martes, 29 de mayo de 2018

LA CREACIÓN.NI EL HOMBRE ES UN MONO, NI EL MUNDO SE HIZO EN SEIS DÍAS

Muchos católicos y no católicos creen que la Iglesia lee al pie de la letra el Génesis, y se equivocan.

Muchos católicos y no católicos piensan que la respuesta de la Iglesia a la Teoría de la Evolución es el “creacionismo”, que la idea de que las especies evolucionen está en contra de la Biblia o que los Papas han condenado insistentemente el “evolucionismo” como una doctrina científica que atenta contra las verdades de la fe. Sin embargo, no es cierto.

¿QUÉ ES LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN?

La Teoría de la Evolución se fundamenta en la concepción del desarrollo de la vida que postula Charles Darwin en El Origen de las Especies (1859).

SegúnDarwin cada individuo lucha por adaptarse a su ambiente, a su entorno, y aquellos que lo logran tienen más posibilidades de sobrevivir y reproducirse, transmitiendo sus genes.

De esta manera la especie mejora a lo largo de los tiempos (en el sentido de integrarse mejor en su ambiente). También pueden producirse mutaciones y algunas de ellas ser beneficiosas, como el nacimiento de una jirafa con un cuello más largo que le permita alcanzar la comida que sus compañeras dejan en las copas de los árboles, o dar lugar a nuevas especies o subespecies.

Los factores que guían estas transformaciones, según Darwin, son el azar y la lucha por la supervivencia, y en ningún caso se requiere de la intervención divina.

A lo largo de los siglos XIX y XX se han producido varios descubrimientos científicos que parecen ser acordes con esta teoría, pero por un lado no se han encontrado pruebas lo suficientemente concluyentes como para considerarla probada y, por otro, también se han hallado fósiles y sedimentos que la desdicen en parte o ponen en dificultades su coherencia interna.

Además, la Teoría de la Evolución contradice el sentido común como explicación general sobre el origen de la vida.

Para que la vida se generara tuvieron que ocurrir millones de cosas, algunas simultáneas y otras progresivas, y todas ellas son tan casuales que parecen imposibles.

La probabilidad de que estos sucesos tuvieran lugar y lo hiciesen en el orden y de la manera adecuada es tan pequeña como que un grupo de hormigas con las patas mojadas en tinta atravesaran unos folios tirados en el suelo dejando escrito a su paso El Quijote, por usar solo uno de los muchos ejemplos que los científicos utilizan para mostrar la altísima improbabilidad de que el azar diera como resultado la vida en nuestro planeta.

Parece más razonable pensar que si las cosas sucedieron como sucedieron es porque detrás de los cambios había un diseñador inteligente, alguien que dirigía y promovía las distintas transformaciones.

¿QUÉ ES EL CREACIONISMO?

El creacionismo es una ideología cuyo origen está en las interpretaciones literalistas de la Biblia que defendieron algunos grupos protestantesestadounidenses como reacción contra el evolucionismo.
 
Nunca ha sido defendida por la Iglesia católica y el método de interpretación de los textos que siguen sus líderes está muy lejos de lo que se podría considerar aceptable en cualquier facultad de Teología.

Juan Pablo II lo explicó perfectamente en un discurso de 23 de abril de 1993, al señalar que en la lectura de la Biblia tratamos de “comprender el sentido de los textos con toda la exactitud y precisión posibles y, por tanto, en su contexto histórico y cultural. Una falsa idea de Dios y de la Encarnación empuja a un cierto número de cristianos a seguir una orientación contraria. Estos tienen la tendencia a creer que, siendo Dios el ser absoluto, cada una de sus palabras tienen un valor absoluto, independiente de todos los condicionamientos del lenguaje humano (…) Cuando se expresa en un lenguaje humano no da a cada palabra un valor uniforme, sino que utiliza los posibles matices con extrema flexibilidad, y acepta también sus limitaciones”.

Siguiendo un tipo de lectura literal y uniforme los creacionistas afirman que el universo se hizo exactamente en seis días, como si el autor inspirado de aquella época pensara construir un relato históricamente preciso, cosa que solo puede pensar un sujeto de nuestro tiempo.

Lo cierto es que el narrador nos presenta un discurso literario en el que interesa mucho más el contenido esencial, el sentido del texto, que la exactitud de los acontecimientos.

