Este pueblo es una minoría social muy importante en España.
En muchas ocasiones sufren el desprecio, el rechazo y la marginalidad, pero la
cultura gitana promueve muchos valores muy importantes en nuestra sociedad como
el respeto a la familia y a las personas mayores.
Por medio de este programa conocemos como la Iglesia trabaja
por la integración de los gitanos en la sociedad, y los retos y los problemas a
los que se enfrentan. Estamos acostumbrados a relacionar los gitanos con las
chabolas, las drogas, la venta ambulante o la chatarra, pero hoy, Solidarios
por un Bien Común, ha viajado hasta Pamplona para conocer la otra cara del pueblo
gitano. Por medio de Ana, religiosa
Teresiana de la parroquia Nuestra Señora del Pilar de Pamplona, a la que el
Arzobispo llama cariñosamente “la monja gitana”. Junto con el párroco Lauren,
franciscano, llevan a cabo la misión de esta comunidad parroquial, una misión
“ardua y difícil”.
Otro matrimonio que aparece en el programa es el de Agustín
y Belén que se dedican a la Pastoral Gitana, él es diacono y ella hace un
trabajo muy importante dentro de la Pastoral. Para Agustín fue una vocación,
“uno siente una especie de llamada por el diaconato permanente”. Y obviamente
su esposa es parte importante del servicio que hacen. “Nuestra tarea principal
es la liturgia, la palabra y atender la caridad que no es solamente estar en un
despacho de Caritas sino la atención y la acogida en comunidades” nos explica
Belén. "Se ha hablado de integración, pero con los gitanos que tienen que
renunciar a lo que somos y que nos integremos a un modelo mayoritario, yo creo
que sería mejor una inclusión, con todas nuestras características” concluye
Agustín.
El programa de TRECE, Solidarios
por un bien común, se ha centrado, en un programa anterior, en los seis
millones de personas que viven al límite de la pobreza en España. La Iglesia, a
través de Cáritas y otras entidades, ayuda a quienes viven al límite de la
marginalidad a salir de la espiral de la deuda.
Todos los días nos cruzamos con
miles de personas por la calle, en el trabajo, en el ascensor, y no nos damos
cuenta que muchas de ellas pueden estar pasando por dificultades graves. Seis
millones de personas viven al límite en España: algunos de los motivos
principales son el empleo precario e insuficiente y la imposibilidad de acceder
y mantener una vivienda debido a los altos precios del alquiler.
Tener un empleo ya no es sinónimo
de poder vivir: el 12% de la población que está trabajando en España vive en
situación de exclusión social. La Iglesia, a través de Caritas Diocesana u
otras de sus instituciones acompaña a muchas de estas personas en su lucha
diaria.
Desde el ejemplo de Madrid, el
programa, hace visible un problema que está más cerca de nosotros, de lo
podemos pensar.
Miles de personas deben elegir
entre pagar un alquiler o hacer la compra. “Las familias que acompañamos son
personas que siguen ancladas a la crisis, con trabajos precarios, una vivienda
en condiciones de higiene inadecuadas, pobreza energética, no hay oferta de
vivienda pública suficiente, no hay alquileres acordes a economías precarias,
no hay empleos o salarios que permitan que una familia salga de la espiral de
la deuda. Hay una tormenta perfecta que mantiene una parte de la sociedad, la
más fragilizada, en exclusión severa”.
A todos ellos, la entidad les
ofrece dos tipos de ayuda: “una ayuda material y otra profesional, en la que
acompañamos a la persona reforzando sus debilidades y fomentando sus
fortalezas” subraya Rosalía. “Procuramos acertar cuáles son las debilidades y a
partir de allí hacemos un plan de acompañamiento” nos cuenta Rosalía que añade
que, “para las personas que son expulsadas de su vivienda, contamos con
alojamientos temporales en los que hay un gran porcentaje de mujeres solas con
hijos”.
Desde Cáritas, se denuncia, ante los
poderes públicos, la situación de un millón de personas que tiene problemas de
alojamiento. Nuestro objetivo es que, para ellos, acceder a la vivienda no
suponga ver cercenados sus derechos.
