EL RINCÓN DE FERNY

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martes, 16 de noviembre de 2021

ESPERANZARTE TERUEL

El Festival EsperanzARTE cumple 17 años y este año se acerca a Teruel. Desde sus inicios ha pretendido dar a conocer el arte cristiano actual en sus dimensiones espirituales, evangélicas, solidarias y sociales y ha conseguido situarse entre los festivales más importantes de España en su género.

Este año el lema será “Cuidadanos del Mundo”. El festival, dada la situación de la pandemia, la crisis climática y el reciente desastre natural del volcán de la isla de La Palma, se hace eco de la llamada del Papa Francisco a cuidar la Casa Común y a cuidarnos mutuamente.

En Teruel participarán los siguientes artistas: Migueli Marín, cantautor extremeño de gran sensibilidad social y capacidad de conexión con el público joven, cuyas canciones siempre nos han sonado a vida, compasión y ternura; José Luis Rubio, músico valenciano que lleva con su grupo el evangelio de parroquia en parroquia; Juan Yzuel, cantautor aragonés y presidente de EsperanzARTE y el Coro Diocesano de Teruel, con jóvenes voces que quieren llenar de vida su catedral.

El evento tendrá lugar el sábado 20 de noviembre:

-          Eucaristía juvenil a las 19 horas en la catedral de Teruel.

-          Concierto solidario con los artistas invitados en el claustro del obispado.

 

FICHA DIDÁCTICA ESPERANZARTE TERUEL

VÍDEOS  PAPA:



MIGUELI:

lunes, 31 de julio de 2017

ENTREVISTA A NUESTRO OBISPO DE TERUEL.


Hace unos días se emitió en tve, en la desconexión regional de Aragón, una entrevista íntima y personal a nuestro obispo Antonio. Una interesante conversación que nos muestra una faceta más cercana de D. Antonio Gómez Cantero.

sábado, 21 de enero de 2017

DESDE HOY TENDREMOS NUEVO OBISPO EN TERUEL.

D. Antonio Gómez Cantero (Quijas, Cantabria, 1956) recibe este sábado la ordenación episcopal y toma posesión de nuestra diócesis de Teruel-Albarracín. Llega desde Palencia, donde ha desarrollado los 36 años de su ministerio sacerdotal como párroco, delegado de Pastoral Juvenil y Vocacional, rector de los seminarios menor y mayor y también vicario general y, durante la última sede vacante, administrador apostólico. Un bagaje que hizo que muchos en su diócesis aventuraran este encargo que le confía el Papa Francisco.

Os lo presento con esta sencilla entrevista:

¿Se lo esperaba?

En Palencia llevaban años diciéndome que sería obispo, pero yo nunca me lo había creído. De hecho, los dos últimos vicarios de la diócesis fueron elegidos obispos y me parecía imposible que sucediera lo mismo con un tercero. Por eso estaba tan tranquilo y por eso me quedé en blanco cuando me llamó el nuncio para comunicármelo.

¿Y después?

Tuve 18 días para pensarlo en silencio antes de que se hiciera público. Son días duros, pero vas rezando y te vas acomodando. Al principio pensé que lo que se me encomendaba era ser sucesor de los apóstoles y lo veía demasiado para mí; me sentía indigno. Pero es un servicio como los que he venido realizando en la Iglesia desde mi ordenación sacerdotal. He estado toda mi vida al servicio, nunca he pedido nada. Es lo que quiero hacer en Teruel.

¿Cuáles serán sus prioridades en Teruel? Ha trabajado mucho con jóvenes…

No me atrevo a hablar de prioridades. Por ley natural, me inclino hacia los jóvenes, los adolescentes y niños. Creo que Dios me ha dado un don para trabajar con ellos, pero atenderé todo.

Fue usted, además, consiliario internacional de Acción Católica de Niños en París.

Primero, en Palencia, me encargaron acompañar a los niños de Acción Católica. Yo estaba todavía en el seminario; ejercía como consiliario aunque no lo era. Luego serví como consiliario diocesano y coordinador de consiliarios de Castilla y León. La experiencia de París fue muy fructífera. Allí tenía un grupo de Confirmación con hijos de españoles.



















También dedicado mucho tiempo a las vocaciones…

He pasado en el seminario muchos años de mi vida. Primero como formador y luego como rector de los seminarios menor y mayor. También he trabajado como delegado de Pastoral Vocacional. Eso sí, nunca he perdido la impronta pastoral del trabajo en la parroquia; siempre la eché de menos hasta que volví a ella en 2004.

