EL RINCÓN DE FERNY

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domingo, 25 de febrero de 2024

EXPOSICIÓN "EL HOMBRE DE LA SÁBANA SANTA"

La iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de las Hijas de la Caridad de Teruel acoge desde el 14 de febrero (Miércoles de Ceniza) y el 31 de marzo (Domingo de Resurrección) la exposición El Hombre de la Sábana Santa, organizada por la Delegación del Primer Anuncio-Atrio de los Gentiles de la Diócesis de Teruel y Albarracín.

La Sábana Santa, también conocida como Sudario de Turín, Síndone o Santo Sudario, es una tela de lino que presuntamente fue la que se usó para dar sepultura a Jesús. Presenta marcas que podrían ser la de los traumas físicos de una persona fruto de una crucifixión. En la exposición en la iglesia del Sagrado Corazón de la calle Ripalda se podrán conocer a través de paneles y esculturas cómo serían los rasgos antropométricos y el aspecto del Hombre de la Síndone y de las torturas que sufrió.

Además, se mostrarán algunos de los bocetos e imágenes que Juan Manuel Miñarro realizó a partir de la Sábana Santa para reproducir una escultura del hombre que en ella se observa, así como reconstrucciones de reliquias de la pasión como la corona de espinas o los clavos utilizados en la crucifixión y otros instrumentos del martirio a Jesús de Nazaret.

Esta exposición se verá complementada con un ciclo de conferencias en el salón de actos del Seminario. La primera, el 4 de marzo a las 19.00 horas se titula La Sábana Santa a la luz de la ciencia, y correrá a cargo de Jorge Manuel Rodríguez Almenar, profesor de Derecho Civil de la Universidad de Valencia y presidente del Centro Nacional de Sindonología.

El 13 de marzo a las 19.00 horas María Ángeles Gómez Limón, franciscana misionera de la Madre del Divino Pastor y l licenciada en Historia por la Universidad de León y licenciada en Teología espiritual en la Universidad Pontificia de Comillas, ofrecerá la conferencia ¿Por qué murió Jesús?

Al día siguiente, Gómez Limón impartirá otra conferencia, con el título Del Hombre de la Sábana al encuentro con el viviente.

El horario de la exposición será de 18.00 a 20.30 (De lunes a viernes) y de 11.00 a 13.30 y de 18.00 a 20.30 los sábados, domingos y festivos. La entrada podrá adquirirse en la puerta de la exposición en la calle Ripalda.

En el proyecto colabora una cincuentena de voluntarios y voluntarias de las distintas hermandades y cofradías de la Semana Santa turolense que se encargarán de la apertura y muestra de la exposición. Colegios, grupos o distintas comunidades que deseen visitar la exposición pueden ponerse en contacto con la coordinadora de la misma en el teléfono 600 435 282 (María José Abad).

 

martes, 14 de mayo de 2019

LA SÁBANA SANTA DE TURÍN

El experto Bruno Barberis ofreció recientemente en México una conferencia en la que detalló siete elementos que convierten a la Sábana Santa en un elemento íntimamente ligado a una persona de las características de Jesús.

Bruno Barberis es profesor de Física Matemática de la Universidad de Turín y vicepresidente de la Cofradía del Santo Sudario de Turín. El experto acaba de exponer siete razones que permiten asegurar que la figura del hombre de la Sábana Santa es Jesús de Nazaret.

El profesor participó en el Congreso Internacional Ciencia y Fe en la Sábana Santa: ¿Quién es el hombre de la Sábana Santa de acuerdo a la ciencia? Evaluando los diferentes elementos que se pueden ver en la Sábana Santa, para Barberis, se puede determinar que sólo Jesús de Nazaret pudo sufrir ese suplicio.

En la ponencia titulada La Sábana Santa: Espejo del Evangelio y desafío a la inteligencia, organizada por el Centro Mexicano de Sindonología y de la que se hace eco Desde la Fe, el especialista italiano detalló las siete características que permiten determinar que el sudario perteneció a Jesús.

