EL RINCÓN DE FERNY

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miércoles, 28 de febrero de 2024

SERIE DOCUMENTAL EL CAMINO INTERIOR

El Camino de Santiago lleva, desde hace siglos, siendo una ruta recorrida por millones de peregrinos por motivos religiosos, culturales, deportivos o de ocio. Promesas y retos también han formado parte de las motivaciones para realizarlo. Pero la realidad manifestada por todos aquellos que lo han recorrido es que se trata de un camino lleno de encanto, de espiritualidad y transformador aún sin pretenderlo. Nadie termina el camino como lo empezó.

Miguel Ángel Tobías, productor y director de cine y programas de televisión, recorrerá 16 etapas de El Camino desde León a Santiago de Compostela y Finisterre. Lo hará acompañado, en cada una de ellas, por personas que se dedican a ayudar a otros a transformar sus vidas, habiendo pasado ellos mismos por profundos procesos de transformación personales. Un Camino de encuentro, de compartir conocimientos y experiencias, dejándose también sorprender por lo que El Camino, en cada etapa, les depare.

Me parece un instrumento muy útil y recomendable para ser utilizado en nuestras clases.

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PROGRAMAS

jueves, 16 de julio de 2020

UN PROFESOR DA 8 RAZONES PARA CURSAR Y TAMBIÉN DEFENDER LA ASIGNATURA DE RELIGIÓN


Muchos alumnos están ya realizando las matriculas online para el nuevo curso y deben decidir si cursarán o no la asignatura de Religión. Son muchos los que optan por ella, pese a los ataques que desde hace tiempo está sufriendo y el intento del nuevo Gobierno de relegarla aún más con su nueva ley de educación.

Santiago Vela es profesor de Religión desde hace 30 años en Secundaria y Bachillerato. “Detrás de este cartel no está la Iglesia, ni sindicatos, ni ninguna institución religiosa, sino la experiencia de un montón de alumnos, padres, madres y profesores que han comprobado a lo largo de los años que las clases de Religión se imparten con el mismo rigor académico y con los mismos instrumentos didácticos y pedagógicos que el resto de materias, clases que no persiguen ni catequizar ni adoctrinar, sino proporcionar contenidos razonables y científicos sobre el hecho religioso, que ayudan a completar y a hacer más comprensible la cultura, las tradiciones, la sociedad en que vivimos, que ayudan a comprender mejor otras asignaturas como Ciencias Sociales, Filosofía, Historia, Lengua y Literatura, que hacen crecer en valores de igualdad, de dignidad...”, explica a la Diócesis de Málaga.

Estos son 8 motivos para decir sí a la asignatura de Religión:

1- Es un derecho que debe garantizar el Estado a los padres para que los hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones; derecho que emana del art. 18 y art. 26.3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, del art. 27.3 de la Constitución Española y del art. 2 de la Convención Europea para la salvaguarda de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales.

2-La escuela pública debe promover la educación integral del alumnado, hacer crecer todas las dimensiones de la persona y, por tanto, la dimensión religiosa y trascendente que posee todo ser humano, sea o no creyente.

3- En la inmensa mayoría de los países europeos y democráticos aconfesionales se imparte la asignatura de Religión, tanto en los niveles de Primaria, Secundaria, Bachillerato y Universitario y está asentada en el currículum de estudios con normalidad.

4- El objetivo no es catequizar, ni adoctrinar, ni hacer proselitismo, sino proporcionar al alumnado, sean o no creyentes, unos contenidos objetivos, razonables y científicos sobre el hecho religioso, las creencias y la historia de las distintas tradiciones culturales y religiosas que configuran nuestras sociedades plurales, y que el alumnado tiene que conocer, comprender y respetar para convivir como ciudadanos libres.

5- Los contenidos académicos que se enseñan completan y hacen comprender mejor los que se imparten en otras asignaturas como Ciencias Sociales, Historia, Arte, Filosofía, Lengua y Literatura, Música...

6-No se evalúa la fe ni las creencias de personas sino los contenidos culturales que se imparten con las mismas herramientas que el resto de materias. Los contenidos se ofrecen con el mismo rigor académico y con los mismos instrumentos didácticos y pedagógicos que el resto de asignaturas.

7- Educa a los alumnos como ciudadanos libres, críticos, participativos y solidarios con los que sufren las desigualdades e injusticias de esta sociedad, invitándolos a crecer en valores como el respeto al diferente, la defensa de la dignidad humana, la igualdad, la fidelidad y el compromiso por la justicia, la paz, la ecología y la fraternidad.

8-Todo el profesorado de Religión (85% mujeres) es graduado o licenciado, posee el Máster oficial de capacitación pedagógica y, además, una diplomatura o licenciatura en Teología o Ciencias Religiosas. Son profesionales con una profunda vocación docente.

