EL RINCÓN DE FERNY

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domingo, 13 de febrero de 2022

lunes, 11 de octubre de 2021

HUMILDE DEFENSA DE LA ASIGNATURA DE RELIGIÓN

En las últimas semanas la asignatura de Religión que se imparte en los centros ha vuelto a ser noticia; o, más concretamente, ha vuelto a ser noticia el futuro de esta materia. Pareciera que, en España, la formación de un nuevo gobierno aparejase siempre la apertura de una misteriosa caja de Pandora, de donde se desparramarían algunos de los fantasmas que la sociedad española lleva arrastrando desde hace ya no pocas décadas. Uno de ellos, ¡cómo no!, es la conveniencia de impartir la asignatura de Religión en las aulas. Se podría escribir mucho sobre el tema, y presentar igualmente muchos argumentos de peso a favor o en contra. Sin embargo, todo esto no estaría exento del pesado elemento ideológico que habitualmente condiciona cualquier tipo de debate en nuestro país.

En primer lugar, la Religión no busca hacer proselitismo. Es importante tomar como punto de partida este matiz: no hay que confundir nunca una clase de Religión con la catequesis. Si arrancásemos desde aquí nuestro debate, creo que muchos de esos viejos fantasmas a los que antes hacía referencia se disolverían como un simple azucarillo.

Por otro lado, no podemos negar la importancia que ha tenido el hecho religioso no ya en la historia occidental, de la que somos herederos directos, sino en la propia concepción existencial del hombre, siempre errante a través del tiempo, de la historia y de los siglos, eterno buscador del sentido de su vida. La asignatura de Religión es un instrumento tan válido como eficaz para explicar al alumnado como a través del estudio, la literatura, la arquitectura, la música, es decir, cómo por medio de la cultura el hombre ha querido expresar esa búsqueda de lo trascendente, yendo más allá de lo material, y dando un salto hacia aquello que ni siquiera nuestra condición limitada puede pronunciar, aunque casi lo esté rozando con la yema de los dedos.

En efecto, el sentido religioso del hombre se halla presente, nos guste o no, en algunos de los momentos clave de la historia de la humanidad. Nadie puede negar que la cuestión de Dios ha ocupado un tiempo precioso en el esfuerzo pensante de tantos y tantos filósofos, que han intentado explicar lo que somos hoy; o que algunas de las más maravillosas obras de arte, como las catedrales que salpican nuestra cultura, se idearon y edificaron con la sed de las piedras vivas que somos todos y cada uno de nosotros, y que esconden un anhelo por llegar a lo imposible. En este sentido, un breve paseo por algunas de las pinacotecas más deslumbrantes del mundo sirven para darse cuenta del temblor religioso que ha deslumbrado a algunos de los mayores artistas de todos los tiempos. Ni qué decir de aquellas composiciones musicales, como la Pasión según san Mateo de Bach, o las obras de Tomás Luis de Victoria (por citar solo dos maestros entre una ingente marea de ellos), cuya escucha atenta nos continúan asombrando hasta recordar aquel versículo del Salmo 8, «qué es el hombre para que te acuerdes de él», admirados hasta el extremo de esta gran obra que es el caminar del hombre a través de la vida de todos los tiempos, pasados, presentes y futuros.

Solo por esto merece la pena romper una lanza a favor de la enseñanza de la Religión. Evidentemente, sería absolutamente imperdonable dejar escapar esta gran oportunidad educativa de transmitir quiénes somos y qué somos llamados a ser porqué, entre otras cosas, condenándola al olvido, nos estaríamos traicionando a nosotros mismos y a nuestra historia.

 