El mismo Juan Pablo II, en un discurso de 1981 a la Academia Pontificia de las Ciencias insistía en que “la Biblia nos habla del origen del universo y de su constitución, no para proporcionarnos un tratado científico, sino para precisar las relaciones del hombre con Dios y con el universo. (…) Cualquier otra enseñanza sobre el origen y la constitución del universo es ajena a las intenciones de la Biblia, que no pretende enseñar cómo ha sido hecho el cielo, sino cómo se va al cielo”.

ENTONCES, ¿EVOLUCIONISMO O CREACIONISMO?
Ambas posturas cuentan con extremos inaceptables.

En la Encíclica Humani Generis de Pío XII (1950) se rechazan las posiciones evolucionistas que niegan por prejuicios la posibilidad de que Dios interviniese en el origen de la vida, pero no se condena la teoría científica.

Con buen criterio se advierte de que se trata de una teoría no verificada y de que sería un error no entenderla como tal.

Por su parte Juan Pablo II, en una catequesis de 16 de abril de 1986, se expresó con toda claridad al aceptar la posibilidad de algún tipo de evolución: “se puede decir que, desde el punto de vista de la doctrina de la fe, no se ve dificultad en explicar el origen del hombre, en cuanto al cuerpo, mediante la hipótesis del evolucionismo. Sin embargo, hay que añadir que la hipótesis propone sólo una probabilidad, no una certeza científica. La doctrina de la fe, en cambio, afirma invariablemente que el alma espiritual del hombre ha sido creada directamente por Dios. Es decir, según la hipótesis a la que hemos aludido, es posible que el cuerpo humano, siguiendo el orden impreso por el Creador en las energías de la vida, haya sido gradualmente preparado en las formas de los seres vivientes anteriores. Pero el alma humana, de la que depende en definitiva la humanidad del hombre, por ser espiritual, no puede serlo de la materia”.

Efectivamente es posible concebir que a lo largo de la historia los cuerpos de los seres vivos hayan sufrido ciertas evoluciones que se plasmaran en distintas especies o en el desarrollo de una en concreto.

Lo que no es concebible es que del desarrollo ciego de la materia haya surgido el espíritu humano, que solo se puede comprender como imagen y semejanza del Dios creador.

En conclusión, ninguna teoría científica seria sobre el origen del universo o de la vida es incompatible con la fe, como indicaba el papa Francisco ante la Academia Pontificia de las Ciencias: “El inicio del mundo (…) se deriva directamente de un Principio supremo que crea por amor. El Big-Bang, que hoy se sitúa en el origen del mundo, no contradice la intervención de un creador divino, al contrario, la requiere. La evolución de la naturaleza no contrasta con la noción de creación, porque la evolución presupone la creación de los seres que evolucionan”.


TOMADO DEL PORTAL ALETEIA. MARCELO LÓPEZ CAMBRONERO.

EXPOSICIÓN DE LAS EDADES DEL HOMBRE 2018. EN AGULAR DE CAMPOO “MONS DEI”

La nueva edición de la exposición de las Edades del hombre, se inauguró a comienzos de mayo y se extenderá hasta noviembre. Es una nueva oportunidad de conocer más nuestra tradición cristiana, nuestro legado artístico, cultural y la fe que muchos compartimos. El título hace referencia a la montaña como lugar de encuentro con Dios.

LA MONTAÑA SÍMBOLO DE LO DIVINO

Las montañas han sido veneradas en las grandes religiones como lugares sagrados donde el hombre experimenta lo “tremendo y fascinante” del Misterio. A ellas levanta sus ojos y dirige sus pasos buscando la unión con Dios. Los montes simbolizan la cima de la Creación Divina, el espacio de la morada, donde la revelación trasciende, el lugar donde están llamados los hombres para encontrarse con Él y alcanzar la perfección.
Bajo el título ‘Mons Dei’, la exposición de Aguilar de Campoo profundiza en el rico significado de la montaña dentro de la tradición simbólica cristiana y de la extensa historia religiosa de la humanidad. Una propuesta de fe, arte, naturaleza, en ese empeño de convertir cada edición de Las Edades del Hombre en un diálogo entre la Fe y la Cultura.

Os invito a conocer, gustar de la exposición y de del entorno magnífico que la rodea.