TOMADO DE RELIGIÓN EN LIBERTAD 4 JULIO 2020

LA ASIGNATURA DE RELIGIÓN EN LOS COLEGIOS PÚBLICOS


Varios padres y profesores de la asignatura de Religión llevan denunciando años el constante boicot a esta asignatura en varios colegios de Álava. Me imagino que pasará lo mismo en otras provincias. No hablamos de colegios concertados de identidad cristiana, donde ahí se presupone su oferta y enseñanza por coherencia. Hablamos de los centros docentes públicos.

Jesucristo cambió la Historia. Hay un consenso general sobre esto sin duda alguna. El calendario se divide en antes y después de Él. La evolución del mundo supone en su figura un condicionante nuevo. Desde una insignificante Palestina, se transformó Europa y todo el globo hasta nuestros días con un protagonismo cristiano sin lugar a dudas. Su figura merece ser estudiada así como lo que rodeó su vida y su mensaje. Conocer todo lo que envuelve a la cultura cristiana presente en todos los continentes y fuente de millones de expresiones en diferentes ámbitos es evidentemente una cosa altamente positiva. ¿Por qué pues ese constante propósito por parte de algunos de eliminar parte del conocimiento que tiene que ver con la historia, con el arte, con la cultura, con la realidad social de nuestro territorio y sí, con la raíces de España? Por aquí pasa el Camino de Santiago, el apóstol que llegó desde Jerusalén hasta la costa atlántica evangelizando. Aquí se levantan imponentes catedrales y centenarios templos cristianos. Sí, la España que hoy vivimos y disfrutamos tiene una raíz cristiana devocionalmente hablando. También culturalmente es cristiana. Solamente basta mirar al calendario para ver las fiestas y días señalados, la nomenclatura de miles de pueblos y ciudades, los nombres de hombres y mujeres que habitamos este país o las relaciones sociales que tenemos y que se trasmiten generación tras generación, conservándolas por su carácter generoso y positivo. Incluso en nuestro propio lenguaje está presente. No es una catequesis. Eso se imparte en parroquias, grupos extraescolares y en la propia familia. Es mucho más. Recordemos que también se amplía la visión estudiando otras religiones del mundo. Si lo religioso en diferentes facetas nos envuelve a diario recordándonoslos en edificios, fiestas, actos sociales, en nuestra familia, en ocio y cultura, en tradiciones e incluso en acalorados o templados debates, ¿por qué ir contra ello? Eliminar su estudio y presencia en las aulas es cercenar la inteligencia y la capacidad de discernimiento. Y nadie en su sano juicio querría esto.

Saltó la denuncia en medios de comunicación en Álava y la reacción (fácil y cómoda de algunos) fue la de siempre. Cargar —sin pensar— contra esta asignatura buscando eliminarla de la faz de la Tierra. No doy crédito a quienes lo celebran aunque entienda los prejuicios que tienen tras largas campañas interesadas buscando desterrar lo religioso de nuestra vida. ¿Por qué cargar contra la libertad de los padres para elegir junto con sus hijos una optativa? No se impone, solo se pide que se oferte como el resto de optativas en los colegios públicos, tal y como marca la ley y tal y como pasa en Francia, Alemania, Bélgica o Italia sin mayor problema. No escucho críticas a la optativa de ética, latín, danza, segunda lengua extranjera, dibujo y plástica, macramé o cultura clásica. Repito, todas optativas y todas muy respetables. ¿Por qué si con algo tan vivo y tan enraizado como es la Religión y todo lo que la rodea desde sus inicios hasta hoy? Es injusto el retroceso al que algunos nos quieren llevar. ¿Dejar sin el derecho a elegir libremente esta optativa a alumnos, profesores y padres por la cerrazón de quienes erróneamente entienden ampliar conocimiento con adoctrinamiento? ¿Cargarán también contra los estudios universitarios de Teología o Religión anulando los grados, asignaturas o masters que se imparten en facultades públicas? ¿Querrán realmente que esta disciplina que tanto ha aportado y aporta al mundo se borre de todos los ámbitos de la sociedad? Escucho que la respuesta más socorrida para atacar esta materia es que quien quiera la asignatura de Religión que vaya a misa. ¿También dirán que quien quiera la optativa de danza que vaya a una escuela de baile, que quien quiera la optativa de dibujo vaya a una academia de pintura, que quien quiera la optativa de ética vaya a un psicólogo, que quien quiera la optativa de segundo idioma vaya a la Escuela de Idiomas o que quien quiera sexología vaya a un burdel?

Excluir esta materia humanista supondría que, quienes no quieran dejar de conocer y adentrarse más en este mundo con una perspectiva hacia lo trascendental y metafísico incluyendo las artes, la cultura, la historia o la realidad más cercana, caerían obligatoriamente en una incultura espantosa pues el alumno que no estudia ni conoce esta disciplina no solo en la escuela sino en la familia o en la sociedad, queda automáticamente atrás y con muchas preguntas sin responder. Quien no quiera seguir esta imposición de “Religión fuera”, ¿por qué impedírselo si la ley le permite elegir libremente? Repito que no se impone, solo se ofrece, y libremente se elige.

