sean Año de la Misericordia y estoy encantado de percibir este énfasis porque así es el Evangelio cristiano: Dios en su gracia nos ha mostrado misericordia. No es algo que yo merezca, es algo que Dios me ofrece”.


Si has disfrutado conociendo un poco a John Lennox, visita su sitio web:http://www.johnlennox.org

TOMADO DEL PORTAL ALETEIA



john lennox esp from Aleteia on Vimeo.