También, muchas de sus familias
no pueden encender la calefacción cada invierno porque no tienen recursos
suficientes para pagar la factura. Laura trabaja con Cáritas y afirma que “las
principales necesidades son el tema laboral porque hay muy poca oferta, el tema
formativo, y otra de las dificultades es el tema de los suministros”.
El número de personas sin hogar
es un fenómeno que va en aumento y durante esta crisis del coronavirus la
situación se ha empeorado. Se estima que en España hay cerca de 40.000 personas
viviendo en la calle. Aunque no son mayoría, las mujeres son el colectivo más
vulnerable, más de 50% sufre violencia de todo tipo. Pero la calle no es
peligrosa para las mujeres, también lo es para los hombres. Vulneración de
derechos, invisibilidad, sufrimiento, inseguridad o agresiones son solo algunos
de los problemas a los que se enfrentan. Una labor que TRECE ha abordado en el
cuarto episodio de “Solidarios por un bien común”. Un programa que nos hace ver
cómo la Iglesia está detrás de los invisibles, de las personas que muchas veces
son olvidadas por la sociedad.
Vamos a ver su trabajo por medio
del ejemplo de tres proyectos de Cáritas en Madrid:
Proyecto Cedia Mujer
A través de más de 9000 centros
asistenciales la Iglesia ayuda a las personas sin hogar e intenta que salgan de
esta situación. Solo en Madrid hay cerca de 2800 personas sin hogar. En el
distrito del Retiro en Madrid se encuentra Cedia Mujer, un proyecto de ayuda
para las mujeres que se encuentran en situación de sin hogar.
Lo que buscaban era crear era un
hogar donde podían volver a sentirse en familia: “Algunas mujeres sufrían
abusos, no se encontraban a gusto y ellas nos pedían, como Iglesia y también
como entidades, que las apoyáramos en esto y que creáramos un espacio solo para
ellas, donde durante el día lo pasan conjuntamente con otras personas, y luego
por la noche que pudieran descansar y estar tranquilas que no les va a pasar
nada”. Sobre el ser mujer y estar en la calle, Rebeca lo tiene claro: "Es
muy duro, es una situación muy vulnerable y están expuestas a muchos más
peligros que los hombres”.
Proyecto Cedia 24h
Los servicios de Cedia, en el
barrio de La Laguna, están abiertos los 365 días del año y las 24 horas del día
por lo que es, a todos efectos, un centro de emergencia. Rebeca nos cuenta que
“está abierto para todos, pero tenemos algunos perfiles prioritarios como
pueden ser mujeres o jóvenes, personas con situación cronificada de calle e
intentamos dar la mayor cobertura que se puede dar a estas personas”.
Sobre los días de permanencia en
el centro nos dice que “al ser un centro de emergencia tenemos una media de 21
días de permanencia, pero hay todo tipo de personas. Intentamos trabajar con
ellos para que puedan salir de esta situación y ser palanca de cambio para
mejorar su vida”. Además nos confiesa que “ahora mismo el centro tiene una
ocupación plena y ahora estamos anotando los casos más prioritarios, pero hay
muchas veces que tenemos que decir que no”.
En el centro nos encontramos con
Rosalía Portela, presidenta de FACIAM, que nos cuenta un poco la historia de
esta Red de entidades que "tienen en común la acogida y la atención a
personas sin hogar. Es una iniciativa que surgió desde 40 años como respuesta
al problema de lo que entonces se llamaban transeúntes, personas vagabundas, en
definitiva, personas sin hogar”. Añade Rosalia que "a partir de allí nace
con vocación de servicio de acogida y asume como necesidad la visibilización,
el destacar en la ciudadanía que son personas. Y cada año salimos a la calle,
con campañas dinámicas y activas, destacando eslóganes de situación del
momento”.
Sobre lo que le aporta este
trabajo nos confiesa que le "pone en la tierra, me hace ver la diferencia
entre lo que es el deseo, me lleva a lo que es la posibilidad, me sitúa en el
plano de los derechos humanos. De hecho, decimos que un hogar es más que un
techo. Y lo que pedimos es hogares”.
El servicio de lavandería es uno
de los pilares del proyecto porque las personas que se encuentran sin hogar
tampoco tienen recursos para poderse permitir comprar ropa, y la que tienen la
dejan para lavar.