Aguantemos. No perdamos la esperanza en trasmitir el saber de esta asignatura tan transversal y rica en conocimiento. La inmensa y presente cultura cristiana merece respeto y promoción. Toca ser firmes y coherentes ante quienes están llenos de prejuicios y obstinación para que ellos también vean que al ser humano no se le puede castigar al vacío y a la incultura ni mermarle en su derecho a elegir libremente algo tan sencillo como es una optativa escolar.

TOMADO DE LA REVISTA ECCLESIA DEL 14 DE JULIO DE 2020

miércoles, 1 de mayo de 2019

DIÁLOGO DE LA IGLESIA CON EL MUNDO QUE LE RODEA


Una vez más el YouTube y sacerdote "SMDANI" aprovechando algunas crítica sobre el viaje del Papa Francisco a Abu Dhabi, ha realizado un estupendo vídeo para aclarar cuál es la relación de la Iglesia con el mundo que le rodea y recordar cuál  es su prioridad. Nos muestra, con maestría y claridad, el mensaje que trasmite la iglesia, la salvación de cada ser humano atendiendo primero a su dignidad como hijo de Dios.

domingo, 20 de enero de 2019

UNA ATEA CONTRA LA INCULTURA RELIGIOSA

En medio de este atropello que se quiere imponer, del descarte del saber religioso en la educación española, una profesora estadounidense nos recuerda, una vez más, la importancia de este  conocimiento como instrumento fundamental para conocer, entender y saber convivir respetuosamente en la sociedad.

La estadounidense Camille Paglia, profesora de Humanidades en la Universidad de las Artes (Filadelfia), valora altamente la importancia del conocimiento de las religiones para cualquier graduado en educación superior. De hecho, entiende que “la religión comparada es el verdadero multiculturalismo, y debe instalarse en el core curriculum de todo programa universitario”.

En una entrevista para Spectator, la investigadora critica la tendencia a excluir la religión de la enseñanza. “Desde mi punto de vista, tanto de atea como de profesora universitaria, el humanismo secular ha sido un fracaso total. Demasiados jóvenes educados en hogares liberales y acomodados están llegando a los colegios de élite y a la universidad con personalidades sin formar, marcadas por la frivolidad y con perspectivas sorprendentemente estrechas acerca de la existencia humana, confinadas a políticas identitarias incendiarias y divisivas”.

Paglia recuerda que, en la contracultura de los 60, floreció el interés por el hinduismo y el budismo, “pero gradualmente se disipó, en buena medida porque aquellos que se decían atraídos por la ‘conciencia cósmica’ quedaron incapacitados por el consumo excesivo de drogas”.

“Estoy convencida –subraya– de que toda persona educada debe estar familiarizada con los textos sagrados, con los rituales y el sistema de símbolos de las grandes religiones del mundo – hinduismo, budismo, judeo-cristianismo e islam–, y de que sin tales conocimientos no puede haber una verdadera perspectiva global”, que permita comprender las distintas culturas.

En tal sentido, critica lo que denomina la “religión” de los campus universitarios de hoy día: el nihilismo, “un postestructuralismo destructor de los significados, cuyo ídolo, el monótono Foucault , tenía un conocimiento cercano a cero de cualquier cosa anterior o que fuera más allá de la Ilustración europea”.

26 DE DICIEMBRE 2018  

TOMADO DE ARCIPRENSA.COM

miércoles, 6 de diciembre de 2017

EL DIRECTOR DE LA NATIONAL GALLERY, CATÓLICO, CREE ESENCIAL CONOCER LA BIBLIA.

Gabriele Finaldi (Londres, 1965) es uno de los grandes especialistas de arte y conservación que hay en el mundo. Este británico de origen italiano y polaco criado con seis hermanos, y educado en el catolicismo, ha sido hasta 2014 director adjunto del Museo del Prado de Madrid y desde entonces director de la también prestigiosa National Gallery de Londres.

Padre de seis hijos de una familia católica practicante muy involucrada en la parroquia, es especialista, entre otros temas, en iconografía cristiana y pintura religiosa. En una entrevista en Catholic Herald habla de la importancia de la religión en el arte y de la fe que transmiten estas pinturas. Se lamenta además que la secularización, la falta de educación religiosa y de la propia fe impide poder contemplar en su máximo esplendor estas obras.

La fuerza del silencio
Lo primero que destaca en la entrevista es un aspecto no religioso en sí pero esencial para que Dios pueda entrar en cada uno. Se trata del silencio, al que el cardenal Sarah ha dedicado un libro, La fuerza del silencio.

