EL RINCÓN DE FERNY

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martes, 1 de noviembre de 2022

TESTIMONIO DE UNA JOVEN MISIONERA EN ÁFRICA

Juan Manuel Cotelo entrevista a Victoria Braquehais, una joven misionera que salió de su 'KATAKUMBA' y viajó hacia el corazón de África para servir, aprender y enseñar. En su rostro siempre hay una sonrisa y su nombre es toda una declaración de intenciones: VICTORIA. 



domingo, 11 de septiembre de 2016

REPORTAJE DEL PROGRAMA PUEBLO DE DIOS EN HOMENAJE A ISABEL SOLÁ RELIGIOSA ASESINADA


El pasado viernes 2 de septiembre Isabel Solá, religiosa de la congregación Jesús-María,murió asesinada en Puerto Príncipe, Haití. Su vida entregada y el testimonio de su martirio nos recuerda de nuevo como, entre los más pobres, personas cautivadas por la figura del Jesús de Nazaret viven de manera dispuesta a dar la vida hasta el extremo.

Nada mejor que la vida de los testigos para mostrar la belleza de la propuesta cristiana como oferta de sentido. Y, quizá mejor aún, si esos testigos son actuales. La religiosa Isa Solá, religiosa de Jesús-María misionera en Haití. Precisamente gracias a su entrega en Haití, disponemos de distintos materiales periodísticos en los que Isa Solá transmite sus vivencias de primera mano:









"He recibido muchos mensajes de solidaridad, condolencias y ánimos, con ocasión del asesinato de Isa, que me ha tocado vivir muy de cerca.  Escribo estas líneas para agradecéroslos, porque en momentos así necesitamos sentir el cariño y el apoyo de los que nos quieren y valoran lo que hacemos.

Lo ocurrido ya lo sabéis por la prensa. Sólo puedo añadir algunos detalles. Isa fue al banco acompañada por la directora del Taller de Prótesis, que vive con ella. Sacaron algo de dinero y subieron al carro. En ese momento aparecieron los dos bandidos. Con la pistola golpearon la puerta del carro, para que les abriese. Isa apretó el acelerador y partió. Inmediatamente dispararon tres balas, que le atravesaron el pecho. Una de ellas hirió en la pierna a su acompañante. El coche seguía avanzando. Se detuvo, no sabemos cómo, y los bandidos lo asaltaron y se llevaron la bolsa con el dinero.

Isa vivía con varias personas en una gran casa alquilada. Casualmente las dos religiosas de Jesús María, Nazaret Ybarra y Rose, que trabajan en Jean Rabel (en el extremo noroeste de la isla), estaban en Port-au-Prince, hospedadas, como siempre, en casa de Isa. Estaban cocinando la comida, cuando les llegó el aviso del asalto, sin decirle que Isa estaba muerta. Naza nos llamó, para avisarnos que estaban yendo al hospital. Pilar (la cooperante de Entreculturas que es mi brazo derecho) y yo nos pusimos en movimiento. Nos costó bastante reunirnos con Naza y Rose, porque en el hospital, donde sólo estaba la acompañante de Isa, se enteraron que Isa estaba muerta y que ya el cadáver estaba en un dependencia de la policía. Desde el carro pude llamar, con ayuda de mi hermana María, a la provincial de España, que ya había recibido la noticia, que le transmitió la embajada de España (mi amigo el cónsul, Sergio Cuesta). Nos pidieron que les encontrásemos un abogado, para guiarlas en los trámites de entrega del cadáver. Pudimos contactar al abogado de Justicia y Paz, Monsieur Apollon, al que Isa le tenía mucha confianza. Acudió enseguida y fue una buena ayuda. Nos dijeron que el cadáver estaba saliendo de la policía y que lo llevaban a una funeraria. Por fin en la funeraria pudimos reunirnos con Naza y Rose. Esperamos un buen rato hasta que trajeron el cadáver. Hacía unas 4 horas que la habían asesinado. Naza, Rose y yo rezamos una oración y luego empezó a llegar gente: los que trabajaban con ellas, laicos y religiosas.  No os describo las emociones y los llantos, que podéis bien imaginar.

Al día siguiente, ayer sábado, presidí una Eucaristía en la casa de Isa. Habían llegado ya las otras dos religiosas de Jesús María, que viven en Gros Morne. Había unas 40 personas. Dije que nos reuníamos, como los primeros cristianos, para celebrar el triunfo de Isa.  Quise que mi homilía tuviese el carácter de una contemplación para llenarse de esperanza, considerando la muerte como una suprema experiencia mística de unión con Dios.  Agradecí el don de la fe en Jesucristo, que llena de esperanza  nuestras vidas, aunque hoy, como en tiempos de San Pablo, sea un escándalo para los judíos y una necedad para los griegos (sabios). […]
Con Isa teníamos un proyecto que nos entusiasmaba. Ella quería crear una escuela. La Congregación de  Jesús María, a raíz del terremoto, había comprado unos terrenos para realizar una obra social y educativa en una zona baldía, donde un proyecto del gobierno planeaba trasladar miles de familias afectadas por el terremoto. Tuvieron mil problemas para legalizar la compra, pero, cuando ya se podía construir, Isa constató que la zona seguía baldía y desierta, porque el proyecto de viviendas nunca se realizó. No tenía sentido construir una escuela en el desierto.