Reparto de bocadillos para
personas sin hogar
Otro servicio de Cáritas que se
hace a través la Pastoral Universitaria es el reparto de bocadillos para
personas sin hogar. Miguel, uno de los voluntarios de este servicio, nos cuenta
cómo se organiza todo: “Hacemos varios grupos sabiendo el número de voluntarios
que vienen. Lo primero es preparar la comida, que una parte la traen los mismos
voluntarios y la otra la pone Cáritas, y luego se sale a repartir en diferentes
rutas y en diferentes grupos”. Raquel, voluntaria, lleva un par de años
ayudando, y nos confiesa que le aporta "mucho compañerismo, conoces a
mucha gente, y te sientes útil cuando ayudas a la gente que está en la calle y
que lo están pasando muy mal. Cuando vuelves a tu casa valoras más todo lo que
tienes”.
Irene, una catequista ha llevado
el propio grupo de niños a ayudar con el reparto, “llevamos mucho tiempo
explicando que es la misión y un voluntariado que tenga ese componente de fe y
por lo que veo está funcionando”. Además, ella cree que “este servicio
demuestra que la Iglesia son también los jóvenes”.
Luis Martín, voluntario de
Pastoral Universitaria Cáritas, añade que “el objetivo del bocadillo solidario
es, en primer lugar, obviamente, darle algo de comer a la gente que está sin
dinero para poder comprar comida. Luego hay también gente que están en la
calle, pero alimento no les falta, pero lo que sienten es mucha soledad, no
tienen a alguien con quien hablar”.
El programa de TRECE 'Solidarios
por un bien común' que se emite cada viernes ha abordado el trabajo que
desempeña la Iglesia con mujeres que han sido víctimas de la trata, la
esclavitud del siglo XXI. Se estima que dos millones y medio de personas son víctimas
de la explotación de cualquier tipo en todo el mundo. Sin embargo, no es fácil
detectar esta lacra. Como ejemplo, en España sólo identifica a una de cada
veinte mujeres que la sufren.
Son muchas las organizaciones
eclesiásticas que trabajan para lograr que estas mujeres tengan un futuro esperanzador.
Vamos a ver dos ejemplos:
1. Una de ellas es Villa Teresita, ubicado en Madrid, donde las Hermanas Auxiliadoras
del Buen Pastor las acogen en un hogar lleno de amor.
Inma es una de las hermanas que
trabaja en Villa Teresita: Las chicas llegan a nosotros de muchas maneras:
desde la calle, avisos desde las parroquias e incluso del boca a boca entre
ellas. Muchas veces las mafias les hace ver a las chicas que no tienen otra
salida y que no van a abandonar nunca esa vida, por eso, la acogida es tan
importante”.
Como no puede ser de otra manera,
la oración está muy presente en el hogar, donde todas viven la espiritualidad
de Santa Teresita del Niño Jesús. Un espíritu evangélico.
Otra de las acciones de las
Hermanas Auxiliadoras del Buen Pastor, es desplazarse hasta los polígonos y
lugares donde pueden ser víctimas de la trata. Una de las que realizan esta
tarea es la hermana Eugenia, quien ha explicado la experiencia de trabajar cada
día en Villa Teresita: “Lo silencios de las víctimas tienen que ser respetados.
Al principio necesitan callar. Cuando cogen confianza es cuando se sueltan y
sus historias son desgarradoras.
2. El 'Proyecto esperanza'
Es el trabajo que desempeña cada
día las Hermanas Adoratrices con el 'Proyecto Esperanza'. Una iniciativa que
busca favorecer su integración en la sociedad con el objetivo de que
visibilizar esta situación sea parte de la solución.
En la mayoría de los casos, se
tratan de mujeres que llegan a nuestro país engañadas por las mafias,
vendiéndoles que vivirán mejor. La realidad es bien distinta. Llegan a España
para ser explotadas.
Marta es una de las trabajadoras
de “Proyecto Esperanza” y destaca que “hay mucha diversidad de nacionalidades y
edades dentro del grupo de mujeres al que atienden”. Para ella, “el primer
encuentro con una de estas mujeres es muy complicado porque es necesario
ponerte en su piel y transmitirles que tienen derechos y que estamos para
atender sus necesidades”.