Alberto Estévez de PSJ




sábado, 13 de junio de 2020

AUMENTAN LOS ATAQUES A CREYENTES Y A LUGARES DE CULTO EN ESPAÑA. ESTUDIO DEL AÑO 2019


El 80% de los casos contra la libertad religiosa que se producen en nuestro país son contra cristianos
Podemos, PSOE e IU son los partidos más laicistas
Si quieres que te enviemos el informe completo, déjanos tus datos aquí.
Los datos hechos públicos este lunes por el Observatorio para la Libertad Religiosa (OLRC) en su Informe anual correspondiente al año 2019 muestran que se han reducido los ataques globales a este derecho fundamental un 12,5% (de 200 a 175); sin embargo, han aumentado los casos de violencia contra creyentes (de un caso en 2018 a tres en 2019, todos contra católicos) y los ataques a lugares de culto (de 53 a 55, la mayoría a templos o símbolos cristianos). “Es lamentable que cada año se dañen más templos; de 8 en 2014 hemos pasado a 55 tan solo cinco años después”, remarca María García, presidenta del OLRC.
La mayoría de los ataques (140, el 80%) han tenido como objetivo los cristianos; ocho se han dirigido contra musulmanes (4,6%) y tres han estado dirigidos contra judíos (1,7%). Además, 24 ataques (13,7% de los casos) pueden considerarse contrarios a todas las religiones “al querer imponer un laicismo radical que intenta eliminar del espacio público todas las confesiones, así como a sus representantes y seguidores”, detalla la presidenta del OLRC. 
“Al ser España un país de raíces cristianas, se constata que esta religión es la más atacada. Una parte minoritaria pero muy beligerante de la sociedad -y algunos políticos-quiere eliminar estas raíces y hace todo lo posible por evitar que los creyentes de esta confesión religiosa se manifiesten como tales en la vida pública. Los datos obtenidos en informes elaborados en otros países demuestran que esta tendencia se hace presente también en el resto de Europa”, explica García.
Por comunidades autónomas, Andalucía, con 27 casos, es la región con más ataques a la Libertad Religiosa, seguida de la Comunidad de Madrid (20) y Cataluña (18).
Por partidos políticos, el Informe refleja que Podemos es la formación más beligerante con la libertad religiosa, estando implicado en 19 casos. Le siguen Izquierda Unida y PSOE, con 14 cada uno de ellos.
“Lamentablemente, la agresividad y el laicismo radical expresado por estos partidos políticos se manifiesta, con profanaciones, pintadas y demás actos vandálicos, en las calles”, considera la presidenta del OLRC. “Como hemos afirmado en informes anteriores, es inaceptable que se confunda la aconfesionalidad del Estado, como prescribe la Constitución, con marginación de la religión del espacio público. El respeto a la Libertad Religiosa no beneficia únicamente a los creyentes, sino que favorece a toda la sociedad al promover la convivencia pacífica entre los ciudadanos. Esta realidad es fundamental y se aleja de los planteamientos ideológicos o políticos”, concluye la presidenta del OLRC.
Por ello, desde el OLRC piden a legisladores y gobernantes del ámbito nacional, autonómico o municipal:
1.         Que respeten el derecho fundamental a la libertad religiosa, tanto desde el punto de vista individual como colectivo. Y que garanticen por tanto el cumplimiento de los tratados firmados por el Estado español con las diferentes confesiones religiosas.
2.         Que, como representantes de los ciudadanos en las instituciones públicas, hagan también respetar la Libertad Religiosa, por ejemplo, con medidas de vigilancia para que se reduzca el número de profanaciones a templos, que se investigue y, en su caso, sancione a quien dañe templos y que se juzgue a aquel que se mofe de los sentimientos religiosos de los creyentes.
En las próximas semanas el Observatorio para La Libertad Religiosa tiene previsto contactar con diputados autonómicos así como con representantes de varios ayuntamientos de toda España para exponerles los casos que afectan a su comunidad autónoma o municipio y solicitarle medidas efectivas para erradicar los ataques a la Libertad Religiosa. “No nos conformamos con constatar la evolución de los casos año tras año. Ahora el objetivo es reducirlos y erradicarlos”, concluye María García.
Desde hace nueve años, el OLRC publica el “Informe de ataques a la libertad religiosa en España”, que es utilizado como fuente tanto para otros reputados informes sobre la situación de la libertad religiosa en el mundo, como el que realiza la organización no gubernamental Open Doors o el que elabora el Departamento de Estado de Estados Unidos.
Si quieres que te enviemos el informe completo, déjanos tus datos aquí.

TOMADO DEL OBSERVATORIO DE LIBEERTAD RELIGIOSA Y DE CONCIENCIA


lunes, 18 de marzo de 2019

LIBERTAD PARA CURSAR RELIGIÓN, PLATAFORMA LIBRES PARA EDUCAR A NUESTROS HIJOS

La escuela tiene como finalidad fundamental la educación integral del alumno, una educación que tiene que transmitir conocimientos y valores y que debe hacer a la persona capaz de ser más y mejor persona para poder decidir, desde su libertad responsable, el curso que debe seguir su vida y qué puede y debe aportar a la sociedad como miembro de la misma y ciudadano comprometido.
La educación integral, como tal, no debe olvidar ningún hecho humano que pueda contribuir al desarrollo de la persona y, debemos admitir, que la religión y el hecho religioso constituyen un hecho específicamente humano que, como tal, puede contribuir al desarrollo y a la educación de los alumnos y debe ser contemplada en el proceso educativo no reduciéndose a una cuestión marginal o periférica. La religión no es un hecho del pasado, lo religioso sigue estando presente en nuestra sociedad y esta dimensión trascendente de la persona también tiene que ser educada.
¿Por qué privar a los niños, adolescentes y jóvenes de este conocimiento? Más teniendo en cuenta que la clase de religión confesional no se impone sino que se propone desde la libertad de opción de los padres, principales educadores de sus hijos. En la situación actual, es una asignatura, con todo su rigor académico y curricular, que se elige libremente y a la que nadie está obligado. Además se puede elegir entre las distintas iglesias y confesiones religiosas que han firmado acuerdos con el estado español: católica, islámica, judía y evangélica.
Algunas organizaciones y partidos políticos que defienden el pluralismo y la libertad, en aras de ese mismo pluralismo y libertad, intentan negar la presencia de la asignatura de religión en el ámbito escolar, negando con ello el pluralismo y la libertad que dicen defender. Sólo es posible la convivencia, el diálogo y el encuentro desde el conocimiento y el reconocimiento de los demás, incluso del que piensa distinto.
La libertad supone la posibilidad de elegir. Pero no se puede elegir lo que no se conoce. Así, quienes deseen ser creyentes lo podrán ser con conocimiento de causa y las personas que decidan lo contrario, lo harán de forma más consciente y responsable. Desde esta libertad, el alumno tendrá más capacidad de formar sus propios juicios críticos y tomar sus propias decisiones. Cuanto más se sabe y se conoce, más criterios se tienen para elegir correcta y responsablemente. La verdadera libertad y la verdadera religión hacen al ser humano mejor persona, mejor ciudadano.
Terminamos este artículo con una cita del teólogo y pensador Olegario González de Cardedal: “Si por escuela entendemos el espacio y forma de existencia en los que se analiza toda la realidad, toda pregunta, se recoge todo hecho histórico y se interpreta toda esperanza, entonces la escuela es lugar apto para pensar lo que los hombres han dicho, pensado, creído también sobre Dios y creado desde Dios” (Educación y educadores. El primer problema moral de Europa. PPC, Madrid, 2004, página 152).