Me contaba estas cuitas, y le propuse que realizase su proyecto en un gran terreno que tiene Fe y Alegría en Onaville, donde se han instalado en condiciones muy precarias miles de familias damnificadas. Le ofrecí que construyese allí su escuela.  Ella conocía muy bien el barrio, porque cada semana iba varias veces a trabajar como enfermera con las religiosas de Corazón de María, en un dispensario móvil. Me vino a ver con estas religiosas y me propusieron que el proyecto, además de la escuela de Fe y Alegría, incluyese un dispensario fijo y una vivienda para las religiosas. Pensaban que fuese una comunidad inter-congregacional de Jesús María y el Corazón de María. Isa se comprometía a buscar el financiamiento y a dirigir la escuela, que empezaría con el preescolar e iría creciendo año a año. […] Estábamos todos muy entusiasmados con el proyecto.  Pasó su provincial (de USA) y me vino a ver con Isa. Le gustó el proyecto y me dijo que lo apoyaría, pero que debía vencer la resistencia de su consejo, muy escamado con Haití, por los problemas de la compra de los terrenos a raíz del terremoto. Y es en esta espera de obtener la aprobación de su congregación, que le han arrancado, tan insensatamente, la vida.

Desde que la conocí, hace casi dos años, mi amistad con ella y mi admiración han ido aumentando por su identificación y solidaridad con el pueblo haitiano y especialmente con los más pobres y con los damnificados por el terremoto, su empuje para afrontar todas las dificultades, su capacidad organizativa, liderazgo, espiritualidad profunda… una mujer extraordinaria, que me siento privilegiado de haber conocido.

Marcos Recolons, misionero jesuita y director de Fe y alegría en Haití

Texto publicado en http://blog.cristianismeijusticia.net/

HE TOMADO ALGUNA REFLEXIÓN DE AULA DE RELI

sábado, 14 de junio de 2014

EL PADRE ÁNGEL, MEDALLA DE ORO AL MÉRITO EN EL TRABAJO


El Consejo de Ministros ha aprobado, a propuesta de la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, la concesión de la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo al Padre Angel García, presidente y fundador de Mensajeros de la Paz.
Este galardón se concede con el fin de premiar y destacar el mérito de una conducta socialmente útil y ejemplar en el desempeño de los deberes que impone el ejercicio de cualquier trabajo, profesión o servicio.
Así se subraya en el Boletín del Consejo de Ministros:
Ángel García Rodríguez, conocido como Padre Ángel. Nació el 11 de marzo de 1937, en La Rebollada, Mieres (Asturias). Sacerdote. Hace ya 51 años que fundó Mensajeros de la Paz, atendiendo a miles de personas necesitadas, en más de 50 países. Su entrega a los demás y su labor humanitaria y cercana, han sido reconocidas con muchos premios, destacando el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, entre otros. En activo a sus 77 años, gracias a los proyectos sociales puestos en marcha desde su organización, Mensajeros de la Paz da trabajo a más de 3.900 personas.
El Padre Ángel ha agradecido esta distinción que entiende no cómo el reconocimiento a una persona, sino a toda la “gran familia” de Mensajeros de la Paz compuesta por miles de voluntarios y trabajadores que dan lo mejor de sí mismos y hacen posible el día a día de nuestros centros y proyectos. El Padre Ángel ha comentado -“Mensajeros de la Paz es una gran organización con cifras muy grandes, que ha crecido y se ha diversificado, pero  en estos 52 años de trabajo quiero decir que ha sido mucho más lo que he recibido que lo que he podido dar, y que aunque ha habido mucho esfuerzo y momentos malos, todo habría valido la pena por la sonrisa de un solo niño, o por la caricia de una persona mayor, cuando se sienten seguros, atendidos y queridos”.