Una labor de acogida que no deja
indiferente a Ana Almarza, directora de Proyecto Esperanza, quien señala que
“yo soy la suma de todas las mujeres que han pasado por mi vida. Somos un gran
equipo de profesionales que hacen posible que todo funcione, junto a los
voluntarios del proyecto. Creer que Dios está por encima y hay que poner por
delante las dificultades de estas mujeres que lo pasan mal. Ser Iglesia lo
engloba todo”.
A través de diez capítulos la
iglesia vemos la vida de las personas con menos recursos migrantes, enfermos,
ancianos, personas con discapacidad...y cómo son acompañadas de manera humilde
y callada por distintas instituciones eclesiales. Se muestra cómo trabaja la
Iglesia con los colectivos más vulnerables. Cada capítulo dura unos de treinta
minutos.
Los periodistas Laura Negro,
Asell Sánchez-Vicente y Pedro del Castillo, se trasladaron durante los meses
pasados a diferentes lugares de España para contar de primera mano el trabajo
de distintas instituciones eclesiales con personas en situación de exclusión o
pobreza.
Durante esta pandemia del
coronavirus que tanto nos atenaza, las residencias de ancianos han sido las más
golpeadas. Sin embargo, hay más de 800 centros dedicados a los ancianos y
proyectos de la Iglesia que con mucho esfuerzo y sacrificio intentan combatir
otro problema social, la soledad. Una labor que “solidarios por el bien común”
ha abordado en el tercer episodio. Un programa que nos hace ver cómo la Iglesia
está detrás de cada uno de nosotros, hasta en los momentos y en las edades más
complicadas.
Cada año crece en España el número
de personas adictas al alcohol y a las drogas, pero también a otras
dependencias como las apuestas o la pornografía. La Iglesia está preocupada por
este problema y busca soluciones acogiendo, integrando y ayudando a este tipo
de personas que tienen y sufren adicciones.
Durante el programa conocemos a
José Manuel Horcajo, un sacerdote que, desde su parroquia, San Ramón Nonato en
el Puente de Vallecas, dirige diferentes proyectos sociales que abordan estos
temas.
A través de 40 proyectos, la
parroquia San Ramón Nonato ofrece atención social, familiar y espiritual. “Va
todo unido – explica José Manuel- porque hasta que no se les devuelve la
confianza en sí mismos, el ánimo y la dignidad no se puede hacer nada, y eso se
hace por la vía espiritual”.
El Comedor Social San José:
La parroquia tiene en total 350
voluntarios y, solamente en el comedor social San José, se dan diariamente 300
comidas de lunes a domingo con unos 120 voluntarios. Para atender estas
iniciativas, la parroquia cuenta con una red de 350 voluntarios entre los
cuales algunos han estado al otro lado, al lado de las adicciones. El párroco
explica que, para las personas con adicciones, “la mejor terapia es ayudar a
los demás.
España además cuenta con un
“nuevo” tipo de adicción que es la ludopatía. El país ahora cuenta con la tasa
más alta de Europa de ludópatas entre 14 y 21 años. “Gente de mediana edad, o
padres de familia que no encuentran trabajo, o tienen uno muy precario en lugar
de estar en casa se pasan el día jugando”. En el Aula San José se dan clases
por las mañanas de español, inglés y geriatría y por las tardes la utilizamos
para los niños.
Los testimonios de Claudio, Nacho
y Calixta:
Claudio. Con 51 años, cuenta que
empezó en el mundo de la droga al trabajar de noche. “Mi experiencia con la
vida no ha sido la más grata” nos cuenta Claudio. Del consumo pasó al
narcotráfico internacional, “pasé cinco años en la cárcel. Durante las noches,
tenía tiempo para pensar, no me podía engañar a mí mismo, quería cambiar”. Al
salir de la cárcel Claudio pasó por la parroquia, les pidió ayuda y ahora es
uno de los voluntarios, “empecé a ir a misa, a leer los Evangelios en la propia
cárcel y lo que me ha enseñado Dios es la tolerancia y que tú no eres el centro
del mundo como te crees cuando estás inmerso en la droga. Si Dios no quiso que
dejara este mundo en aquel momento, será porque tenía que hacer algo por los
demás”.