PlataformaLIBRES PARA EDUCAR A NUESTROS HIJOS

domingo, 22 de julio de 2018

ELIMINAR EL VALOR ACADÉMICO DE LA RELIGIÓN, ¿SOLUCIÓN A TODAS LAS DEFICIENCIAS DE NUESTRO SISTEMA EDUCATIVO?

Hace unos días el nuevo gobierno de Pedro Sánchez ha anunciado que pretende eliminar a la asignatura de Religión de toda valor académico. Ha habido muchas contestaciones a su pretensión, desde la iglesia, asociaciones de padres, sindicatos de profesores de Religión y compañeros. 
Comparto este artículo que encontré en el portal Religióndigital que me parece muy significativo y aclarativo:

"Negarle su valor académico es marginarla como inútil para la educación de las generaciones jóvenes"

 (Antonio Salas Ximelis, profesor de Religión).- ¿Será la enseñanza de la Religión la verdadera causa de todos los males que aquejan a la educación en España? Al parecer, el gran problema serio que tiene nuestro sistema educativo es el que la enseñanza de la Religión sea computable y que tenga una alternativa de Valores sociales y éticos.

Y, sin embargo, la Religión es la única asignatura que los poderes públicos deben garantizar como derecho fundamental de los padres que la deseen para la formación integral de sus hijos. La Religión es la única asignatura que tiene el refrendo popular, pues cada curso escolar millones de padres la demandan para sus hijos. La única asignatura que nadie está obligado, desde que estamos en democracia, a cursarla.

Los padres tenemos derecho a demandarla no como catequesis, que para eso están las parroquias, sino como materia curricular integrada dentro de la relación de asignaturas del sistema educativo, con valor académico, como lo tienen todas las asignaturas y su evaluación computable, como todas y como derecho de los alumnos que la cursan. La clase de Religión no es ideología, sino un saber.

Sin duda, hay problemas mucho más serios en nuestro sistema educativo que esperan solución antes que el cuestionar la única asignatura que nuestra Constitución ordena a los poderes públicos garantizar en cuanto es derecho fundamental de los padres elegir la educación de sus hijos. Y no como algo extracurricular, sino plenamente integrada en el currículo porque así la quieren y demandan los padres. Unos padres que mayoritariamente todos los cursos la solicitan.

Por lo demás, la enseñanza de la Religión Católica pretende que los alumnos se sitúen con lucidez ante la tradición cultural, que se inserten críticamente en la sociedad y que obtengan respuestas a los interrogantes básicos que se plantean. Consideramos que negarle su valor académico es marginarla como inútil para la educación de las generaciones jóvenes. La aportación de la enseñanza religiosa en la formación integral es vital para aquellos que la solicitan.

En mi tesis doctoral "Problemática de la enseñanza de la Religión en la LOGSE. Propuesta de un área curricular" defendida en la Universidad Complutense de Madrid, incluí la carta de un padre socialista, , que le dice a su hijo que no le va a eximir de cursar Religión:

«Querido hijo, me pides un justificante que te exima de cursar la religión, un poco por tener la gloria de proceder de distinta manera que la mayor parte de los condiscípulos, y temo que también un poco para parecer digno hijo de un hombre que no tiene convicciones religiosas. Este justificante, querido hijo, no te lo envío ni te la enviaré jamás... Tengo empeño decidido en que tu instrucción y tu educación sean completas, no lo serían sin un estudio serio de la religión... ¿Cómo sería completa tu instrucción sin un conocimiento suficiente de las cuestiones religiosas sobre las cuales todo el mundo discute? ¿Quisieras tú, por ignorancia voluntaria, no poder decir una palabra sobre estos asuntos sin exponerte a soltar un disparate?...

Dejemos a un lado la política y las discusiones, y veamos lo que se refiere a los conocimientos indispensables que debe tener un hombre de cierta posición. Estudias mitología para comprender historia y la civilización de los griegos y de los romanos, y ¿qué comprenderías de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo, sin conocer la religión, que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización? En el arte, ¿qué serán para ti las obras maestras de la Edad Media y de los tiempos modernos, si no conoces el motivo que las ha inspirado y las ideas religiosas que ellas contienen?