ARGUMENTOS PARA ELEGIR RELIGIÓN

ARGUMENTOS PARA PROFESORES

1. ¿Por qué escoger enseñanza de Religión Católica si ya hay catequesis en la parroquia?
Porque en clase de religión también se presentan los contenidos de la fe, pero argumentándolos desde la razón, la historia, la cultura …, es decir, aportando conocimiento en diálogo con la cultura.
2. ¿Qué te puede aportar la asignatura de Religión Católica que no te aporte la catequesis?
En clase de religión se aporta un diálogo con el resto de asignaturas para comprender el mundo desde la cosmovisión cristiana. Se descubre la aportación del cristianismo a nuestra cultura, a la ciencia, a la historia, al arte… en la catequesis se le ayuda a tener esa relación personal con Jesucristo.
3. ¿Por qué escoger la asignatura de Religión Católica y no elegir tiempo libre, de estudio u otras asignaturas complementarias?
Porque la religión es necesaria para la formación integral del alumno, desarrolla la dimensión religiosa de la persona en nuestro contexto cultural, cuyas raíces son eminentemente cristianas.
4. ¿Por qué se incluye la asignatura en la formación curricular del alumno?
Porque los contenidos, conocimientos, competencias y objetivos de esta materia se estructuran de la misma manera que las demás asignaturas con una aportación específica que no aparece en las demás áreas.
5. ¿Por qué se debe incluir la asignatura de Religión Católica en la escuela?
Por dos razones: la primera porque los padres tienen el derecho de poder elegir la educación religiosa que deseen para sus hijos (art. 27.3 de la Constitución Española) y la segunda porque presentando el fenómeno religioso desde la concepción católica posibilita el desarrollo de la dimensión religiosa de la persona y la educación integral.
6. ¿Estamos hablando de una educación en la fe o de una educación que servirá más allá de la fe para interpretar el mundo?
Por descontado es una formación en los contenidos de la fe católica que al alumno le facilita la interpretación del mundo actual.
7. ¿Qué preparación acreditan los profesores para impartir clase de Religión Católica?
Todos los profesores de Religión Católica tienen la titulación civil necesaria para impartir la docencia en su etapa y además estudios en teología y didáctica (24 ETCS en PRIMARA y un grado en ciencias religiosas en SECUNDARIA) que les habilita para obtener la DECA (Declaración Eclesiástica de Competencia Académica).
8. ¿Qué va a aprender mi hijo/a en clase de Religión Católica?
Muchas cosas: quién fue JESUCRISTO, qué es la Biblia, por qué la historia se divide en A.C. y D.C, cómo se interpreta el cuadro de la última cena, por qué hay un camino de Santiago, qué es una catedral, cómo responde la Iglesia hoy ante las necesidades del hombre, qué tiene que guiar nuestras relaciones con las otras religiones…
9. No vamos a misa, pero quiero que mi hijo/a vaya a Religión Católica, ¿puedo inscribirlo? ¿Le va a costar seguir la asignatura?
Sí. La asignatura de Religión Católica está abierta a todo el alumnado sin distinción porque es un diálogo con la cultura que el alumno está recibiendo, no una catequesis. La asignatura de religión no exige mayor esfuerzo que cualquier otra asignatura.
10. ¿Por qué se evalúa la asignatura de Religión Católica? ¿Es preciso?
Porque en todo proceso de aprendizaje se evalúa la adquisición de conocimientos y competencias, como en cualquier otra asignatura.
11. ¿La asignatura tiene el mismo temario en la escuela pública que en la privada o concertada?
Sí, el DISEÑO CURRICULAR BASE lo fija la Conferencia Episcopal y lo publica el Ministerio de Educación para impartirlo en todas las escuelas o institutos del territorio español.
12. ¿Qué aprenderá mi hijo que no aprenda ya en Historia o en Arte o en Ciencias?
En la clase de religión se profundiza sobre los contenidos de la fe cristiana, la forma de vivirlos en cada momento histórico, y sus aportaciones y manifestaciones a la cultura, al pensamiento, y a la ciencia. Ofrece criterios para comprender en profundidad cada uno de éstos.
13. ¿Se adoctrina en clase de Religión Católica?
No. Es cierto que se estudian contenidos de la fe católica en constante diálogo con la cultura y la ciencia en las que el alumno va creciendo para que pueda establecer un diálogo integrado entre ellas, y de esta forma ofrecerle fundamentos sólidos para que vaya teniendo sus propios criterios.
14. ¿Aprenderá solo Religión Católica o también tendrá conocimiento de otras religiones?
En clase de Religión se presentan también otras religiones y se dan claves para el diálogo interreligioso.
15. ¿Qué gana mi hijo/a cursando la asignatura de Religión Católica respecto a otras asignaturas u opciones?
Una formación integral que le proporciona elementos de conocimiento, procedimientos y actitudes que le van a facilitar saber quién es, comprender la sociedad, las obras literarias, los acontecimientos históricos…
16. ¿La clase Religión Católica no es parecida a la clase de Filosofía o de Ética?
Sí, porque comparten metodología científica y algunos de sus temas, pero no son lo mismo, ya que la religión explica la relación de Dios con el hombre y todo lo que deriva de esa relación.
17. ¿La asignatura de Religión Católica está estructurada académicamente igual que las otras asignaturas?
Sí, es una asignatura que contribuye a la adquisición de las competencias básicas que el alumno debe dominar cuando salga del sistema educativo.
18. ¿La clase de Religión Católica es una cuestión exclusiva de la enseñanza en España? ¿O hay Religión Católica en otros países de Europa?
No. En todos, menos en un país de Europa aparece la asignatura de religión en sus ordenamientos educativos, en los que se garantizan el derecho de los padres a poder educar a sus hijos según sus creencias religiosas.
19. Si España es un país no confesional, ¿por qué la clase de Religión Católica también se oferta en los centro de titularidad pública?
Porque no confesional quiere decir que no hay una religión oficial en España, pero sí una obligación de hacer posible el derecho constitucional de los padres. Y los derechos se deben respetar en todos los Centros públicos y privados.
20. ¿Por qué se incluye la asignatura de Religión Católica dentro del horario escolar y no se oferta fuera de él?
Porque para garantizar el derecho de los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa, esta asignatura debe tener un tratamiento similar a las otras materias o asignaturas. Esto se regula en los Acuerdos del Estado Español y la Santa Sede que contemplan que la asignatura de Religión Católica sea de oferta obligatoria en los Centros y opcional para los alumnos.
21. La asignatura de Religión Católica, ¿por qué cuenta su nota para calcular la media de las calificaciones?
Porque es una asignatura más en el proceso de aprendizaje y viene regulada por la LOMCE.
22. ¿Quién determina que una persona es apta para impartir la asignatura de Religión Católica? ¿Quién los nombra?
El Obispo de la diócesis es el encargado de realizar la selección de las personas que cumplan los requisitos académicos y personales para impartir la asignatura de Religión. Los propone el Obispo de la diócesis a los titulares de los centros que son los que los contratan.
23. ¿Quién asume los sueldos de los profesores de Religión Católica? ¿Por qué?
El sueldo lo asume en los Centros públicos la administración educativa porque es quien los contrata, en los Centros privados sus titulares.