En un mundo lleno de ruido, museos como la National Gallery ayudan también a encontrarse con el silencio. “Las personas se vuelven más silenciosas. Pasan tiempo mirando. Quizás no pasen tanto tiempo hablando. Las cosas empiezan a pasar por sus cabezas e imaginan como lo ven. Creo que esto sucede en todas las galerías pero donde hay un gran arte sospecho que sucede más fácilmente”.


Finaldi saluda al príncipe Carlos de Inglaterra

La fe ha sido una parte esencial en esta vocación artística de Finaldi. Las obras maestras de pintura religiosa le han llevado a reflexionar intensamente sobre lo que un retablo, la pintura de un martirio o una Crucifixión de Cristo, significa para él, para su vida y para la de tantos otros durante siglos.

El arte, una forma de experiencia religiosa profunda
Preguntado si alguien todavía puede tener una experiencia religiosa profunda y llena de oración en una galería abarrotada, él lo tiene claro. “No tengo la menor duda de que es posible”, responde Gabriele Finaldi.

Pero explica también un dato esencial y grave: “creo, sin embargo, que se ha perdido mucho”.  Cuenta que muchas de las pinturas “provienen de un ambiente de Iglesia, o al menos, de un contexto devocional o de fe de algún tipo. Un lugar donde las personas hubieran mirado estas imágenes como si estuvieran mirando lo divino. Habrían contemplado una pintura de la Virgen María y hubieran pedido por sus familiares enfermos o por alguna gracia”.

La tragedia del tiempo actual
Pero ahora esto no es posible. Finaldi reconoce que “se ha perdido el contexto, no sólo el contexto físico, con el tiempo el contexto de creencia se ha vuelto mucho, mucho más débil. Hasta el punto de que las personas a menudo no saben lo que están viendo en algunas de nuestras imágenes”.

Para el director de la National Gallery esto es “preocupante” no sólo porque “son referencias cristianas que no se entienden” sino que el problema de fondo es un “entorno cultural en el que emerge una generación” que ya no tiene esta cultura religiosa.

La importancia de conocer la Biblia y la Tradición
“Existe una rica tradición del lenguaje visual, un rico lenguaje simbólico en la literatura que nos resulta cada vez más difícil de entender si no estamos en sintonía con la alegoría, si no estamos familiarizados con los grandes temas de la antigüedad clásica y la Biblia. Si no somos conscientes de los antecedentes, entonces nuestra experiencia se empobrece”, añade.

El díptico de Wilton, de autor desconocido del siglo XIV, es una de las obras favoritas de Finaldi de la National Gallery

Finaldi explica además que “los mitos de la antigüedad son tan esenciales como la Biblia para nuestra comprensión de Milton, Shakespeare, Tiziano, Veronés o Bottcelli. Necesitamos conocer a Ovidio, Homero y Antiguo y Nuevo Testamento”, explica.

El director de la galería británica añade que “ya sea Noé o David y Goliat, éstas son historias que están incrustadas en nuestra psique y en nuestra cultura”. Y por ello insiste en que “conocer las fuentes es siempre una experiencia enriquecedora. No se trata de ser inteligente. No se trata de declarar una posición con respecto a la religión. Se trata de comprender las raíces de nuestra propia cultura, y cómo llegamos a donde estamos”.

Si un visitante sólo tuviera tiempo para ver una sola pintura, Finaldi le enviaría sin dudar al “díptico de Wilton”, obra de autor anónimo del siglo XIV, que asegura que ha sobrevivido milagrosamente al paso del tiempo, a la iconoclasia y al puritanismo. “Ha llegado a nuestro tiempo en un estado maltrecho pero en su interior abre una visión del reino celestial que es inigualable. Es una interpretación muy inglesa de lo que es el cielo: el rey de Inglaterra (Ricardo II) arrodillado ante la Virgen María y la corte celestial”.


TOMADO DE RELIGIÓN DIGITAL.

sábado, 18 de noviembre de 2017

ASIGNATURA DE RELIGIÓN: CONOCER NO HACE DAÑO A NADIE.

El debate sobre si la enseñanza de la Religión debe ser parte del currículum educativo, y cuál ha de ser su anclaje legal y práctico, se plantea cíclicamente, sobre todo al comienzo del curso académico. Con este motivo, y al hilo de recientes sentencias y pronunciamientos políticos, Carlos Esteban Garcés explica cuál es el estado de la cuestión en España y responde a las principales polémicas que suscita.