En las letras, ¿puedes dejar de conocer no sólo a Bossuet, Fenelón, Lacordaire, De Maistre, Veuillot y tantos otros que se ocuparon exclusivamente en cuestiones religiosas, sino también a Corneille, Racine, Hugo, en una palabra, a todos estos grandes maestros que debieron al cristianismo sus más bellas inspiraciones? Si se trata de derecho, de filosofía o de moral, ¿puedes ignorar la expresión más clara del Derecho Natural, la filosofía más extendida, la moral más sabia y más universal? -éste es el pensamiento de Juan Jacobo Rousseau-. Hasta en las ciencias naturales y matemáticas encontrarás la religión: Pascal y Newton eran cristianos fervientes; Ampere era piadoso; Pasteur probaba la existencia de Dios y decía haber recobrado por la ciencia la fe de un bretón; Flammarion se entrega a fantasías teológicas...

La religión está íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana; es la base de la civilización y es ponerse fuera del mundo intelectual y condenarse a una manifiesta inferioridad el no querer conocer una ciencia que han estudiado y que poseen en nuestros días tantas inteligencias preclaras. Ya que hablo de educación: ¿para ser un joven bien educado es preciso conocer y practicar las leyes de la Iglesia?...

Hay que convenir en la necesidad de conocer las convicciones y los sentimientos de las personas religiosas. Si no estamos obligados a imitarlas, debemos, por lo menos, comprenderlas, para poder guardarles el respeto, las consideraciones y la tolerancia que les son debidas. Nadie será jamás delicado, fino, ni siquiera presentable, sin nociones religiosas . Te sorprenderá esta carta, pero precisa, hijo mío, que un padre diga siempre la verdad a su hijo. Ningún compromiso podría excusarme de esa obligación».

Sin comentarios. Y la escribió un socialista francés: Jean Jaurés.

La Constitución dice que la educación debe contribuir a la educación integral y que los poderes públicos garantizarán el derecho que asiste a los padres a que sus hijos reciban enseñanza religiosa y moral de acuerdo a sus convicciones. Es más, el propio Tribunal Constitucional recientemente ha rebatido la pretensión de un grupo de diputados socialistas que presentaron una cuestión de inconstitucionalidad al hecho de que la Religión en la LOMCE fuera evaluable y computable y que tuviera una alternativa de Valores.

Pues bien, el Alto Tribunal dice que ambas cosas son plenamente constitucionales. Y los Tratados Internaciones están para cumplirse, pues estamos en un Estado democrático, social y de derecho. Y el Acuerdo entre la Santa Sede y el Estado Español dice que la asignatura de Religión se integrará de manera equiparada al resto de disciplinas fundamentales y que el hecho de cursarla o no, no puede suponer discriminación ni para el que la cursa ni para el que no.

¿Qué aporta un área de Religión en la formación integral de aquellos alumnos que la deseen en su currículo como materia curricular en igualdad de derechos que el resto de las asignaturas? Esta es una pregunta clave. Y podemos afirmar que los alumnos la perciben como apasionante, pues descubren que lo que en ella aprenden les ayuda a comprender mejor la realidad, a relacionarse mejor con los demás, a tener todos sus sentidos atentos a cuanto les rodea, a abrirse a lo trascendente, a encontrar respuestas de sentido a los interrogantes básicos que se plantean.

Como decía Luis Eduardo Aute en una dedicatoria en el catálogo de su exposición "Templo": "Desde el deseo de salvar el universo de lo trascendente que los necios intentan hacer desaparecer. Venceremos"


Toni Salas Ximelis, 21 de julio de 2018 

martes, 22 de mayo de 2018

ESTUDIAR RELIGIÓN PARA SER LIBRES . UNA ASIGNATURA ESENCIAL PARA LA FORMACIÓN HUMANA

La asignatura de Religión vive envuelta en prejuicios. Una formación integral debe incluir unos contenidos que se dirigen a la pregunta por el sentido de la vida. Entender conceptos como la trascendencia y la fe ayuda a comprender el mundo.

“Si te lo cuestionas todo, cuestiónate por qué no ir a Religión”, reza el eslogan de un vídeo promocionado por la Conferencia Episcopal que busca animar a los jóvenes y adolescentes que ya no se inscriben en la materia o no se han apuntado nunca. Mensaje positivo y provocador, fruto de la actitud propia de esta Iglesia “en salida” que quiere el papa Francisco, por la que se acude a aquellos que no conocen a Cristo o que se han alejado de Él para anunciarles el Evangelio. Se trata del 38% del alumnado español, cifra nada despreciable si tenemos en cuenta que todos los hombres sin excepción están llamados a encontrarse con Dios. El estudio de la asignatura de Religión está lejos de ser una forma de opresión de las conciencias. Más bien, fundamenta una elección auténticamente libre y responsable sobre aquello que preocupa a todo ser humano: el sentido de su vida.

