EL RINCÓN DE FERNY

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viernes, 23 de septiembre de 2016

ENTREVISTA A EL ACTOR RAFAEL ÁLVAREZ “EL BRUJO “. EXPERIENCIA VITAL , BÚSQUEDA Y FE

Santa Teresa de Jesús ha llegado a los Teatros del Canal de Madrid de la mano de Rafael Álvarez, el Brujo, cordobés afincado en la capital, enamorado confeso de los místicos y «seguidor de Jesús», como él mismo se define. Su recorrido por las grandes figuras del cristianismo comenzó con su espectáculo San Francisco, el juglar de Dios, continuó por El Evangelio según san Juan –que estudió durante cuatro años– y terminó con los dos grandes doctores de la Iglesia del siglo XVI. Analizó a san Juan de la Cruz en La luz oscura de la fe, y ahora se atreve con la que define como «una mujer insólita, determinada y a la que admiro profundamente». Ojo, la obra no es apta para puristas. Chascarrillos, bromas y risas se intercalan con la visión más profunda de la mística.

Varios de sus espectáculos están relacionados con el cristianismo. ¿Es usted un hombre creyente?

Soy buscante y experienciante, y por lo tanto creyente. Voy a Misa los domingos porque amo a Cristo y le busco con el corazón. Sin embargo, cuando se habla de la fe en el ámbito occidental la conectamos a una serie de valores y tradiciones muy ceñidos al catolicismo. Yo me baso más en la experiencia que en la propia creencia. Lo que me interesa por ejemplo de los místicos es su universalidad, más allá de cualquier confesión religiosa o tradición cultural.

Pero tiene una obra sobre el Evangelio según san Juan.

El Evangelio de Juan y la obra sobre san Francisco las hice porque retratan lo único que tiene interés en el mundo, que es la búsqueda esencial sobre el motivo de la existencia. La respuesta está en la literatura sagrada. La forma de hallar esa respuesta yo la encuentro en san Francisco y su mística meditativa: el intelecto calla y en el silencio del corazón habla Dios.

¿Y qué respuesta encontró?

Yo tuve una etapa en mi niñez y juventud en la que prevalecía el temor a lo sagrado, el ir por un camino seguro tanto en la moral como en la existencia. Luego tuve una época de aventura en la que me perdí en la tiniebla. Cuando volví a encontrar la luz, era distinta. Ya no era la de la fe por el temor, sino la luz del conocimiento y del amor.

¿Algo concreto le devolvió a la luz?

Yo era un chico de familia católica, educado en un internado. Cuando vine a Madrid empecé a ver cosas que no había visto, a leer libros a los que no tenía acceso, a conocer gente peligrosa. Empecé a experimentar, me metí en política, en el hachís, la marihuana, el amor libre, el comunismo, el ateísmo, Sartre, el existencialismo… y llegué a un callejón sin salida. Me encontré mal, busqué y me reencontré.

Encontró el Evangelio y la mística. ¿El siglo XXI necesita más Evangelio y más mística?

Yo he seguido a Jesús durante años en mi corazón, en los libros, en lo que dicen de él los ateos, los historiadores y los teólogos… Estudié el Evangelio durante años. Leí al cardenal Martini y a Umberto Eco. Traté de indagar a fondo, pero la gente no quiere indagar, quieren que les digan cuál es el camino para no tener problemas en la vida. Pero la vida del Espíritu es la vida de la aventura.

¿Por qué eligió a santa Teresa?

Es la gran mística por excelencia. Lo que hizo de ella una mujer tan imponente en el ejercicio de las libertades, de búsqueda espiritual, es que fue nieta de un judío que enseñó a su familia la Torá. En las tradiciones judías del XVI era el padre de familia el que enseñaba a los hijos la Ley. Cuando aprendes la fe de tu padre, de una forma tan íntima, es impresionante. Una descendiente suya, Teresa de Cepeda, vino a verme a la salida del espectáculo y me dio las gracias por mostrar esta faceta.

Mezcla el humor con conceptos profundos, como el sol por dentro. Una nomenclatura compleja para un espectáculo cómico.

Si no uso el humor no me entendería ni yo mismo. Pero la risa es una puerta abierta, porque los prejuicios se aflojan y la poesía cala con más facilidad. Yo veo las caras de los espectadores cuando digo «Yo soy Teresa de Jesús. Y yo Jesús de Teresa», y veo que entienden esa dualidad. Ahí está toda la teología. Y a la gente le gusta, porque las palabras bellas entran en el corazón de la gente sencilla.