Carlos Esteban Garcés es director de Formación del Profesorado en la Delegación de Enseñanza de la Archidiócesis de Madrid. Especialista en la enseñanza de las religiones, ha publicado varios libros sobre el tema, tanto desde el punto de vista legislativo como de la innovación docente. Es profesor de Pedagogía de la Religión en el Instituto Pontificio San Pío X del Centro Universitario La Salle, donde dirige el Área de Ciencias de la Religión. Su último libro, de 2016, se titula Alumnos competentes en Religión.
“Si suprimimos el ámbito religioso en la formación de los ciudadanos, estamos reprimiendo parte de sus capacidades y mutilando el futuro de las sociedades”
Desde hace ya décadas, en España, la asignatura de Religión es fuente de constantes polémicas... ¿qué pasa?
— Aún pesa demasiado lo que fue la enseñanza religiosa en los 40 años de la dictadura franquista, aunque ya han pasado otros 40 años de democracia. En aquel régimen, la asignatura de Religión era obligatoria y consistía básicamente en una forma de catequesis. En 1979 la Iglesia modificó aquella metodología por un renovado enfoque netamente escolar. La clase de Religión pasó a ser opcional, al igual que la asignatura correspondiente para las demás confesiones, como es coherente en una sociedad plural.
Sin embargo, dado que persiste la imagen antigua en el imaginario colectivo de hoy, debemos asumir que no hemos sido capaces de explicar bien los cambios que convierten la enseñanza de las religiones en una cuestión cívica y democrática, compatible con la diversidad cultural y religiosa. Hasta que no aprendamos a hacerlo, la clase de Religión se seguirá viendo más como un privilegio de las Iglesias que como una realidad educativa.
¿España es una excepción entre los países del entorno por tener clases de Religión?
— ¡No; rotundamente, no! En los sistemas educativos europeos la clase de Religión es una realidad. Aunque en cada uno la situación es diversa, en todos ellos se tiene en cuenta la aportación de los saberes religiosos a la formación de la ciudadanía. En Francia, que suele mencionarse como ejemplo de país laico, la presencia del hecho religioso en la escuela está ganando consideración bajo un nuevo modelo interdisciplinar, con una formación del profesorado en un Instituto de Altos Estudios en Ciencias Religiosas creado al efecto en la Sorbona. En Alemania, como en Centroeuropa, la clase de Religión existe con normalidad en la escuela, y también la Teología en las universidades públicas. En los países nórdicos la atención a la cultura religiosa nunca falta. En los países del Este es una realidad más nueva, tras superar el ateísmo oficial de la antigua URSS, pero también creciente. Y en Italia, cuya realidad es más parecida a la nuestra, los profesores de Religión católica pasaron, por oposición, a ser funcionarios hace algo más de una década.
Derecho de las personas, antes que de la Iglesia
¿Cuál es el anclaje legal de la asignatura de Religión en el sistema educativo español?
— Estamos demasiado acostumbrados a fundamentar la enseñanza de la Religión en los acuerdos que el Estado español tiene con la Iglesia católica (1979) o con otras confesiones (1992). Sin embargo, se trata de un asunto de derechos fundamentales de las personas, reconocido en la jurisprudencia internacional. Un país democrático puede regularlo a través de acuerdos con las religiones o de otra manera, pero en todo caso deberá siempre reconocer esos derechos. No hacerlo nos situaría en modelos totalitarios.
Sin embargo, mi opinión sobre este anclaje se basa más en fundamentos pedagógicos que jurídicos. Me refiero a que la educación integral reclama necesariamente las contribuciones educativas de los saberes religiosos, sus valores esenciales, su capacidad de dar sentido a la vida, su papel en la historia de las civilizaciones y las culturas de nuestro tiempo, su aportación en términos éticos a la construcción social. Si suprimimos ese ámbito en la formación de los futuros ciudadanos, estamos reprimiendo parte de sus capacidades y mutilando el futuro de las sociedades. En términos de inteligencias múltiples, si la escuela no atiende al desarrollo de la inteligencia intrapersonal, existencial o espiritual, más allá de la interpersonal o cultural, no podremos desplegar todas las posibilidades de las personas.