ARGUMENTOS PARA PADRES

1. ¿Por qué has escogido que tu hijo/a acuda a clase de Religión Católica?
Porque creo que el conocimiento de la religión católica le va a proporcionar también una formación religiosa y así se completan todas las dimensiones de la persona.
2. ¿Es preciso estar en la parroquia o vinculado a la Iglesia para que mi hijo/a pueda cursar la asignatura?
No, ya que se ofrece a todos. Para el que es creyente le ayuda a comprender su fe, y para el no creyente le posibilita conocer la aportación del cristianismo a nuestra cultura. Es suficiente marcar una cruz en la casilla correspondiente de la matrícula, o si no existe, pedirlo por escrito al Centro.
3. ¿Es un derecho o un privilegio que mi hijo/a curse clase de Religión Católica?
Es un derecho de los padres reconocido en nuestra Constitución. También lo reconoce la Declaración de los Derechos Humanos. En todos los países europeos, excepto en uno, aparece la asignatura de Religión en su ordenamiento jurídico, que garantiza el derecho de los padres a poder educar a sus hijos según sus creencias religiosas.
4. Quiero que mi hijo/a acuda a clase de Religión Católica pero mi centro no la oferta, ¿es legal o ilegal el comportamiento del centro?
Es totalmente ilegal. Los centros de Infantil, Primaria y Secundaria, están obligados a ofertar la asignatura de Religión Católica.
5. ¿Qué va a aprender mi hijo/a acudiendo a la clase de Religión Católica?
Va a aprender quién fue Jesús de Nazaret, cuál es su mensaje, cómo ha transformado el mundo occidental, qué es la Iglesia, cuál ha sido su aportación a la humanidad, cuál es el origen de muchas fiestas que celebramos en nuestra sociedad, por qué tenemos derechos, por qué somos libres…
6. Somos padres separados, pero queremos que nuestros hijos asistan a clase de Religión Católica, ¿podemos matricularlos?
Por descontado, la clase de religión no excluye a nadie.
7. Mi hijo/a no está ni bautizado ni ha tomado la comunión, ¿esto es impedimento para matricularlo en clase de Religión Católica?
No, en absoluto. Más aún, probablemente la escuela sea el único lugar en el que su hijo vaya a acceder a estos saberes que merecen ser transmitidos.