Otro testimonio es el de Nacho
que comenzó a beber para vencer su timidez con una chica. Después, todo cambió,
“me tomaba una y no podía parar, el alcohol me tenía atrapado y me costó la
relación con mi mujer y mis hijos”. Nacho añade que “me levantaba por la mañana
y me tenía que tomar una cerveza fría, en invierno o en verano era lo mismo”.
Todo dio un giro cuando llegó a Alcohólicos Anónimos. “Tuve que cambiar de
hábitos y de aptitudes, y ahora llevo 20 años sobrio, pero todos los días le
pido a la Virgen no beber”. El exceso de alcohol mata a más de tres millones de
personas cada año en el mundo según la OMS. El primer año tras la
rehabilitación de la adicción tan solo un 25% de los exadictos son capaces de
abstenerse de forma continuada.
El ultimo testimonio del programa
es de Calixta que llegó a España con 17 años, después de haber sufrido dos
violaciones en el entorno de su familia. “Cuando todo te sobrepasa, el alcohol
te ayuda a tirar hacia delante, pero lo complicado llegó cuando lo necesitaba
para caminar. En el alcohol yo encontraba una evasión, pero era efímera”. Tras
el alcohol, llegaron las drogas y la prostitución. “Acudir a la parroquia me
dio dignidad, algo que no había sentido en toda mi vida, y empecé a sentir un
perdón. Primero perdoné a mis violadores. Ahora me dedico al hogar, a hacer
voluntariado en la parroquia, cocina, cuidado de niños y los arreglos de
costura en la tienda de ropa”.
A través de diez capítulos la
iglesia vemos la vida de las personas con menos recursos migrantes, enfermos,
ancianos, personas con discapacidad...y cómo son acompañadas de manera humilde
y callada por distintas instituciones eclesiales. Se muestra cómo trabaja la
Iglesia con los colectivos más vulnerables. Cada capítulo dura unos de treinta
minutos.
Los periodistas Laura Negro,
Asell Sánchez-Vicente y Pedro del Castillo, se trasladaron durante los meses
pasados a diferentes lugares de España para contar de primera mano el trabajo
de distintas instituciones eclesiales con personas en situación de exclusión o
pobreza.
Durante esta pandemia del
coronavirus que tanto nos atenaza, las residencias de ancianos han sido las más
golpeadas. Sin embargo, hay más de 800 centros dedicados a los ancianos y
proyectos de la Iglesia que con mucho esfuerzo y sacrificio intentan combatir
otro problema social, la soledad. Una labor que “solidarios por el bien común”
ha abordado en el tercer episodio. Un programa que nos hace ver cómo la Iglesia
está detrás de cada uno de nosotros, hasta en los momentos y en las edades más
complicadas.
En España hay cerca de 4 millones
de personas con discapacidad, casi 300.000 tiene discapacidad intelectual.
Prejuicios sociales, sobreprotección o discriminación son solo algunos de los
problemas que se encuentran. Aunque en los últimos años se han roto muchas
barreras todavía queda un largo camino para conseguir la plena inclusión de las
personas con discapacidad. A través de cerca 800 centros para personas con
discapacidad la Iglesia se ocupa y se preocupa de darles dignidad y de luchar
por su plena inclusión.
Nos mostrarán tres ejemplos de
cómo la iglesia se hace presente en medio de los discapacitados intelectuales:
1. Centro de Desarrollo Infantil
y Atención Temprana:
En Talavera de la Reina el
arzobispado de Toledo puso en marcha, hace casi 50 años, la Fundación Madre de
la Esperanza para acompañar a las personas con discapacidad intelectual en
todas las etapas de su vida.
2. Fundación Madre de la
Esperanza:
Después de visitar el Centro de
Desarrollo Infantil nos trasladamos a la sede de la Fundación Madre de la
Esperanza. Sor Ángeles nos cuenta que “la realidad de la discapacidad estaba
muy poco trabajada, había muy pocos recursos, la sociedad estaba muy poco
sensibilizada y es allí donde la Iglesia da un paso, y se lanza a trabajar con
las personas con discapacidad.