“Hoy, sinceramente, una sana enseñanza sobre lo religioso previene fundamentalismos, a los que no son inmunes ni los creyentes ni los ateos”
Aunque en este tiempo de decadencia de las humanidades, entiendo que reclamar la educación de lo interior de las personas puede sonar a lírica. Y como decía la canción, son malos tiempos para la lírica…
Muchas personas reconocen el derecho de los padres a que sus hijos reciban formación religiosa, pero piensan que esto es catequesis, y por tanto se oponen a que ocurra en colegios públicos. ¿Qué hay de cierto en este argumento?
— La enseñanza de la Religión en centros públicos no es ni una catequesis ni tiene el objetivo de ser una iniciación religiosa: eso pertenece al ámbito propio de las Iglesias. La enseñanza de la religión no se dirige a los creyentes, sino a todos y todas, es una formación netamente escolar, que no conduce automáticamente a la fe. La intencionalidad de la religión en la escuela es la formación sobre lo religioso, para que los alumnos puedan comprender qué lugar ocupa esta realidad en lo personal, en la cultura, en la sociedad, en la historia, en el arte o en la literatura. El conocimiento de lo religioso, como cualquier otro conocimiento, nos hace más libres. La ignorancia nunca puede ser mejor que la sabiduría.
Los alumnos que cursan Religión y luego van a catequesis verán complementada su formación con la experiencia creyente y la iniciación religiosa; para los que no eligen este complemento catequético, la sola formación sobre lo religioso tiene sentido y les ayudará a ser más autónomos en su identidad personal y más preparados en su formación académica.
Educar para la convivencia
También hay quien no quiere que se imparta Religión en los centros públicos porque entiende que algunos contenidos “incitan al odio” (valoración de la homosexualidad), o contradicen “lo que dice la ciencia” (desde la creación hasta el uso de preservativos). ¿Qué le parece esta opinión?
— Entiendo que algunos tengan esa opinión, quizás por malas experiencias o porque en tiempos anteriores pudo hacerse así. Pero, hoy, sinceramente, no puede mantenerse esa valoración en sus términos generales. Hoy ya no se incita al odio en ningún caso, más bien al contrario, se educa para la convivencia y la tolerancia; hoy no se enseña nada que entre en contradicción con la ciencia, más bien se hace un diálogo fe-ciencia en la que cada una responde desde su propio ámbito; hoy, sinceramente, una sana enseñanza sobre lo religioso previene fundamentalismos, a los que no son inmunes ni los creyentes ni los ateos.
Todos los cursos escolares, las familias deben elegir expresamente esta asignatura para sus hijos. ¿Cuáles son los porcentajes de elección? ¿Se respeta la opinión de las familias en los centros de enseñanza?
— En el curso 2016-17, eligió la asignatura el 63% de todos los alumnos matriculados; es decir, casi cuatro millones de estudiantes. En los centros públicos, teniendo en cuenta todas las etapas, desde Infantil a Bachillerato, el porcentaje es del 53%.
Creo que en términos generales se respeta el derecho de las familias a elegir la enseñanza de la religión, pero en los últimos años las Administraciones educativas han optimizado tanto los recursos humanos, ha sido un tiempo de tantos recortes, que las clases de Religión en centros públicos agrupan alumnos en números superiores a otras materias, incluso de diferentes cursos. En cualquier caso, entiendo que las motivaciones son más económicas que ideológicas. Por tanto, no se puede deducir que se estén incumpliendo los derechos fundamentales.
Profesores sin privilegios
— Hablemos de los profesores de Religión ¿Quiénes pueden impartir esta asignatura? ¿Cuál es el papel de la Iglesia en la selección? ¿Implica esta intermediación algún tipo de ventaja de estos profesores con respecto al resto, por ejemplo, menores exigencias académicas o profesionales, menos inspección?
— A los profesores de Religión se les exige la misma titulación universitaria que a sus colegas; no hay ninguna excepcionalidad en esto. Además, deben tener la formación en pedagogía de la religión que las confesiones religiosas les pidan. En el caso de la Iglesia católica, se trata de un título académico que se imparte en las universidades y que se llama DECA (Declaración Eclesiástica de Competencia Académica).