No dejaría de resultar provocador que un sistema educativo que presume de formar integralmente a los alumnos en las dimensiones más importantes de su ser buscase descartar aquella dimensión que da sentido a todas las demás. La vocación a la trascendencia y al infinito que está inserta en la misma entraña del hombre solo encuentra un cauce adecuado para su satisfacción en el hecho religioso, hecho que raras veces aparece en nuestra vida por ciencia infusa sino que más bien requiere algún intermediario que nos lo anuncie. Ahí está el papel de la asignatura de Religión y de los profesores que la imparten. Siendo ese argumento suficientemente relevante, también hay otro incontestable, pues sin cursar esta materia los alumnos tendrían una laguna cultural monstruosa. La pintura, la música, la escultura, la arquitectura, la filosofía, la historia o la política no se comprenden plenamente sin la relación que el hombre ha mantenido a lo largo de los tiempos con Dios. Y esto no atenta contra la libertad, igual que sería absurdo considerar una coacción el estudio, por ejemplo, de las doctrinas filosóficas de Marx o Kant. Luego podremos creerles o no, pero hay que conocer su pensamiento.

No es una cuestión de que la Iglesia quiera hacer proselitismo y coaccionar a los hombres para que profesen la fe, algo que está en las antípodas del mensaje evangélico. No consiste en imponer un estado confesional de facto. No se busca dar mayor protagonismo a la jerarquía eclesiástica en la formación de los jóvenes. No se pretende violentar las conciencias para imponer la adscripción a un credo. Si nos esforzamos por eliminar los prejuicios anticlericales descubriremos que el estudio de la Religión en las escuelas no tiene tanto que ver con que la gente crea o no crea en Dios sino con que puedan llevar a cabo una elección auténtica, basada en el conocimiento y no en la ignorancia.

No se trata de obligarles a que vayan a Misa o se confiesen, ni tampoco de forzarles a que se casen por la Iglesia o se metan a curas o a monjas. Esta asignatura propone un aspecto esencial de la formación humana como es la vocación del hombre a la trascendencia. Claro que los alumnos tienen derecho a profesar una religión u otra, o a no profesar ninguna, pero esa sagrada libertad solo tiene sentido y se ejercita en plenitud cuando se conoce qué es exactamente la Religión, qué implica para el ser humano o cuál es su papel en la cultura y en la vida de los hombres. No es razonable ampararse en una libertad de conciencia que se fundamente en el desconocimiento de aquello que es propiamente el mismo contenido de la elección. Y por eso hasta el que decide ser ateo, después de haber cursado la asignatura de Religión, lo decide de un modo más consciente y libre. Otra cosa distinta es que esté equivocado.

Los avances científicos y tecnológicos están provocando rápidos y numerosos cambios sociales. Pero por mucho progreso que experimente el mundo hay algo que no ha variado ni variará, y es lo que sucede dentro del corazón del hombre. Para defender la necesidad de la Religión en las escuelas sin duda tendremos que esgrimir que se trata de un derecho constitucional, que la mayoría de los alumnos la eligen, que es mayoritaria en los países de nuestro entorno, que es parte de los acuerdos internacionales, que sin ella no se entiende Europa o que es esencial para entender nuestra cultura. Pero el argumento fundamental es mucho más profundo, pues afecta a lo más íntimo del hombre y no tanto a lo exterior.

El ser humano seguirá preguntándose sobre el sentido que tiene su vida o sobre qué hay después de la muerte. Seguirá aspirando a amar en plenitud y no se conformará con afectos mediocres. Anhelará ser amado sin condiciones. Querrá una felicidad auténtica y una libertad verdadera. Continuará, en definitiva, buscando a Dios, muchas veces sin saberlo. Lo más profundo del hombre no cambiará por muchos descubrimientos que haga la ciencia, incapaces de ofrecer respuestas a los hondos interrogantes del ser humano. Es precisamente la Religión la que responde a esas grandes preguntas, las que empapan de significado toda la existencia de la persona, aquellas que todo hombre se hace alguna vez en su vida. Apostemos sin ambages por la libertad de conciencia, pero por una libertad madura, no infantil, basada en el conocer y no en el ignorar. Libertad, claro, que solo se da plenamente cursando la asignatura de Religión.

Arsenio Fernández de Mesa

TOMADO DEL DEBATE DE HOY

LA RELIGIÓN EN LA ESCUELA. POR QUÉ LOS LAICISTAS SE EQUIVOCAN

"Es justo y democrático permitir que los que no piensan o creen como nosotros también encuentren su opción ideológica en la escuela pública, que ha de ser la de todos (y no tengan, así, que recurrir a la privada)"

Me encontré hace algunos días con este artículo que, creo muy interesante su lectura. Os lo recomiendo:

Parece que cuando no hay nada candente que tratar se vuelve al tema de la religión en la escuela. Mi estimado compañero Alfredo Aranda escribió el otro día sobre esto en este mismo diario. Yo mismo, y varias veces, he cometido el pecado de opinar sobre el asunto, por ejemplo aquí . No sé resistirme. Cada vez que veo cómo mis queridos amigos y colegas, tan de izquierdas (como yo), confraternizan rápidamente en el ataque a la enseñanza de la religión se me hincha la vena crítica. No puede ser que gente tan inteligente (y tan de izquierdas) esté tan rápidamente de acuerdo en algo – me digo – tan complejo y difícil de analizar. La cosa se agrava cuando escucho o leo sus argumentos y... me entran unas ganas irresistibles de abrazar la fe. ¡Y eso sí que no!  Así que, qué remedio, tendré que repetirme. ¡Señor, dame fuerzas!