1- Envuelto en una sábana

El hombre de la Sábana Santa y Jesús después de la muerte fue envueltos en una sábana, esto es muy raro en tiempos antiguos, sobre todo en el caso de un crucificado. En la mayoría de los casos los cadáveres de los crucificados eran abandonados a los animales salvajes o, como muchos, sepultados en fosas comunes.

2- Corona de espinas

Tanto al hombre de la Sábana Santa como a Jesús les pusieron en la cabeza un casco con espinas. Este hecho es verdaderamente excepcional, y no poseemos ningún documento que nos informe de esta costumbre ni entre los romanos ni entre otros pueblos.

3- El transporte del patíbulo

El hombre de la Sábana Santa, al igual que Jesús, llevó sobre la espalda un objeto pesado que no puede ser otra cosa que el patíbulo al que fue clavado. El transporte del patíbulo por el condenado no se realizaba en todas las crucifixiones, ya que se usaban árboles o cruces ocasionales.

4- El uso de clavos

Tanto el hombre de la Sábana Santa como Jesús fueron fijados a la cruz con clavos, este método parece que estaba reservado a crucifixiones oficiales, mientras que en la mayoría de los casos los condenados se sujetaban a la cruz con cuerdas.

5- No le quebraron las piernas

El hombre de la Sábana Santa y Jesús fueron heridos en el costado después de la muerte, mientras que no les fracturaron las piernas. Este es un hecho prácticamente único, ya que era más común la costumbre de quebrar las piernas a los crucificados para acelerarles la muerte a los condenados.

Sabana santa. El hombre de la Sábana Santa y Jesús después de la muerte fueron envueltos en una sábana, esto es muy raro en tiempos antiguos.

6-Sin lavado ni unción

El hombre de la Sábana Santa y Jesús fueron envueltos en el lienzo funerario inmediatamente después de ser bajados de la cruz, sin que se efectuara ninguna operación de lavado, ni la unción. Las costumbres de la época, para el caso de una sepultura normal, preveían el lavado del cadáver y su unción con aceites aromáticos antes de envolver el cuerpo en la tela fúnebre. En el caso de Jesús sabemos que fue envuelto en una sábana y puesto en un sepulcro inmediatamente después del descendimiento de la cruz, por la necesidad de realizar esta operación antes de la caída de la noche, en que comenzaba la pascua hebrea, durante la cual, no podría realizarse ningún trabajo manual. La sepultura final definitiva habría tenido que realizarse, por las mujeres, dos días después.

7- Pocas horas envuelto

Tanto el hombre de la Sábana Santa como Jesús estuvieron en la sábana por poco tiempo. De hecho, para que la imagen que vemos se haya producido, fue necesario que el cadáver estuviera en la sábana algunas horas, pero no más de dos o tres días, ya que de otro modo el proceso de descomposición habría destruido la imagen y habría dejado en la tela manchas simples e irreconocibles, que sin embargo no están presentes en la Sábana Santa. Jesús fue envuelto en una sábana tras ser bajado de la cruz y después de un tiempo no superior a 40 horas en el sepulcro, vigilado por guardias, fue encontrada únicamente la tela mientras que el cadáver no estaba.

"Es imposible que la imagen de la Sábana Santa no pertenezca a Jesús, teniendo presente que estos siete hechos son claramente independientes entre ellos. La probabilidad total de que estos siete sucesos se hubieran dado a la vez en otro hombre y que haya sufrido el suplicio de la crucifixión es de 1 entre 20 mil millones, un número bastante próximo a cero", explicó Bruno Barberis.

"En otras palabras, entre 20 mil millones de crucificados eventuales, solo uno podría haber poseído las siete características que hemos considerado, comunes al hombre de la Sábana Santa y a Jesús. Como es evidente en la historia de la humanidad no pudo haber habido 20 mil millones de crucificados, como máximo algunos cientos de miles o algún millón", subrayó.

"El cálculo realizado", concluyó Barberis, "permite concluir que es altísima la probabilidad de que un crucificado con estas características sea único y que por tanto el hombre de la Sábana Santa sea precisamente Jesús de Nazaret".





sábado, 25 de abril de 2015

¿QUÉ ES LA SÁBANA SANTA DE TURÍN?