La Iglesia diseña y autoriza los contenidos de la DECA, y también los estudios de ciencias religiosas o Teología necesarios para la docencia en Secundaria. Además, la Iglesia selecciona y propone a los profesores de Religión (missio canonica). A partir de ese momento, sin que la Iglesia pierda su competencia sobre la propuesta (que es anual aunque se renueva automáticamente, siempre que no haya un impedimento objetivo respecto a la idoneidad del docente), la relación laboral ya es entre el trabajador y el empleador. En la privada y concertada contratan las entidades titulares respetando en todo caso las exigencias de titulación y la missio canonica.
Cumplidos esos requisitos, los profesores de Religión forman parte del claustro en igualdad de condiciones que el resto, y están sometidos al mismo régimen de funcionamiento, lo que incluye la Inspección Educativa y el régimen disciplinario de los trabajadores.
“La asignatura de Religión no pretende evaluar la fe: un ateo podría sacar un sobresaliente, y un creyente suspender”
En conclusión, los profesores de Religión no tienen menos exigencias que el resto de sus compañeros; de hecho, a las propiamente docentes se unen otras eclesiales. En el caso de los profesores de centros públicos, el modo de acceso sí es diferente al de los funcionarios, pero eso no lo deciden ellos. Creo que estarían encantados de acceder al trabajo, cumpliendo los requisitos de titulación y los eclesiales, a través de una oposición; en Italia pasaron de una situación como en España a opositar, y lo que se ha conseguido ha sido prestigiar al profesorado y, por tanto, a la asignatura.
Asignatura con notas
¿Debe ser Religión una asignatura evaluable? ¿Tiene la consideración académica que merece?
— En la situación actual, la asignatura de Religión es evaluable a todos los efectos. Y así debe ser. En nuestra cultura educativa, que quiere medir los resultados de forma objetiva, no tiene sentido una asignatura que no lo sea. La formación que se imparte debe ser medible en sus distintos ámbitos: conocimientos, procedimientos y destrezas, etc. Lo que no es evaluable es la fe: un ateo podría sacar un sobresaliente, y un creyente suspender…
Cuando en algunas reformas educativas se ha suprimido la evaluación de esta asignatura, o se han recortado sus efectos, siempre ha sido con la intención de erosionar su importancia académica, para hacer ver que es menor a la de otras disciplinas. Esto no favorece la valoración de lo religioso, que quedaría casi asociado a lo esotérico, sin consistencia racional o científica.
¿Le parece bien que, en la actualidad, la alternativa a la asignatura de Religión sea Valores? ¿Cómo debería enfocarse, desde un punto de vista legal, la asignatura alternativa?
— Lo más positivo de la situación actual, en la que los alumnos pueden elegir entre dos materias, Religión o Valores, es la simetría académica de ambas situaciones. Sería injusto que quienes no elijan Religión fueran “premiados” con una asignatura menos. El principio de no discriminación debe estar presente en la organización académica del sistema educativo y debe ser visible para familias y alumnado. De nada sirve mencionarlo en el preámbulo de las leyes y luego incumplirlo en la estructura académica.
Otra cuestión menos positiva es la dicotomía que se genera entre lo religioso y la ética. Cuando se plantean de manera alternativa, puede dar la impresión de que son dos órbitas yuxtapuestas pero incomunicadas: que la religión no necesita de la ética, o que los valores éticos son extraños a la religión. Ambas conclusiones son falsas.
Tanto la ética cívica, que tiende a ser la mínima para garantizar la convivencia, como los valores o virtudes públicas, deben ser exigidos a las religiones en una sociedad plural; pero, a la vez, está ética mínima debe alimentarse de las tradiciones religiosas, cuya moral tiende a máximos antropológicos y sociológicos. Por otra parte, las religiones deben contribuir expresamente a la creación de una ética civil más allá de su propia identidad. Por tanto, la escuela haría un enorme servicio a la sociedad si asumiera esta responsabilidad de manera más visible y servicial.