3. Viviendas con apoyo:
Las viviendas con apoyo están
gestionadas a través de la Fundación Madre de la Esperanza. Cuenta actualmente
con 4 viviendas con apoyo para que las personas con discapacidad intelectual,
una vez finalizada la actividad en el centro ocupacional, disponga de un
recurso donde poder trabajar la convivencia y la autonomía de la forma más
normalizada posible. La implicación de la comunidad en la que viven ayuda a
romper barreras.
A través de diez capítulos la
iglesia vemos la vida de las personas con menos recursos migrantes, enfermos,
ancianos, personas con discapacidad...y cómo son acompañadas de manera humilde
y callada por distintas instituciones eclesiales. Se muestra cómo trabaja la
Iglesia con los colectivos más vulnerables. Cada capítulo dura unos de treinta
minutos.
Los periodistas Laura Negro,
Asell Sánchez-Vicente y Pedro del Castillo, se trasladaron durante los meses
pasados a diferentes lugares de España para contar de primera mano el trabajo
de distintas instituciones eclesiales con personas en situación de exclusión o
pobreza.
Durante esta pandemia del
coronavirus que tanto nos atenaza, las residencias de ancianos han sido las más
golpeadas. Sin embargo, hay más de 800 centros dedicados a los ancianos y
proyectos de la Iglesia que con mucho esfuerzo y sacrificio intentan combatir
otro problema social, la soledad. Una labor que “solidarios por el bien común”
ha abordado en el tercer episodio. Un programa que nos hace ver cómo la
Iglesia está detrás de cada uno de nosotros, hasta en los momentos y en las
edades más complicadas.
Nos mostrarán tres ejemplos de
cómo la iglesia se hace presente en medio de los ancianos:
1.Residencia Santa Casilda en Toledo. En Toledo conocemos en este
programa la Residencia Santa Casilda, un ejemplo de centro que se dedica a
cuidar a los mayores.
2. Proyecto 'Punto de Apoyo'. Desde Toledo viajamos a Asturias,
concretamente a Gijón, para conocer el proyecto 'Punto de apoyo'. Una
iniciativa de los Hermanos Capuchinos que trabajan en la Parroquia de San
Antonio de Padua con más de 60 voluntarios. Un proyecto cuyo objetivo es
acompañar a los mayores y a combatir la soledad. La responsable del
proyecto nos dice que “contando el último censo que hicimos son más de 300
ancianos que participan en este proyecto”. Nos confiesa además que tienen
"el testimonio de personas que vivían solas, aisladas y llenas de tristeza
que nos han dicho que 'Punto de apoyo les cambió la vida'.
3.La labor de Don Enrique en el Valle de Turón. Don Enrique es
párroco en el Valle de Turón lleva nueve años de sacerdote. El sacerdote lleva
una red de personas que ayudan a la misma gente del pueblo para cocinar,
ayudarles en los papeles burocráticos que tengan que hacer.
A través de diez capítulos la
iglesia vemos la vida de las personas con menos recursos –migrantes, enfermos,
ancianos, personas con discapacidad...– y cómo son acompañadas de manera
humilde y callada por distintas instituciones eclesiales. Se muestra cómo
trabaja la Iglesia con los colectivos más vulnerables. Cada capítulo dura unos
de treinta minutos.
Los periodistas Laura Negro,
Asell Sánchez-Vicente y Pedro del Castillo, se trasladaron durante los meses
pasados a diferentes lugares de España para contar de primera mano el trabajo
de distintas instituciones eclesiales con personas en situación de exclusión o
pobreza.
Aunque el programa se ha grabado
para otro contexto, sigue estando de actualidad, porque la Iglesia, también en
estos momentos, siguen estando con los que más lo necesitan. Además, nos puede
ayudar a reflexionar sobre nuestra situación y cuestionarnos cómo están
viviendo esta pandemia los colectivos que aparecen reflejados.
El primer capítulo está dedicado
a la labor que realiza Cáritas en los asentamientos de migrantes subsaharianos
de Huelva, donde no existe ni electricidad ni agua corrientes y las viviendas
son chabolas hechas de plástico, cartones y madera.