TOMADO DEL SEMANARIO ALFA Y OMEGA

VÍDEO INTERESANTE:

domingo, 15 de febrero de 2015

MIQUEL SILVESTRE, UN MOTORISTA AL ENCUENTRO DE DIOS




Miquel, es un escritor, aventurero, productor audiovisual…que sabe muy bien que Dios te lo encuentras  cuando menos te lo esperas. Harto  de una vida sin sentido, un día lo dejó todo, cogió su moto, Salió sin rumbo y en un largo peregrinar por más de 20 países, pasando frío, calor, hambre, cansancio, desaliento, accidentes, buenas y pésimas experiencias, terminó dándose de bruces con Dios.
Buen artículo sobre su experiencia vital, redescubriendo su fe y a Dios.
Para saber más sobre este aventurero:   http://www.miquelsilvestre.com


VÍDEOS:

martes, 9 de septiembre de 2014

ÁLEX DE LA IGLESIA: “LA CATÓLICA ES LA MÁS GENEROSA DE LAS RELIGIONES”


Álex de la Iglesia (Bilbao, 1965) es el único cineasta español presente en la Mostra. Y por partida doble, con películas que juegan en ligas distintas. No hablamos de categorías ni de goleadas: sólo de colores, tonos y timbres de lo más variopintos. En «La confesión», su episodio del filme colectivo «Words with Gods», Álex de la Iglesia destila las esencias de su cine –extremo, esperpéntico, delirante– en un corto que convierte en cura a un asesino a sueldo, presto a la extremaunción de un ateo con más de un pecado en la cartera. En «Messi», que clausura el próximo viernes la sección Venice Days, deja que el misterio del Balón de Oro se resuelva a través de los que le conocen y le admiran. Y mientras tanto, De la Iglesia sigue driblándose a sí mismo: ¿con qué jugada nos sorprenderá?
-«Words with Gods» examina los vínculos entre Dios y el hombre. Su episodio es muy diferente al resto, pero es innegable que vuelve a demostrar que la religión tiene un papel importante en su filmografía...
-Tal vez sea porque estudié en una universidad de curas... En «El día de la bestia», el cura es el protagonista y tiene una visión tan profunda de las cosas que no encaja con nadie. Todo el mundo le toma por loco, pero él es un tipo muy serio, quiere contactar con el diablo. Era una visión extrañamente talibán de los jesuitas. En «Perdita Durango» Romeo Dolorosa también es un sacerdote. Ambos son personajes que generan su propia religión. La religión es tu manera de relacionarte con el mundo y la realidad. Dios es el nombre de una pregunta. Todos queremos encontrarle el sentido a la vida, y la manera que tenemos de nombrar esa pregunta es Dios.
-Precisamente «La confesión» destaca del conjunto por su sentido del humor.
-El humor, la falta de pretensiones, es la mejor manera de pensar, de tener la mente abierta sin estar preocupándote de saber si lo que estás pensando es importante o no. El humor es la mayor expresión de libertad que existe. No es una cuestión de falta de respeto. Ese es el drama de nuestra sociedad: que pensamos que el humor es irrespetuoso por definición. El humor es la ausencia de cortapisas y la confianza en el otro.
-Utiliza el humor para subvertir uno de los rituales clásicos del catolicismo: la extremaunción.
-La religión católica es la más generosa de las religiones. Soy católico en ese sentido. La confesión es el gran logro del catolicismo. El ser humano no es un tipo perfecto. Es un pecador. Cristo se siente atraído por los pecadores, no por la gente «buena». Existe una contradicción maravillosa en el catolicismo. Según su manual de instrucciones, para ir al cielo no hay que cometer pecados, seguir los mandamientos de la ley de Dios de una manera racional y portarte bien. El asunto es que ése no es el camino preferido de Dios. Dios prefiere a los pecadores: si tú eres cruel, perverso y vicioso, pero al final te arrepientes te sientas a la derecha de Dios Padre. Es el arrepentimiento, el reconocer tus pecados, lo que más admira Cristo. El hecho de saberse humano. Cristo es un Dios que comete errores. Comete el error de confiar y es crucificado. Se da cuenta de que la única manera de enmendarlo es sacrificándose. El cristianismo es la única religión que sacrifica un Dios, no a un hombre. Por eso es una religión que me llena de esperanza, en la que yo tengo una oportunidad.
-Hay también un interés por profanar la iconografía religiosa, o por la iconografía de lo profano. ¿De dónde viene?
-Cada símbolo remite a un mundo. Y de inmediato transmites un trozo de ese mundo al que lo ve. Lo que quiero contar llega mejor al espectador. Supongo que me gusta tanto lo extremo por los tebeos. En los tebeos explicas una historia en un solo trazo y los personajes son muy exagerados. Prefiero al tío que se lo curra con una línea, y que juega con el contraste y el blanco y negro, que el que pinta un óleo. Eso te aleja del público que prefiere los matices, pero es mi estilo. Y es lo que ocurre en este corto: tú estás cómodo en una comedia y de pronto jugar con ese universo simbólico te lleva a la incomodidad.

Sergi Sánchez, Venecia. TOMADO DEL DIARIO “LA RAZÓN”