Fuente: http://eligereligioncatolica.org/

jueves, 24 de mayo de 2018

EXCURSIÓN A ZARAGOZA PARA VER LA SEO, LA BASÍLICA DEL PILAR Y REALIZAR UN EJERCICIO DE ORIENTACIÓN

El jueves 19 de abril los alumnos de 3º de ESO  realizamos una excursión a Zaragoza para visitar la Seo (Catedral), la basílica del Pilar y realizar un ejercicio de orientación en el parque del agua.

 Salimos de Calamocha sobre las 8:30 con Juan Ignacio (profesor de educación física) y con Fernando (profesor de religión).Cuando llegamos a Zaragoza, aparcamos el autobús en un aparcamiento que estaba al lado de río  Ebro. Nos dividimos en dos grupos y el primer grupo ( 3º C y 3º A) fue  en primer lugar a la Basílica de la Virgen del Pilar, donde Fernando nos explicó todo sobre la Basílica, desde su historia hasta su arte, comparándolo también con el de la Seo. El segundo grupo visitó en primer lugar la Seo (catedral). Cada grupo, después, visitó el otro lugar que le faltaba.

Entre una visita y otra, los profes, nos dejaron un tiempo de ocio para almorzar  por los alrededores, y después de terminar las visitas nos dejaron un poco de tiempo libre para comprar algún recuerdo. Más tarde volvimos al autobús, y nos fuimos al Parque del Agua (nombre muy acertado ya que estaba desbordado parte de él, debido a la crecida del río Ebro por  la gran cantidad de precipitaciones que produjeron un aumento de su caudal). Allí, los profesores nos dieron un papel para apuntar los símbolos y un mapa para buscarlos, ya que se trataba de una actividad de orientación. Íbamos en grupos de dos, pero no pudimos encontrar todas las marcas, por la cantidad de agua acumulada en algunos lugares, y así, con las marcas que teníamos, nos volvimos al punto de encuentro a la hora que nos habían dicho.

Después  del ejercicio de orientación, los profes nos dejaron tiempo libre  para comer por el parque.

A las cinco de la tarde, cogimos el autobús y nos volvimos a Calamocha. Llegamos un poco más tarde de lo previsto pero fue una excursión que nos encantó a todos.

JUAN VICENTE VICENTE

martes, 22 de mayo de 2018

ESTUDIAR RELIGIÓN PARA SER LIBRES . UNA ASIGNATURA ESENCIAL PARA LA FORMACIÓN HUMANA

La asignatura de Religión vive envuelta en prejuicios. Una formación integral debe incluir unos contenidos que se dirigen a la pregunta por el sentido de la vida. Entender conceptos como la trascendencia y la fe ayuda a comprender el mundo.

“Si te lo cuestionas todo, cuestiónate por qué no ir a Religión”, reza el eslogan de un vídeo promocionado por la Conferencia Episcopal que busca animar a los jóvenes y adolescentes que ya no se inscriben en la materia o no se han apuntado nunca. Mensaje positivo y provocador, fruto de la actitud propia de esta Iglesia “en salida” que quiere el papa Francisco, por la que se acude a aquellos que no conocen a Cristo o que se han alejado de Él para anunciarles el Evangelio. Se trata del 38% del alumnado español, cifra nada despreciable si tenemos en cuenta que todos los hombres sin excepción están llamados a encontrarse con Dios. El estudio de la asignatura de Religión está lejos de ser una forma de opresión de las conciencias. Más bien, fundamenta una elección auténticamente libre y responsable sobre aquello que preocupa a todo ser humano: el sentido de su vida.