Viene de una diócesis pequeña a otra más pequeña…

No me asustan estas cosas, pues seguramente sea más fácil trabajar en una diócesis pequeña si vienes de otra de características similares. Lo importante es la persona, pues a ella tiene que ir la evangelización. En este sentido quisiera recalcar la importancia de hacer de la Iglesia un lugar de encuentro, donde la gente se sienta acogida y querida. Si nos sentimos queridos, damos todo lo que tenemos.


¿Se ha perdido esta acogida personal en las parroquias?

Muchas veces, nuestras parroquias son lugares de culto muy impersonales. Todo cambia cuando uno se implica y participa; en definitiva, se siente parte. Ahora que hay sectas en todos los sitios, hay que recordar que cuando un católico acaba en un lugar como esos es porque no ha sido escuchado en la Iglesia.

Hay un gran trabajo por delante en materia de evangelización en la sociedad de hoy…

A los jóvenes siempre les digo que no era más fácil el tiempo de los apóstoles en Roma o Antioquía. De hecho, era mucho más difícil. Caían las religiones estatales y, en medio de todo, aparecieron los cristianos con un mensaje de alegría. No era personas extraordinariamente formadas o brillantes, pero tenían un mensaje claro. Y no tenían miedo; ya se inventaban lo que fuera porque había un mensaje que transmitir. A veces, tenemos demasiados miedos y hacemos muchos cálculos. Lo importante es darse cuenta de que tenemos un tesoro que transmitir.

Estuvo con el Papa Francisco tras su nombramiento, ¿qué le dijo?

Éramos pocos obispos y yo fui el último en saludarle. Me dijo: «Vos sos un novato. Tómeselo con divertimento, diviértase como obispo y transmita alegría». Asentí y le dije que ya vendrían los problemas y me respondió: «No se preocupe. Los problemas con soda (gaseosa)». Ese mismo día, pude almorzar con el cardenal Santos Abril, que me habló de su Teruel querido. «Ya verás qué bien vas a estar y cómo te van a querer», me dijo. Y es cierto, porque los días que he pasado allí tras el nombramiento, la gente se ha volcado. Además, yo soy muy de abrazar y besar.


«DEBEMOS HACER DE LA IGLESIA UN LUGAR DE ENCUENTRO Y ACOGIDA»


Fran Otero @franoterof





TOMADO DEL SEMANARIO ALFA Y OMEGA

jueves, 24 de abril de 2014

ENCUENTRO DIOCESANO DE JÓVENES EN TERUEL ¡ANÍMATE! TE ESPERAMOS...

 El próximo 18 de mayo se celebra el Encuentro Diocesano de Jóvenes en el colegio de las Viñas, organizado por la Delegación de Pastoral juvenil de nuestra Diócesis.

Será un encuentro gozoso, alegre, joven, un encuentro entre cristianos, un encuentro con Jesús, un encuentro con nuestro Obispo en el que nos tiene que comunicar algo muy especial, una convocatoria para todos los jóvenes cristianos de nuestra Diócesis de Teruel.
El lema escogido es: JOY+YOUTH=JESÚS cuya traducción es Alegría +juventud=Jesús. En el lema observamos una operación matemática con tres palabras:
-        La alegría: Como carácter principal del cristiano que ha conocido la Buena Nueva y que Dios le ama. Estamos salvados. Las bienaventuranzas es un manifiesto de felicidad y alegría universal.
-        La juventud: Como característica propia del momento actual de nuestra vida, momento presente en el que Jesús quieres salir a nuestro camino para encontrase con nosotros.
-        Jesús: Como punto central en la vida del cristiano.
Es una operación matemática donde el signo “más” es una cruz, una operación matemática exacta, cuyo resultado es Jesús, camino verdad y vida.
Inscripción
Puedes inscribirte de modo individual o con tu grupo de amig@s, de clase, de catequesis, parroquial… para ellos debes cumplimentar la hoja de inscripción que puedes descargarte en http://www.diocesisdeteruel.org/joyplusyouth.html y enviarla antes del 9 de mayo (último día) a joyplusyouth@gmail.com o por correo ordinario a la siguiente dirección:
Delegación de Pastoral Juvenil. Obispado de Teruel.
Plaza Vble. Francés de Aranda, nº 3, 44001, Teruel.

