“Para defender los derechos
humanos fundamentales hace falta coraje y determinación”. Es la indicación el
Papa Francisco en El Video del Papa del mes de abril dedicado a los derechos
fundamentales de las personas, publicado hoy con la intención de oración que el
Santo Padre confía a toda la Iglesia Católica a través de la Red Mundial de
Oración del Papa.
En el video, el Papa no sólo
subraya la importancia de “oponerse activamente a la pobreza, la desigualdad, a
la falta de trabajo, de tierra, de vivienda, de derechos sociales y laborales”
sino que también pone el énfasis en las personas que diariamente arriesgan sus
vidas por defender los derechos humanos fundamentales en entornos conflictivos
de todo tipo.
“En algunos lugares defender la
dignidad de las personas puede significar ir a prisión, incluso sin juicio. O
puede significar la calumnia”, precisa Francisco, y por ello invita:
“Recemos para que aquellos que
arriesgan sus vidas luchando por los derechos fundamentales en dictaduras, en
regímenes autoritarios e incluso en democracias en crisis, para que vean que su
sacrificio y su trabajo dé fruto abundante”
Derechos humanos iguales para
todos
En otro pasaje del Video del
Papa, Pontífice insta también a pensar “que muchas veces los derechos humanos
fundamentales no son iguales para todos. Hay gente de primera, de segunda, de
tercera y de descarte”, recuerda. Pero estos derechos – afirma con fuerza –
“tienen que ser iguales para todos” porque “cada ser humano tiene derecho a
desarrollarse integralmente, y ese derecho básico no puede ser negado por
ningún país”.
Los derechos humanos y las
enseñanzas de la Iglesia
Cuando se habla de derechos
humanos fundamentales se trata de derechos que todas las personas tienen
básicamente por existir como seres humanos. Son inherentes a todos,
independientemente de la nacionalidad, sexo, origen étnico o nacional, color,
religión, idioma o cualquier otra condición.
La Declaración Universal de
Derechos Humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en
1948, fue el primer documento legal en establecer la protección universal de
los derechos humanos fundamentales.
También en la Iglesia, desde el
Papa Juan XXIII en la década de 1960, con su encíclica Pacem in terris, los
derechos humanos han tenido una importancia central en la enseñanza y la
práctica social católica.
Este pueblo es una minoría social muy importante en España.
En muchas ocasiones sufren el desprecio, el rechazo y la marginalidad, pero la
cultura gitana promueve muchos valores muy importantes en nuestra sociedad como
el respeto a la familia y a las personas mayores.
Por medio de este programa conocemos como la Iglesia trabaja
por la integración de los gitanos en la sociedad, y los retos y los problemas a
los que se enfrentan. Estamos acostumbrados a relacionar los gitanos con las
chabolas, las drogas, la venta ambulante o la chatarra, pero hoy, Solidarios
por un Bien Común, ha viajado hasta Pamplona para conocer la otra cara del pueblo
gitano. Por medio de Ana, religiosa
Teresiana de la parroquia Nuestra Señora del Pilar de Pamplona, a la que el
Arzobispo llama cariñosamente “la monja gitana”. Junto con el párroco Lauren,
franciscano, llevan a cabo la misión de esta comunidad parroquial, una misión
“ardua y difícil”.
Otro matrimonio que aparece en el programa es el de Agustín
y Belén que se dedican a la Pastoral Gitana, él es diacono y ella hace un
trabajo muy importante dentro de la Pastoral. Para Agustín fue una vocación,
“uno siente una especie de llamada por el diaconato permanente”. Y obviamente
su esposa es parte importante del servicio que hacen. “Nuestra tarea principal
es la liturgia, la palabra y atender la caridad que no es solamente estar en un
despacho de Caritas sino la atención y la acogida en comunidades” nos explica
Belén. "Se ha hablado de integración, pero con los gitanos que tienen que
renunciar a lo que somos y que nos integremos a un modelo mayoritario, yo creo
que sería mejor una inclusión, con todas nuestras características” concluye
Agustín.
El programa de TRECE 'Solidarios
por un bien común' que se emite cada viernes ha abordado el trabajo que
desempeña la Iglesia con mujeres que han sido víctimas de la trata, la
esclavitud del siglo XXI. Se estima que dos millones y medio de personas son víctimas
de la explotación de cualquier tipo en todo el mundo. Sin embargo, no es fácil
detectar esta lacra. Como ejemplo, en España sólo identifica a una de cada
veinte mujeres que la sufren.