lunes, 31 de julio de 2017

RECONCILIARE, EXPOSICIÓN DE LAS EDADES DEL HOMBRE.

Una vez más las diócesis de Castilla y León han preparado una nueva exposición a través de la fundación de las "Edades del hombre", para dar a conocer la fe cristiana por medio de su ingente patrimonio cultural. La fe, el arte y la belleza van siempre de la mano.

Totalmente recomendable.

ARTÍCULO: LA RELIGIÓN LA ESCUELA Y UN CAFÉ.

El otro día llegó a mis manos este artículo publicado en diario del altoaragón por el Salesiano Josan Montull que recomiendo ante tanta mentira arrogada sobre la enseñanza de la Religión, su profesorado. Estamos ante un sectarismo escandaloso e ignorante. Reproduzco:


Hace unos años tuve la oportunidad de estar en un café tertulia con Jon Sobrino. Éramos unos 15 privilegiados los que durante un par de horas estuvimos hablando de teología, de política, de la Iglesia, del futuro y de mil cosas mientras escuchábamos absortos el testimonio de Sobrino, que se refería permanentemente al mundo de los pobres.
Jon Sobrino es un jesuita vasco que desde hace muchos años está haciendo y enseñando Teología en El Salvador. Su reflexión la enmarca en la Teología de la Liberación, corriente de pensamiento teológico que tiene como referencia permanente la opción por los pobres. El 16 de noviembre de 1989, se encontraba en Tailandia pronunciando una conferencia. Allí se enteró de que un comando paramilitar había entrado en su casa de El Salvador y había asesinado a toda su comunidad. Murieron Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Juan Ramón Moreno, Ignacio Martín Baró, Amando López, Joaquín López, una mujer (Elba Ramos) con su hija Celina, menor de edad. El cuerpo de Ellacuría fue arrastrado desde su cuarto hasta el jardín dejando un terrible reguero de sangre. En ese jardín hoy está enterrado.
Aquella comunidad de intelectuales enraizados entre los pobres salvadoreños denunciaba, desde la Teología, los abusos de los sectores financieros y económicos que, en connivencia con el ejército y bajo la tutela del gobierno norteamericano, asesinaban a los más desvalidos y tenían el país como una finca propia. Estos hombres eran mediadores de paz, debido a su talla intelectual y humana, y estaban contribuyendo a pacificar el país.
Los mataron por denunciar la injusticia y por ponerse al lado de los más humildes. Tiempo atrás en El Salvador habían asesinado a monseñor Óscar Romero, que defendió el derecho de los pobres a vivir con la dignidad de hijos de Dios.
En esta ocasión Sobrino se salvó de milagro. A miles de kilómetros de distancia se enteró de la muerte de todos sus hermanos con la certeza de que si él hubiera estado allí, hubiera sido también asesinado.
El café con Jon Sobrino fue, como podrán imaginar, un privilegio. Me vino a la memoria el otro día cuando leía unas declaraciones de un político que, hablando de educación, manifestaba la necesidad urgente de que la Cultura Religiosa quedara fuera de la Escuela; él mismo se congratulaba de que se restringían los espacios horarios académicos para la Cultura religiosa. Quien quiera Religión, decía, que vaya a su parroquia, la Religión es algo que se puede mover únicamente en el ámbito de lo personal.
Pensaba yo qué le hubiera ocurrido a monseñor Romero o a Ellacuría si se hubieran movido únicamente en el ámbito de lo puramente personal; seguramente no les hubieran asesinado, sin embargo la implicación de su Teología les llevó a incomodar a sectores privilegiados que pagaron a los que apretaron el gatillo. Su sangre fue fermento de vida. Hoy no se puede entender la historia de América Latina sin saber el papel de la Teología de la Liberación y de la vida de estos hombres. Como no se puede entender la compleja relación de China y Tibet sin conocer para nada del pensamiento budista que, por cierto se practica en un monasterio de nuestra propia provincia. Ni podremos entender por qué los misioneros europeos de las comunidades religiosas de Siria no quieren abandonar a su crucificado pueblo aunque tienen la oportunidad de irse o por qué Juan José Aguirre, cordobés obispo de Bangassú en Centro África, está en campos de refugiados como uno más protegiendo la vida de cristianos y musulmanes. Ni entenderemos las motivaciones profundas del Padre Ángel, fundador de Mensajeros de la Paz, que a sus 80 años sigue abriendo las puertas de sus iglesias a los refugiados y desposeídos.
Tampoco acabaremos de entender el ateísmo lúcido del cine de Woody Allen o el judaísmo militante de Spielberg si no sabemos nada de estas formas de pensamiento. Ni comprenderemos la diferencia entre islam y fanatismo islámico. Ni entenderemos las formas de vida de los musulmanes que han venido a España si desconocemos todo sobre el islam. Ni siquiera podremos descubrir el réquiem de Mozart si ignoramos los principios básicos del cristianismo. Tendremos dificultades para interpretar nuestra historia del Arte y los cuadros en los que aparezcan escenas de la vida de Cristo difícilmente serán valorados. Es más, no entenderemos nuestra cronología, nuestra Semana Santa, ni nuestras devociones a las diversas advocaciones de la Virgen si desconocemos el Evangelio. Por no hablar de las artes, las tradiciones, la cultura, y tantas y tantas cosas que dan forma a nuestra vida y que se pueden convertir en extrañas si prescindimos del hecho religioso.
Tampoco podremos entender las barbaridades que en nombre de Dios y de la Religión ha hecho y hace el ser humano en la Historia, cuando ha antepuesto la Ley religiosa a la dignidad humana. El mismo Jesús de Nazaret fue una víctima del fanatismo religioso.
Esa ignorancia religiosa llevará a confundir la ouija con los Salmos, o la superstición con la esperanza.
No, señor político, la Religión no es un hecho privado, es social. Lo personal es la fe. La fe no se puede imponer; pero el hecho religioso se debe aprender y esto comporta estudio para entenderlo. El menosprecio del hecho religioso, el apartarlo del mundo de la Escuela, de la reflexión cultural y quererlo relegar a las sacristías, o a las mezquitas o a las sinagogas o pagodas lleva al fanatismo, a la intransigencia, a la incultura y a la intolerancia. No se trata de enseñar catecismo, como querrían algunos, ni de prescindir de cuajo de lo religioso, como quieren otros; se trata de aprender con respeto el hecho religioso desde la cultura y desde la profundidad.
En un mundo como el nuestro, mestizo, plural, conectado, intercultural, es necesario saber idiomas y saberse mover para entenderse. Prescindir del hecho religioso (fíjense bien que no les digo Religión Católica), es condenar a que nuestros chavales nunca puedan entender lo significativo de vidas como la del Dalai Lama, el papa Francisco o la de Jon Sobrino, por ejemplo.
España es el único país de la Comunidad Europea en el que la Teología queda al margen de las universidades del Estado. Esas opiniones tan solemnes de algunos políticos no son más que fruto de una atávica intransigencia difícilmente compatible con una actitud de apertura intelectual.
Tengo la sensación de que las declaraciones sobre este tema que hacen alegremente algunas autoridades políticas son más propias de tertulianos de la telebasura que de representantes de la Administración Educativa.

JOSAN MONTULL


PUBLICADO EL DOMINGO 30 DE JULIO DE 2017 EN EL DIARIO DEL ALTOARAGÓN