El primer argumento de Aranda es que Dios no existe, sino que es, tan solo, el fruto del adoctrinamiento religioso en connivencia con el Estado. Pero esto no es un argumento, sino solo la confesión de la particular fe ideológica del autor. Digo fe porque la razón no basta para demostrar la inexistencia de Dios ni, mucho menos, los fundamentos del materialismo que sustenta la hipótesis de Alfredo. Además, esto es poco o nada relevante. Aún en el caso (para nada claro) de que el deísmo fuese racionalmente falso (y fuera, más bien, algún tipo de teísmo), un creyente diría que su fe ni se valida ni se invalida con la razón (y menos aún, con una razón sostenida en los dogmas, no mucho menos religiosos, del materialismo o el historicismo),.

En segundo lugar, que la religión confesional sea una asignatura no nos retrotrae, como se dice, a los tiempos del nacional-catolicismo. Esto es pura demagogia. Durante el franquismo la religión católica era materia obligatoria y el control ideológico de la Iglesia era casi absoluto. Ahora, la religión es una materia optativa que ocupa una hora (a lo sumo dos) a la semana y la Iglesia ha perdido todo control sobre la enseñanza pública. De hecho, la situación de la materia de religión en nuestro país es exactamente la misma que la que tiene en la mayoría de los países de nuestro entorno(en los que no existió el nacional-catolicismo).  

En tercer lugar, intentar minusvalorar la religión como un asunto puramente cultural es otra simpleza. Si profesar una religión depende de dónde nace uno, lo mismo cabe decir del que profesa el laicismo. Todo, y no solo la religión (también la democracia, los derechos humanos, o el sistema métrico decimal), podría concebirse como algo que depende de la “geografía”. Y si, por el contrario,  creemos que con la razón se pueden trascender los límites de la propia cultura, exactamente lo mismo podemos decir con respecto a la fe. De hecho, el universalismo humanista (tan opuesto al “tribalismo culturalista”) es, en gran medida, una doctrina religiosa secularizada.  

El primer argumento real que aparece en el artículo de Aranda es este: la fe, que es credulidad ciega, y que tiene que ver con creencias y dogmas no puede ser – se dice – parte del horario lectivo, y ha de circunscribirse al ámbito personal. Este es, de hecho, el principal argumento de los detractores de la materia de religión. Y depende de dos supuestos: (1) que hay materias absolutamente dogmáticas y no dogmáticas; y (2) que lo público ha de mantenerse alejado de todo dogma, pues estos pertenecen estrictamente al ámbito privado. Estos dos supuestos son falsos o, cuando menos, muy discutibles.

En primer lugar, todos los contenidos educativos tienen que ver, aunque no, desde luego, en el mismo grado, con creencias y dogmas: los humanísticos, los artísticos y los científicos. Ni el cientifista más iluminado (por la razón) podría mantener que la ciencia (por ejemplo) pueda construirse sin axiomas, postulados, supuestos, metáforas y visiones del mundo indemostrables y, por tanto, dogmáticas. No digamos de las humanidades o el arte. Un saber absolutamente crítico y libre de dogmatismo solo cabe encontrarlo (y de manera ideal) en la filosofía, aunque esta, y justo por eso, no llegue a ser nunca un saber, sino solo la pretensión de serlo... Además, y de otra parte, la religión no es solo dogma. Los teólogos también existen. Y razonan. No es nada fácil encontrar intelectuales con el nivel de sutileza y rigor lógico de los grandes teólogos que jalonan la historia del pensamiento occidental (y oriental).

En cuanto al segundo de los argumentos, la idea de separar lo público (las leyes e instituciones del Estado) del ámbito privado de las creencias y valores personales me parece una abstracción filosófica casi imposible de defender. A mi juicio, lo público no se funda en universalidades ideológicamente asépticas (¿existen tales cosas?), sino en sistemas preponderantes de creencias, valores e ideales, bien impuestos por un solo grupo u hombre (como en los regímenes despóticos), o bien resultantes de una gestión más compleja de la pluralidad ideológica, tal como ocurre en los estados democráticos. No se entiende, en este sentido, que las instituciones tengan que mantenerse en un imposible plano neutral con respecto a los valores y creencias de aquellos a los que gobiernan y representan. Una cosa es que la escuela pública, u otras instituciones del Estado, no manifiesten su preferencia por determinadas opciones políticas, ideológicas o religiosas, y otra, muy distinta, que no representen y en cierto modo administren (de modo equilibrado) la pluralidad de valores, ideales y creencias de los ciudadanos a los que educan y gobiernan.


Justamente el peligro de nuestras sociedades tan torcidamente modernas es haber relegado al ámbito privado las cosas que más importan: los valores y fines, el sentido de la vida individual y colectiva, la búsqueda de respuestas a los grandes interrogantes... Obviamente porque la ciencia, la única institución ideológica que el laicismo asocia típicamente a lo público, no puede responder a ninguna de esas inquietudes (ni, en general, a casi nada humanamente relevante). Y esto es, al contrario de lo que vulgarmente se piensa, lo que alimenta el fanatismo religioso. En la medida en que nuestros alumnos solo aprendan ciencia y tecnología (y cada vez menos arte, filosofía o incluso teología) buscarán en otro lugar, menos inmune al fanatismo que la escuela, la respuesta a las inquietudes humanas y espirituales que no puede aquietar la ciencia.