Además, a través del programa se
podrá descubrir cómo la presencia de la Iglesia en el ámbito asistencial ha
crecido más de un 80 % en los últimos diez años, conocer cómo viven los
religiosos que trabajan con ancianos o enfermos, qué servicios se prestan a
menores en situación de desamparo o lo que está proponiendo para solucionar los
problemas de la España vaciada.
INSPIRADO EN UN ARTÍCULO DEL
DIARIO “ALFA Y OMEGA”
2.LA ESPAÑA VACIADA. Leoncio,
Héctor e Ignacio son mucho más que sacerdotes. Son una figura fundamental para
mantener con vida a poblaciones en las que viven cada vez menos vecinos y en su
mayoría de avanzada edad. Una labor que TRECE ha abordado en el segundo
episodio de “Solidarios por un bien común”, un programa que descubre hasta
dónde alcanza la labor de la Iglesia al servicio de la sociedad.
¿Qué es el SER HUMANO? La profundidad que damos a la respuesta a esta cuestión, determina la profundidad con la que damos sentido a nuestra vida. En este vídeo SMDANI comparte algunas reflexiones desde la visión que la fe cristiana tiene de la persona.
En un colegio de Madrid se ha llevado a cabo un experimento social que nos hace reflexionar sobre la importancia de las palabras que nos decimos. Tanto las palabras negativas: insultos, menosprecios... como aquellos palabras positivas que, quizás, tan poco decimos: alagos, cualidades, ánimos...
Muchas veces la sociedad en la que vivimos se parece a la sociedad de la selva en la que los más fuertes imponen su ley. Parecer amable, generoso, positivo,...buena gente, es visto, a menudo, como una debilidad y ser todo lo contrario como alguien fuerte y poderoso. Tenemos que darle la vuelta a las cosas dándonos cuenta que el verdadero héroe, es aquel que en todos y cada uno de los momentos de su vida es capaz de construir una sociedad mejor.
Este vídeo nos ayuda a comprenderlo y nos invita a ser diferentes para que todo sea diferente.
Critican
las "devoluciones sumarias" tras la muerte de dos inmigrantes en la
valla de Ceuta
Cáritas,
CONFER y Justicia y Paz reclaman una política de fronteras que evite "la
inhumanidad del alambre"
Denuncian
que el actual modelo "sólo consigue incrementar el sufrimiento, dolor y
muerte"
IVICON/Red
Migrantes con Derechos
Las
entidades de acción social de la Iglesia en España -Cáritas, CONFER y Justicia
y Paz- que integramos la red intraeclesial "Migrantes con Derechos" y
que estamos presentes en ambos lados de la frontera de Ceuta expresamos nuestro
dolor por los sucesos ocurridos en la madrugada del 1 de enero en el perímetro de
la valla fronteriza entre la Ciudad Autónoma de Ceuta y Marruecos.
Consideramos
que las medidas y actuaciones adoptadas en torno a la frontera únicamente
consiguen incrementar aún más si cabe el sufrimiento, dolor y muerte de las
personas migrantes y de los solicitantes de protección internacional.
Crece
nuestra impotencia ante las esperanzas truncadas de estas personas, que, en su
penosa travesía de miles de kilómetros por el corazón de África, llevan a sus
espaldas un largo historial de abusos, agresiones y precariedad extrema,
mientras esperan la ocasión de llegar a Europa en busca de un futuro de
dignidad y derechos para ellos y sus familias.
Necesitamos
un modelo de gestión de fronteras que no se centre únicamente en temas de
seguridad, sino que también se comprometa con el respeto a la vida, la
integridad personal y los derechos humanos. Es urgente, por ello, que todos nos
preguntemos qué es lo que está fallando a la hora de articular una política de
fronteras basada en los principios humanitarios y capaz de garantizar vías de
acceso seguras a las personas que huyen de la miseria y la violencia que asola
sus países.
Reiteramos
nuestro rechazo a las devoluciones sumarias. Apelamos, en este sentido, al
dictamen del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR),
que ya en 2015 advirtió que la enmienda a la Ley de Extranjería aprobada en su
día no avala las devoluciones automáticas, además de recordar el imperativo
formulado para que España cumpla en esta materia sus obligaciones internacionales
con el respeto a los derechos humanos.