Es una sábana de lino, tejida a espina de pez, de 436 cm de largo y 110 cm de ancho incluida la lista longitudinal de cerca de cm 8.
Sobre un solo lado de la tela son impresas las huellas frontales y dorsales de un hombre muerto después de haber sido crucificado. La huella del cuerpo humano es una imagen negativa, las impresiones y las huellas de sangre son en positivo.
Guía a la lectura de la Sábana Santa
La imagen de la figura humana debe de ser leída como si fuera reflejada en un espejo: lo que se ve a la derecha se encuentra en realidad a su izquierda y viceversa. La huella del cuerpo humano es una imagen negativa, las impresiones y las huellas de sangre son en positivo.
Un objeto imposible
Es una sábana de lino, de 4,36m de largo y 1,10m de ancho. Sobre ella se ven enseguida, además de las dos líneas oscuras y de los triángulos blancos, signos de quemaduras (un incendio en 1532), las huellas de una imagen - frontal y dorsal - de un hombre muerto por crucifixión.
La historia
Muy interesante es también "el problema histórico" de la sábana santa que sigue siendo, como lo definió Giovanni Paolo II, una "provocación para la inteligencia".
Desde 1578 la Sábana Santa está conservada en la Catedral de Turín, cuando llegó de Chambéry, antigua capital del Ducado de Saboya. Desde la mitad del siglo XIV hay testimonios históricos de la Sábana Santa seguros y sin más interrupciones: en aquella época el Lienzo es presente en Lirey (Francia); una posible historia precedente vió la Sábana Santa en Oriente (Edesa, Costantinopla), de donde habría sido transportada en Europa durante las Cruzadas.
En 1453 fue cedida a los Saboyas y siguió a la familia real cuando trasladó la capital en Piamonte. Desde 1694 está guardada (a parte breves interrupciones) en la maravillosa capilla que Guarino Gaurini construyó entre la Catedral y Palacio Real.
Desde 1983 la Sábana Santa es propiedad de la Santa Sede, dejada en herencia por Humberto II de Saboya al Papa.
En los últimos cuatro siglos la Sábana Santa ha sido expuesta varias veces; la ostensión más reciente es de 1978, para los 400 años del traslado A Turín.
La ciencia
La Sábana Santa empezó a "sorprender" hace un siglo cuando, por primera vez, fue fotografiada por Secondo Pia, en 1898: el negativo de la fotografía mostró en detalle y con una evidencia mucho mayor que el "positivo", todos los "signos" que la Sábana Santa guardaba.
Los conocimientos científicos con respecto a la Sábana Santa hoy acumulan los resultados de casi un siglo de laboratorio, de documentos, de escritos de vario espesor científico y de varia utilidad que tienen el objetivo de llegar a entender la real entidad de este santo lienzo, y que constituyen la "Sindonología" (porque en italiano la Sábana Santa se llama Síndone), ciencia autónoma.
Los temas científicos de discusión van de la biología a la física, de la medicina legal a la arqueología, de la informática al cálculo de las probabilidades.
¿Cómo se formó la imagen de la Sábana?
La ciencia no ha dado todavía explicaciones plausibles. Los resultados de las investigaciones efectuadas en este siglo son los siguientes:
1.    La imagen no es una pintura y ha sido dejada por el cadáver de un hombre fustigado y crucificado. La elaboración del ordenador ha revelado que ella posee propiedades tridimensionales, que no pertenecen ni a las pinturas ni a las normales fotografías;
2.    Sobre el Lienzo se hallaron polenes de flores que han ofrecido fuertes indicios de una presencia de la Sábana Santa no sólo en Europa, sino también en el cercano Levante;
3.    El análisis de las huellas de sangre han indicado la presencia de sangre humana, del tipo AB. Sobre la Sábana no hay huellas de pigmentos colorantes;
4.    En 1988 ha sido efectuada, sobre un fragmento de la Sábana Santa, la "prueba de datación" con el método del Carbono 14: los resultados dieron al tejido una datación entre el 1260 y el 1390 d.C. Estos resultados son hoy mismo objeto de discusión al interior de la misma comunidad científica; estudios experimentales más recientes han abierto otra vez el problema.
5.    Años más tarde diversos científicos demuestran que la prueba pudo ser fallida por contaminación bacteriana.