Cada participante abonará 5€ en el momento de la acogida para el pago de la comida: (bocata, agua, postre)
Horario
13:00 -  14:00 Acogida
14:00 -  15:00 Comida
15:00 -  17:00 Talleres
17:00 -  18:00 Vigilia de oración
18:00 -  20:00 Musical "Francisco, trovador de Dios"
En el momento de la acogida, nada más llegar al recinto del colegio, dirígete a la mesa de bienvenida para recoger tu acreditación y ticket de comida.
RECUERDA QUE PREVIAMENTE ANTES DEL DÍA 9 HAS TENIDO



Joy+Youth=Jesus from Diócesistv Teruel on Vimeo.

domingo, 26 de enero de 2014

A PROPOSITO DEL ABORTO



Mi obispo, Carlos Escribano Subías, ha escrito esta carta pastoral sobre la realidad del aborto que me parece muy interesante compartir:

26-1-2014

    ¿Por qué es tan importante considerar la defensa de la vida como parte del anuncio evangélico? La perspectiva cristiana contempla la vida humana como don de Dios. Sin embargo, la misma humanidad amenaza, de modo constante, esta rica herencia. Son muchos los peligros que acechan al don de la vida y en muchas ocasiones estos peligros surgen de una propuesta antropológica deficiente, que acaba imponiendo su modo de ver el mundo y a la persona humana a la hora de definir el comportamiento habitual referente a las cuestiones sobre el respeto a la vida humana.

    Es verdad que muchas mujeres “se encuentran en situaciones muy duras, donde el aborto se les presenta como una rápida solución a sus profundas angustias, particularmente cuando la vida que crece en ellas ha surgido como producto de una violación o en un contexto de extrema pobreza. ¿Quién puede dejar de comprender esas situaciones de tanto dolor?” (EvG 214). El Papa nos recuerda que debemos hacer todo y más por estar a su lado.

    A la vez, toda la Iglesia debe sentirse responsable a la hora de afrontar la defensa de la vida del no nacido: “Entre esos débiles, que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están también los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo. Frecuentemente, para ridiculizar alegremente la defensa que la Iglesia hace de sus vidas, se procura presentar su postura como algo ideológico, oscurantista y conservador. Sin embargo, esta defensa de la vida por nacer está íntimamente ligada a la defensa de cualquier derecho humano. Supone la convicción de que un ser humano es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situación y en cada etapa de su desarrollo. Es un fin en sí mismo y nunca un medio para resolver otras dificultades”. (Evangelii Gadium 213)

    Desde el punto de vista ético, al reconocer que el embrión humano es persona se está haciendo una afirmación que conlleva unas exigencias. Se trata de algo más que un dato cognosci­tivo: un saber teórico e indiferente que no obliga a nada. Si afirmo que el embrión humano es persona, esto se convierte en fuente de eticidad y, por ello, de obligatoriedad y de responsabilidad para la libertad del sujeto que se sitúa ante el tema. Si estoy ante una vida humana, tengo la obligación moral de protegerla. Esto tiene consecuencias jurídicas. Las leyes deben proteger, en su caso, la vida de los más débiles. “Si esta convicción cae, no quedan fundamentos sólidos y permanentes para defender los derechos humanos, que siempre estarían sometidos a conveniencias circunstanciales de los poderosos de turno” (EvG213).

    En este debate tiene especial importancia nuestro concepto de libertad. Esta debe estar siempre referida al bien y nunca debe convertirse en un absoluto ante el que cabría la posibilidad de rendir una vida en el momento en el que surge un conflicto de libertades: la libertad de la madre y del embrión, la del anciano terminal y la su familia. Si así ocurriese, estaríamos ante una propuesta deficiente de lo que la libertad es y de su ejercicio responsable.

    Y la Iglesia no puede renunciar a este planteamiento. Nos lo recuerda el Papa Francisco en su preciosa Exhortación Evangelii Gaudium: “Precisamente porque es una cuestión que hace a la coherencia interna de nuestro mensaje sobre el valor de la persona humana, no debe esperarse que la Iglesia cambie su postura sobre esta cuestión. Quiero ser completamente honesto al respecto. Éste no es un asunto sujeto a supuestas reformas o «modernizaciones». No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana” (EvG 214).

                + Carlos Escribano Subías,
               Obispo de Teruel y de Albarracín