No dejaría de resultar provocador que un sistema educativo que presume de formar integralmente a los alumnos en las dimensiones más importantes de su ser buscase descartar aquella dimensión que da sentido a todas las demás. La vocación a la trascendencia y al infinito que está inserta en la misma entraña del hombre solo encuentra un cauce adecuado para su satisfacción en el hecho religioso, hecho que raras veces aparece en nuestra vida por ciencia infusa sino que más bien requiere algún intermediario que nos lo anuncie. Ahí está el papel de la asignatura de Religión y de los profesores que la imparten. Siendo ese argumento suficientemente relevante, también hay otro incontestable, pues sin cursar esta materia los alumnos tendrían una laguna cultural monstruosa. La pintura, la música, la escultura, la arquitectura, la filosofía, la historia o la política no se comprenden plenamente sin la relación que el hombre ha mantenido a lo largo de los tiempos con Dios. Y esto no atenta contra la libertad, igual que sería absurdo considerar una coacción el estudio, por ejemplo, de las doctrinas filosóficas de Marx o Kant. Luego podremos creerles o no, pero hay que conocer su pensamiento.

No es una cuestión de que la Iglesia quiera hacer proselitismo y coaccionar a los hombres para que profesen la fe, algo que está en las antípodas del mensaje evangélico. No consiste en imponer un estado confesional de facto. No se busca dar mayor protagonismo a la jerarquía eclesiástica en la formación de los jóvenes. No se pretende violentar las conciencias para imponer la adscripción a un credo. Si nos esforzamos por eliminar los prejuicios anticlericales descubriremos que el estudio de la Religión en las escuelas no tiene tanto que ver con que la gente crea o no crea en Dios sino con que puedan llevar a cabo una elección auténtica, basada en el conocimiento y no en la ignorancia.

No se trata de obligarles a que vayan a Misa o se confiesen, ni tampoco de forzarles a que se casen por la Iglesia o se metan a curas o a monjas. Esta asignatura propone un aspecto esencial de la formación humana como es la vocación del hombre a la trascendencia. Claro que los alumnos tienen derecho a profesar una religión u otra, o a no profesar ninguna, pero esa sagrada libertad solo tiene sentido y se ejercita en plenitud cuando se conoce qué es exactamente la Religión, qué implica para el ser humano o cuál es su papel en la cultura y en la vida de los hombres. No es razonable ampararse en una libertad de conciencia que se fundamente en el desconocimiento de aquello que es propiamente el mismo contenido de la elección. Y por eso hasta el que decide ser ateo, después de haber cursado la asignatura de Religión, lo decide de un modo más consciente y libre. Otra cosa distinta es que esté equivocado.

Los avances científicos y tecnológicos están provocando rápidos y numerosos cambios sociales. Pero por mucho progreso que experimente el mundo hay algo que no ha variado ni variará, y es lo que sucede dentro del corazón del hombre. Para defender la necesidad de la Religión en las escuelas sin duda tendremos que esgrimir que se trata de un derecho constitucional, que la mayoría de los alumnos la eligen, que es mayoritaria en los países de nuestro entorno, que es parte de los acuerdos internacionales, que sin ella no se entiende Europa o que es esencial para entender nuestra cultura. Pero el argumento fundamental es mucho más profundo, pues afecta a lo más íntimo del hombre y no tanto a lo exterior.

El ser humano seguirá preguntándose sobre el sentido que tiene su vida o sobre qué hay después de la muerte. Seguirá aspirando a amar en plenitud y no se conformará con afectos mediocres. Anhelará ser amado sin condiciones. Querrá una felicidad auténtica y una libertad verdadera. Continuará, en definitiva, buscando a Dios, muchas veces sin saberlo. Lo más profundo del hombre no cambiará por muchos descubrimientos que haga la ciencia, incapaces de ofrecer respuestas a los hondos interrogantes del ser humano. Es precisamente la Religión la que responde a esas grandes preguntas, las que empapan de significado toda la existencia de la persona, aquellas que todo hombre se hace alguna vez en su vida. Apostemos sin ambages por la libertad de conciencia, pero por una libertad madura, no infantil, basada en el conocer y no en el ignorar. Libertad, claro, que solo se da plenamente cursando la asignatura de Religión.

Arsenio Fernández de Mesa

TOMADO DEL DEBATE DE HOY