Datación, adecuada conservación, formación de la imagen: en torno a estos problemas la ciencia moderna sigue interrogándose.

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VÍDEOS:


VÍDEOS SOBRE LA SÁBANA SANTA EXPOSICIÓN  "MISTERY MAN" 


EVANGELIOS CANÓNICOS Y EVANGELIOS APÓCRIFOS

«¿Los evangelios apócrifos? Textos tardíos, sin relación con los hechos, para filósofos gnósticos»
El historiador Marco Fasol explica la base semítica de los Evangelios de la Iglesia y su ausencia en los apócrifos, tardíos y sin base en los apóstoles
Profesor de historia y filosofía en un prestigioso instituto concertado de Verona, Marco Fasol estudia desde hace años la cuestión de la autenticidad de los Evangelios canónicos a la luz de los conocimientos filológicos y documentales más modernos.
Un argumento que estalló en los tiempos de El código da Vinci de Dan Brown, cuando millones de personas tuvieron conocimiento por primera vez de la existencia de los denominados Evangelios apócrifos y, con el clásico gusto por las cosas prohibidas, se dejaron guiar por un narrador estadounidense a través de una recorrido novelado y repleto de imágenes que no tiene ninguna conexión con los hechos.
La idea de que los verdaderos Evangelios son los apócrifos (o algunos de ellos) no es nueva: Dan Brown, notoriamente cercano a ambientes esotéricos, podía encontrar huellas de esto en otros pasajes de la historia.
Varios jerarcas nazis, por ejemplo, estaban convencidos de la existencia de un quinto Evangelio, ocultado por la Iglesia, que contendría verdades coherentes con la ideología nacionalsocialista y en conflicto, en cambio, con la doctrina católica.
Precisamente con el fin de proporcionar a los lectores conocimientos científicos sobre los Evangelios canónicos y apócrifos, Fasol escribió un pequeño libro, Il codice svelato (El código desvelado, ndt), que fue un auténtico éxito de ventas. Ahora vuelve sobre este argumento, en un contexto muy distinto: de hecho, su ensayo sobre la autenticidad de los Evangelios, publicado por Fede & Cultura, sale junto a un ensayo sobre la Sindone de la científica Emanuela Marinelli.
Fasol y Marinelli ofrecen a los lectores un panorama completo sobre los estudios de los Evangelios y las investigaciones científicas llevadas a cabo, durante decenios, sobre la Sindone. Hemos entrevistado a Marco Fasol para entender mejor qué hay detrás del estudio de los Evangelios.
-Profesor Fasol, primero de todo, díganos algo sobre la lengua de los Evangelios.
-Los estudios más recientes sobre los Evangelios han evidenciado que el griego, en el que había sido escrito todo el Nuevo Testamento, tiene unas referencias clarísimas a una predicación original en arameo, la lengua madre de Jesús de Nazaret. Al menos 26 palabras de los Evangelios han quedado en arameo porque los evangelistas no quisieron traducirlas al griego: querían que resonaran a los lectores precisamente con la máxima fidelidad a la voz del Maestro.