Estoy convencido, en suma, que la religión confesional tiene su espacio en la escuela pública igual que otras muchas asignaturas más o menos “doctrinarias” (y todas, en algún grado, lo son).La institución escolar no debe aspirar a una imposible asepsia ideológica. Todo lo contrario: ha de ofrecer la mayor pluralidad de ideas y creencias posible (tanta, al menos, como la que hay en la sociedad a la que sirve y, en cierto modo, representa). La única condición es que, a la vez, se dote a los alumnos de las herramientas y hábitos para someter todas esas opciones ideológicas a la reflexión y el análisis crítico.

Yo, al menos, creo mil veces preferible que mis alumnos católicos (o de la confesión que sean) reciban su formación religiosa en el instituto público en que trabajo —y junto al aula de filosofía (de manera que, a continuación, antes o después, podamos hablar y reflexionar libremente sobre lo divino y lo humano)— que en un templo alejado de ese foro, plural y crítico, que ha de ser, según yo lo veo, la escuela. Al “enemigo” dogmático (en la medida en que lo sea y lo haya) conviene, como a todo enemigo, tenerlo cerca…

Con algunas cosas (accesorias) del artículo de Alfredo Aranda puedo estar más de acuerdo. Está bien, por ejemplo, que la inspección educativa pueda evaluar el trabajo de los profesores de religión. O que se exija más transparencia en los procesos de selección de ese mismo profesorado. Pero es obvio que han de ser las autoridades eclesiásticas quienes establezcan el currículo y elijan a los profesores, tal como son las autoridades científicas las que diseñan los programas de las materias de ciencias y escogen a quienes han de impartirlos.

Por lo demás, y como ven, no coincidimos en nada. Como ya escribí en otra ocasión, prefiero la ilustración a secas (un movimiento, por cierto, que nunca fue antirreligioso) que el  despotismo ilustrado. Es justo y democrático permitir que los que no piensan o creen como nosotros también encuentren su opción ideológica en la escuela pública, que ha de ser la de todos (y no tengan, así, que recurrir a la privada). Y es bueno y necesario promover que la gente, una vez bien informada y formada en todas las opciones posibles, crea lo que le venga en gana y le parezca mejor. Siempre que a mí o a otros nos permitan, también, tratar de mostrarles las ventajas de fundar sus creencias en razones – y de buscar racionalmente lo infundado más allá de toda creencia, empezando por las científicas –.

Víctor Bermúdez Torres   

TOMADO DE EL DIARIO.ES

domingo, 8 de abril de 2018

CAMPAÑA PARA APUNTARSE LA CLASE DE RELIGIÓN: "EN CLASE DE RELIGIÓN NO SOLO SE HABLA DE RELIGIÓN"

   
EN CLASE DE RELIGIÓN APRENDO: 

·     HISTORIA Y RELACIONES HUMANAS: El mundo tal y como lo conoces, los países, ciudades y pueblos… La religión ha estado presente en los inicios de muchas civilizaciones a lo largo de la historia, contribuyendo a su creación y evolución.

·      CULTURA Y COSTUMBRES: Seguro que disfrutas y sientes muchas tradiciones sin preguntarte de dónde vienen o por qué surgieron. Muchas de ellas, como el entierro de la sardina, el Olentzero o el camino de Santiago forman parte de costumbres y tradiciones culturales de nuestro país que tienen su razón de ser en la religión.
·      ARTE Y HUMANIDADES: El arte, la pintura, la arquitectura, literatura universal… todas las creaciones artísticas han tratado a lo largo de la historia la temática religiosa para expresarse y encierran un significado especial que podrás conocer en clase de Religión.

LA CLASE DE RELIGIÓN CUESTIONA:
Algunas de las cuestiones que más te preocupan no tienen una única respuesta. Pero muchas podrás descubrirlas y comprenderlas en profundidad en clase de Religión. Un contenido clave para superar con éxito una asignatura repleta de decisiones y obstáculos: la vida que comienza una vez que terminas el instituto.

¿Cómo encontrar la felicidad y el sentido de la vida?
¿Cómo actuar ante los obstáculos y las desgracias que ocurren a tu alrededor?
¿Cuáles son las actitudes o acciones de personas que destruyen la sociedad?
¿Cómo superar la muerte de un ser querido?
¿Por qué a veces nos sentimos perdidos?
¿Por qué siguen existiendo tantas injusticias?
¿Cómo contribuir a hacer un mundo mejor?

EN CLASE DE RELIGIÓN SE COMPRENDE:
·     NUESTRA SOCIEDAD: Para conocer la sociedad en la que vivimos necesitamos debatir, dialogar sobre los valores que la hacen mejor y los que la acaban destruyendo, sobre cómo construir un mundo mejor en el que tú puedes aportar mucho como ciudadano.
·     VALORES MÁS HUMANOS:La solidaridad con los tuyos y con las personas que lo necesitan, la tolerancia hacia los que son diferentes y únicos, el respeto por todo lo que te rodea, el compromiso, la justicia... Conoce todo lo que te hará mejor como persona y mejorará también la sociedad.