Tomado de: http://relicasasnuevas.blogspot.com.es/


VÍDEOS:

sábado, 4 de enero de 2014

GRANDES CRISTIANOS. DOROTHY DAY: LA LARGA SOLEDAD DE LA FE



Periodista y escritora, nacida en Nueva York en 1897. Se ha dicho de ella que es posiblemente la figura más importante del catolicismo norteamericano del siglo xx. Pero una católica practicante difícil de clasificar. Desde muy joven sintió una enorme atracción por los desheredados («yo estaba enamorada de las masas»; «los pobres y oprimidos llenaban mi corazón») y esto le llevó muy pronto a unirse como periodista a movimientos radicales. Pero al mismo tiempo, por un anhelo parecido, fue acercándose a la Iglesia católica, hasta bautizarse en ella a la edad de treinta años: «ser católico en Norteamérica no era elegante… los católicos eran la gran masa de pobres… y este hecho también me llevó a Iglesia». La contemplación de la realidad, su inmersión en ella, la permanente conmoción ante la indefensión de las mayorías la llevaron progresivamente a desprenderse de todo para poner sus talentos al servicio de los últimos y hacer que su genio periodístico despertara la conciencia pública: «Es tan poco lo que uno puede hacer… vaciar los bolsillos, dar lo que tiene… y escribir».
Admirada y criticada al mismo tiempo por unos y otros. Socialistas y anarquistas respetaban su compromiso cotidiano con los pobres y su oposición al capitalismo, pero desconfiaban de su inserción eclesial. En el seno de la propia Iglesia ocurría algo parecido, generaba gran admiración su coherencia de vida y talante profético, pero no pocas veces se criticaba su radicalidad social y su pacifismo, que la llevó en distintas ocasiones a la cárcel. Ella deseaba la síntesis: sostener a un tiempo fe, esperanza, compromiso, espiritualidad, amor, militancia, revolución social. Una búsqueda hacia lo bello y lo justo para ofrecer su vida a la humanidad, el Cuerpo místico de Cristo.
La Biblia, la Doctrina Social de la Iglesia, los santos y los grandes de la literatura como Dostoievski, Tolstoi, Dickens, entre otros, la enseñaron a caminar por esta difícil senda del cristianismo. Una mujer entre la perfecta pobreza de Francisco de Asís y su alegría, entre el humor y la vitalidad emprendedora de Teresa de Jesús, entre la mística de Agustín de Hipona y la introspección de Ignacio de Loyola. No fueron sus únicos referentes, pero todos ellos alimentaron su espíritu. «Tengo hambre del pan de los fuertes. Yo también tengo que alimentarme para hacer el trabajo que he emprendido. Yo también tengo que beber en estos ricos manantiales para no ser una cisterna seca, incapacitada para servir a los demás».
En los años treinta, como respuesta a los males de la Gran Depresión (desempleo, desahucios, exclusión…) crea junto a Peter Maurin The Catholic Worker, un movimiento social dirigido en sentido amplio a trabajadores, pero muy especialmente a desposeídos y explotados. Desde entonces, su hogar será una de las casas de acogida del movimiento: «Yo soy madre, y la madre de una familia muy numerosa, por cierto. Ser madre es plenitud, es entrega a otros, es Amor, y, por lo tanto, es sufrimiento. Él ha hecho ‘asentar a la estéril en su casa’, madre feliz con hijos».
En sus textos y sobre todo en su autobiografía (La larga soledad), contemplamos el despliegue de su voluntad y su esperanza, el amor a los demás y a los más pobres en especial; la observamos como oyente de la Palabra; con un gusto siempre urgente por la soledad y el retiro, y un espíritu de adoración por todo. La descubrimos sosteniendo las polaridades del credo cristiano: providencia y justicia, tradición y revolución, religiosidad y política, porque todas ellas conformaron su hambre espiritual y la profunda búsqueda que orientó su vida.
De Dorothy Day podemos decir con verdad lo que ella misma escribió de su amigo Peter a los pocos días de su funeral: «Su amor a Dios le hacía amar al prójimo, sacrificar su vida por los hermanos, denunciar a voz en grito los males de la época: el Estado, la guerra, la usura, la degradación del hombre, la falta de una filosofía del trabajo… Cantó las delicias de la pobreza (no hablaba de indigencia) como un medio para avanzar en dirección a la tierra, para recuperar las queridas cosas naturales de la tierra y el cielo, del hogar». Las líneas de su retrato espiritual.
Dorothy Day murió en 1980. The Catholic Worker contaba entonces con 70 casas de acogida, cuatro comunas agrarias y un periódico con una tirada de 95.000 ejemplares. «Somos la escoria de todo –como decía san Pablo– y, no obstante, sabemos que hemos conseguido grandes cosas en estos cortos años, y la gloria no es nuestra. Dios ha elegido lo débil para confundir a lo fuerte, a los locos de esta tierra para confundir a los sabios».
La Iglesia la ha declarado ‘sierva de Dios’ y su proceso de canonización sigue adelante.

Si quieres leer algo más de Dorothy Day:
La larga soledad. Autobiografía. Editorial Sal Terrae