»Entre estas palabras podemos recordar la importantísima palabra aramea “Abbà”, un vocativo muy particular con el que el Maestro se dirigía al Padre, llamándolo “papà” (Abbà, efectivamente), con la máxima confianza y familiaridad filial. Pensemos también que los Evangelios repiten cincuenta veces el término hebreo “amén”, que significa “en verdad”, otro uso singular del Maestro, que introducía habitualmente su discurso repitiendo dos veces “en verdad, en verdad”. Otros ejemplos celebérrimos son las últimas palabras en la cruz “Eloì, Eloì, lama sabactani?”, “Talita qum”, “rabbì”, “effatà”. Todos signos de máxima fidelidad histórica.
-¿Cuándo se empezaron a aplicar los principios de la filología al texto sagrado?
-Fue sobre todo en el siglo XX cuando se profundizó la investigación sobre las “formas lingüísticas”, los “géneros literarios” y el “contexto histórico” que están en la base de los textos evangélicos. Haciendo una referencia concreta, podemos recordar el documento de la Pontificia Comisión Bíblica De historica Evangeliorum veritate, (LEV, Ciudad del Vaticano, 1964). En este texto se reconoce la legitimidad del método histórico-crítico en el estudio de los Evangelios. También el Concilio Vaticano II, en la Dei Verbum (1965), en el n. 19, afirma sin dudarlo la historicidad de los cuatro Evangelios, como demostración del hecho de que los estudios filológicos han confirmado la fidelidad histórica de los textos.
-¿Cuáles han sido los resultados?
-La filología ha profundizado en el estudio de las “formas lingüísticas” antiguas, individuando algunas estructuras típicas del arameo (lengua oral, el dialecto de Galilea) y del hebreo (lengua escrita, utilizada por los escribas de Judea), las lenguas originales hablados por Jesús. Estas estructuras lingüísticas son ajenas a la literatura griega y, por lo tanto, son un signo evidente del origen semítico de los Evangelios. Podemos decir que los evangelios fueron pensados en arameo y después traducidos al griego. El cuerpo es griego, pero el alma es semítica.
»En el texto Luce dal sepolcro se citan, por ejemplo, los paralelismos que son una repetición de la frase, para que se imprima mejor en la memoria, técnica utilizada precisamente por los rabinos en las escuelas de la antigua Israel. Hay más de cien paralelismos en los cuatro Evangelios. Distinguimos entre paralelismos antitéticos, donde la repetición de la frase ve una primera forma negativa y luego una positiva (por ejemplo, “no he venido para ser servido, sino para servir”, “los cielos y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”).
»Hay, además, paralelismos sintéticos donde la repetición de la frase se presenta con la misma forma (“no deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas a los cerdos”). Otro rasgo semítico es la repetición de términos similares, para facilitar su memorización: “perdona … nuestras ofensas … como nosotros las perdonamos a los que nos ofenden”. “El sembrador salió para sembrar la semilla, una parte de la semilla…”.
»Otra novedad lingüística, y no sólo de contenido, es el uso sistemático de las parábolas. Son relatos concretos, tomados de la vida cotidiana, únicos en todas las literaturas antiguas y de gran eficacia para comunicar un mensaje moral increíble: el amor misericordioso, el perdón, el cuidado de los débiles y los enfermos, la ayuda a los pobres… En resumen, gracias a la filología se ha visto que los Evangelios no son ciertamente elaboraciones realizadas por comunidades helenísticas durante dos siglos, como había pensado Bultmann en la primera mitad del siglo XX, sino fieles transmisiones orales de la predicación originaria del Maestro.
-¿Qué son los Evangelios apócrifos?
-“Apócrifo” en griego significa “escondido” y efectivamente son por lo menos una veintena los evangelios “apócrifos” que permanecieron escondidos hasta el siglo XIX. La Iglesia o el Vaticano no tienen nada que ver con presuntas operaciones de “encubrimiento” o de “censura” de estos textos. Sencillamente, los escasísimos manuscritos apócrifos habían permanecido enterrados en pueblos aislados, sobre todo del antiguo Egipto, donde a partir del siglo II se fue difundiendo la gnosis, una doctrina filosófica neoplatónica con infiltraciones cristianas, coptas, persas…
»Es importante saber que estos apócrifos no desmienten los acontecimientos principales de la vida de Jesús; por ejemplo, el Evangelio apócrifo de Pedro describe en términos espectaculares el momento de la resurrección. Otros evangelios apócrifos relatan a menudo algunos milagros.
-¿Cómo podemos distinguir los Evangelios auténticos de los apócrifos?