No
queremos acostumbrarnos al inmenso sufrimiento humano del que somos testigos a
diario en las vidas de tantas personas que siguen llegando desde África y que
intentan acceder a Europa en busca de una vida segura y digna. Hacemos un
llamamiento a la comunidad cristiana y a toda la ciudadanía para mantenerse
alerta ante las causas de esta sangrante realidad humana y trabajar juntos para
evitar esta inhumanidad del alambre, y para que su dolor y sufrimiento no se
conviertan en una rutina deshumanizadora.
Nuevamente
recordamos la exhortación del Papa Francisco ante el Parlamento Europeo:
"Europa será capaz de hacer frente a las problemáticas asociadas a la
inmigración si es capaz de proponer con claridad su propia identidad cultural y
poner en práctica legislaciones adecuadas que permitan tutelar los derechos de
los ciudadanos europeos y de garantizar al mismo tiempo la acogida a los
inmigrantes".
En
el sendero de la inmigración en una nueva entrega de los documentales de“En Ruta” de 13 tv. Esta vez centrado en el “Viaje al
corazón de la inmigración”. Se recogen de nuevo el testimonio de los
protagonistas. Hombres y mujeres que un día decidieron buscar un futuro mejor.
Algunos de ellos tuvieron suerte en su búsqueda lejos del hogar, otros no
prosperaron y tuvieron que regresar a casa, mientras que también hubo quien
decidió labrarse su propio porvenir en su tierra, rodeados de su familia. En su
vida, en sus anhelos y esperanzas tiene una gran importancia la labor de
Cáritas. La ONG, que es la Iglesia misma, desarrolla proyectos socio laborales
para atender las necesidades de los que se fueron, los que regresaron y los que
decidieron quedarse.
A lo
largo de cincuenta minutos, la nueva entregamuestra el recorrido desde el corazón de África hasta las fronteras de
nuestro país acompañando al centenar de personas que cada día buscan alcanzar
el viejo continente en busca de un “Dorado” que en ocasiones llega a deslumbrarles.
Senegal es el primer punto de partida.
Cuando se cumple el décimo aniversario de la gran oleada de cayucos que
partieron de este país con destino a las costas españolas, el equipo del para
conocer en primera persona la historia de familias desestructuradas en las que
un miembro partió hace años y naufragó tratando de cruzar el Atlántico.
Pescadores y agricultores dispuestos a jugarse la vida, hombres y mujeres que
alcanzaron Europa y fueron deportados.
La segunda parada es el Petit Forest en Marruecos,
lugar en el que africanos procedentes de todo el África Subsahariana esperan su
oportunidad para alcanzar la valla de Ceuta, mientras se esconden de la dura
represión de la Policía marroquí.
Hasta
Melilla viajarán las cámaras de “En Ruta” para mostrar imágenes que no suelen
aparecer en televisión: “En Ruta” se adentra en el perímetro de triple barrera
que separa Marruecos de la ciudad autónoma. Atravesar este espacio es el
objetivo de cientos de inmigrantes, muchos de ellos menores de edad.
Este
reportaje merece la pena trabajarlo en clase, sobre todo con los cursos
superiores.
Es
un trayecto, que en la mayoría de las ocasiones acaba en violaciones,
esclavitud, violencia, incomprensión y, en muchos casos, la muerte. Europa,
pese a todo, sigue siendo "El Dorado".
Podemos
reflexionar en profundidad sobre la inmigración, sobre sus causas y
consecuencias, sobre el valor intrínseco de toda persona y el valor que
tiene en las sociedades actuales.
Seguimos mostrando la cantidad y la calidad de obra social que la Iglesia española hace en favor de los más necesitados. Nos muestra cómo para el cristiano el otro siempre es lo primero, haciendo que la dignidad del otro sea respetada y promovida.
Un ejemplo mas es el Cáritas Madrid, que abrió, hace cuarenta años, un centro de
acogida para los que vivían en la calle. CEDIA es un centro de acogida para
atender a personas sin hogar.