·     CONFLICTOS INTERNACIONALES:Las tensiones en Oriente Medio, el liderazgo del Papa Francisco, la necesidad del cuidado de la Naturaleza, la preocupación por los refugiados, la persecución sistemática de los cristianos en Oriente y África, las causas del terrorismo… Conoce y comprende cómo funciona el mundo actual en relación con la religión.

PARA SABER MÁS: http://www.meapuntoareligion.com/interior/

jueves, 22 de marzo de 2018

¿LAS HORAS DE RELIGIÓN TIENDEN A CERO?

Me encontré con este artículo que hace reflexionar sobre los ataques a la asignatura de Religión y la demagogia que hay detrás de tales ataques. Lo comparto porque es muy interesante.


lunes, 5 de marzo de 2018

ACLARANDO CUESTIONES SOBRE LA CLASE DE RELIGIÓN, UNA VEZ MÁS

La plataforma Navarra en defensa de la Religión en la escuela ha lanzado este artículo recordando su estatus, lo que aporta a la educación y su presencia en Europa:


La enseñanza de la Religión en la escuela es un tema que una vez más aparece en los espacios de opinión y en los debates sobre la Educación. Curiosamente son más los planteamientos públicos o publicados, que abogan por su desaparición del ámbito escolar, o por la reducción horaria al mínimo posible, frente a la importante demanda que esta asignatura tiene cada curso escolar. Sorprende ver cómo algunas organizaciones piden insistentemente la exclusión de esta asignatura, sin respetar la opción libre y el derecho constitucional de las familias.
Partiendo de la libertad de expresión que todos tenemos, es bueno recordar algunos puntos que nos puedan situar adecuadamente, a nuestro juicio, en esta cuestión.
Instancias internacionales como el Consejo de Europa, recomiendan el estudio de las religiones, entre otras razones para luchar contra el fundamentalismo religioso y, añadimos nosotros, contra el fundamentalismo antirreligioso que también tenemos por estas tierras. Por eso no es extraño ver que en la inmensa mayoría de los sistemas educativos europeos, y desde hace muchos años, está presente de modo propio la asignatura de Religión con total normalidad. El alumnado opta libremente, normalmente de modo mayoritario, por una confesión u otra, o en menor medida, por ninguna. En este último caso, se propone al alumnado otras actividades como por ejemplo, el estudio de valores.
La presencia de la asignatura de religión en nuestro sistema educativo no es diferente por tanto al que rige en el resto de Europa. Aquí lo diferente es que de modo cíclico se saca a debate este tema para volver a decir siempre lo mismo. No nos oponemos a la confrontación de ideas y al estudio de todas las propuestas que, en positivo, pretendan confluir en acuerdos sobre esta cuestión. Pero no es el caso, constatamos que los que más gritan en contra de la enseñanza religiosa, directamente quieren imponer su desaparición de la escuela, simplemente porque ellos lo dicen. A estas personas les decimos que echamos de menos un poco de respeto hacia la opción libre de las familias y hacia la profesionalidad del profesorado de Religión. Hay que recordar que la enseñanza religiosa escolar no es obligatoria, es decir, no se impone a nadie, y que por ese motivo, cada año las familias pueden optar por ella o no.
Nos llama la atención en este debate, cómo algunas organizaciones que proponen la desaparición o reducción de esta asignatura, ignoran el doloroso coste laboral de dicha medida. Un coste laboral fundamentalmente femenino, ya que la inmensa mayoría de este profesorado especialista son mujeres.
Se dice también que la enseñanza religiosa escolar es un privilegio para la Iglesia Católica, cuando todos sabemos que hay acuerdos con otras confesiones religiosas que ya están en vigor, y que se trata, antes que nada, de un derecho fundamental de las familias a la educación de sus hijos e hijas, y que la Constitución y numerosas sentencias judiciales posteriores, validan la legalidad de su presencia.
En resumen, y con un poco de ironía, dado que no se ha demostrado que la enseñanza de la Religión en la escuela provoque desajustes en la formación de nuestros alumnos y alumnas, o alumnado carente de libertad, o alumnado acomplejado por extrañas enseñanzas, sino alumnado que estudia el hecho religioso con madurez y libertad, con rigor académico, abierto a la solidaridad y al compromiso por un mundo mejor, un alumnado que valora el modelo de persona que nos propone la sociedad actual desde un planteamiento crítico constructivo y positivo, y, dado que la enseñanza religiosa no se impone al que no lo desea, ¿Qué tal si tampoco se busca imponer la eliminación de la enseñanza religiosa escolar de modo directo o indirecto?. ¿No se está por la escuela inclusiva?, Pues eso, en vez de eliminar o reducir el horario a un mínimo indigno académicamente, incluyamos en la escuela lo que nuestros hijos e hijas viven en esta sociedad que es cada vez más plural y democrática. La riqueza de un centro escolar está también en dar cabida a la diversidad de formas de pensar de sus componentes, no en suprimirlas. Ya es hora de ser, en esta cuestión, más europeos.

Pamplona 28 de febrero 2018


PLATAFORMA NAVARRA RELIGIÓN EN LA ESCUELA - ERLIJIOA ESKOLAN NAFAR PLATAFORMA