-Las primeras comunidades cristianas adoptaron algunos criterios de autenticidad que son aceptados también por los historiadores laicos. Ante todo, el criterio de la antigüedad. Estamos seguros de que los cuatro evangelios fueron escritos en el primer siglo y los recientes descubrimientos papirológicos (Papiro Rylands, Papiros Bodmer) nos confirman esto. Al contrario, los apócrifos son todos ellos de redacción tardía.
»Otro criterio es la catolicidad, es decir, el hecho de que los evangelios canónicos estaban difundidos en todo el mundo antiguo, por lo tanto en las comunidades de Roma, Atenas, Damasco, Antioquía, Jerusalén, Alejandría de Egipto, Efeso, etc. Al contrario, los apócrifos tenían un uso local, restringido al círculo elitista de pocos filósofos gnósticos.
»Otro criterio es la apostolicidad, es decir, la enseñanza conforme a la predicación original de los apóstoles. Y es en la aplicación de este criterio que el análisis lingüístico se convierte en decisivo. Mientras los Evangelios auténticos o canónicos (= conforme al canon o regla apostólica) tienen referencias continuas y evidentes al arameo y al hebreo, los apócrifos no las tienen. Más bien al contrario, presentan un léxico típico de la filosofía neoplatónica y gnóstica helenística, que nada tiene que ver con el hebreo. El Evangelio de Judas, por ejemplo, habla de “Barbelo, Saclas, arcontes, sizigia…”, toda ella terminología gnóstica absolutamente ajena a la cultura hebrea.
-¿Puede darnos un ejemplo?
Mientras los evangelios apostólicos hacen referencias continuas a las Escrituras del Antiguo Testamento, que tenían un valor fundamental para cada hebreo, en los apócrifos, en cambio, no hay ninguna referencia a las Escrituras antiguas. Dando cifras concretas, en los evangelios canónicos el patriarca Abraham es citado 33 veces, Moisés 37 y David 38. En los evangelios apócrifos no encontramos ninguna cita a estos patriarcas, importantísimos para los israelitas.
»Además, el mensaje de los evangelios apócrifos gnósticos se resiente de la filosofía platónica dualista que desprecia e incluso considera malvada la materia y, por lo tanto, la corporeidad, - despreciando también, por consiguiente, la feminidad -, y en la que la salvación es reservada a unos pocos privilegiados según un criterio discriminatorio entre sabios e ignorantes.
»En resumen, los apócrifos podrán ser útiles para conocer la filosofía gnóstica del siglo II o III, pero no ciertamente para conocer el mensaje original de Jesús de Nazaret, que es el que ha cambiado el mundo. De hecho, ha traído la revolución ética más importante de la historia, ha dado dignidad a cada ser humano en un mundo donde había millones de esclavos, donde las mujeres y los niños eran discriminados y donde los enfermos no eran cuidados con amor fraterno.
-¿Por qué un estudio filológico sobre los Evangelios junto a un estudio sobre la Sindone?
-Emanuela Marinelli y yo hemos pensado en valorar la ostensión de la Sindone que se realizará en Turín del 19 de abril al 24 de junio de este año ofreciendo en un único libro, a todo honesto investigador de la verdad histórica, los conocimientos más importantes sobre Jesús de Nazaret. De hecho, está claro que la Sindone sin los relatos evangélicos sigue siendo un enigma indescifrable. Sólo los relatos evangélicos constituyen la clave de lectura capaz de decodificar e interpretar la Sindone. Por lo tanto, se convierte en algo indispensable una investigación científica y documentada no sólo sobre la Sindone, sino también sobre la autenticidad de los Evangelios.
»En otras palabras, con este texto hemos querido responder a las exigencias del hombre moderno, en especial de los jóvenes que crecen con una cultura científica e ilustrada. Una docente de historia de la Universidad "La Sapienza" de Roma, Lucetta Scaraffia, ha dicho que dos tercios de sus estudiantes creen que entre Jesús y Jupiter no hay diferencia alguna en cuanto a documentación histórica.
»Se convierte entonces en indispensable para el mundo contemporáneo ofrecer al lector una investigación actualizada sobre la inmensa documentación de los Evangelios, que son el texto histórico más documentado del mundo antiguo en lo que respecta a número de manuscritos y su antigüedad. Basta pensar que tenemos más de quince mil manuscritos del Nuevo Testamento, mientras que sólo tenemos unas pocas decenas de manuscritos de los autores clásicos más célebres, como César, Platón, Tácito. Si falta esta competencia histórica, las jóvenes generaciones corren el riesgo de seguir siendo analfabetas precisamente sobre los temas más importantes que dan un sentido a nuestra vida.
(Publicado originariamente en La Nuova Bussola Quotidiana; traducción del italiano por Helena Faccia Serrano, Alcalá de Henares)



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