Son muchas las organizaciones
eclesiásticas que trabajan para lograr que estas mujeres tengan un futuro esperanzador.
Vamos a ver dos ejemplos:
1. Una de ellas es Villa Teresita, ubicado en Madrid, donde las Hermanas Auxiliadoras
del Buen Pastor las acogen en un hogar lleno de amor.
Inma es una de las hermanas que
trabaja en Villa Teresita: Las chicas llegan a nosotros de muchas maneras:
desde la calle, avisos desde las parroquias e incluso del boca a boca entre
ellas. Muchas veces las mafias les hace ver a las chicas que no tienen otra
salida y que no van a abandonar nunca esa vida, por eso, la acogida es tan
importante”.
Como no puede ser de otra manera,
la oración está muy presente en el hogar, donde todas viven la espiritualidad
de Santa Teresita del Niño Jesús. Un espíritu evangélico.
Otra de las acciones de las
Hermanas Auxiliadoras del Buen Pastor, es desplazarse hasta los polígonos y
lugares donde pueden ser víctimas de la trata. Una de las que realizan esta
tarea es la hermana Eugenia, quien ha explicado la experiencia de trabajar cada
día en Villa Teresita: “Lo silencios de las víctimas tienen que ser respetados.
Al principio necesitan callar. Cuando cogen confianza es cuando se sueltan y
sus historias son desgarradoras.
2. El 'Proyecto esperanza'
Es el trabajo que desempeña cada
día las Hermanas Adoratrices con el 'Proyecto Esperanza'. Una iniciativa que
busca favorecer su integración en la sociedad con el objetivo de que
visibilizar esta situación sea parte de la solución.
En la mayoría de los casos, se
tratan de mujeres que llegan a nuestro país engañadas por las mafias,
vendiéndoles que vivirán mejor. La realidad es bien distinta. Llegan a España
para ser explotadas.
Marta es una de las trabajadoras
de “Proyecto Esperanza” y destaca que “hay mucha diversidad de nacionalidades y
edades dentro del grupo de mujeres al que atienden”. Para ella, “el primer
encuentro con una de estas mujeres es muy complicado porque es necesario
ponerte en su piel y transmitirles que tienen derechos y que estamos para
atender sus necesidades”.
Una labor de acogida que no deja
indiferente a Ana Almarza, directora de Proyecto Esperanza, quien señala que
“yo soy la suma de todas las mujeres que han pasado por mi vida. Somos un gran
equipo de profesionales que hacen posible que todo funcione, junto a los
voluntarios del proyecto. Creer que Dios está por encima y hay que poner por
delante las dificultades de estas mujeres que lo pasan mal. Ser Iglesia lo
engloba todo”.
A través de diez capítulos la
iglesia vemos la vida de las personas con menos recursos migrantes, enfermos,
ancianos, personas con discapacidad...y cómo son acompañadas de manera humilde
y callada por distintas instituciones eclesiales. Se muestra cómo trabaja la
Iglesia con los colectivos más vulnerables. Cada capítulo dura unos de treinta
minutos.
Los periodistas Laura Negro,
Asell Sánchez-Vicente y Pedro del Castillo, se trasladaron durante los meses
pasados a diferentes lugares de España para contar de primera mano el trabajo
de distintas instituciones eclesiales con personas en situación de exclusión o
pobreza.
Durante esta pandemia del
coronavirus que tanto nos atenaza, las residencias de ancianos han sido las más
golpeadas. Sin embargo, hay más de 800 centros dedicados a los ancianos y
proyectos de la Iglesia que con mucho esfuerzo y sacrificio intentan combatir
otro problema social, la soledad. Una labor que “solidarios por el bien común”
ha abordado en el tercer episodio. Un programa que nos hace ver cómo la Iglesia
está detrás de cada uno de nosotros, hasta en los momentos y en las edades más
complicadas.
Cada año crece en España el número
de personas adictas al alcohol y a las drogas, pero también a otras
dependencias como las apuestas o la pornografía. La Iglesia está preocupada por
este problema y busca soluciones acogiendo, integrando y ayudando a este tipo
de personas que tienen y sufren adicciones.
Durante el programa conocemos a
José Manuel Horcajo, un sacerdote que, desde su parroquia, San Ramón Nonato en
el Puente de Vallecas, dirige diferentes proyectos sociales que abordan estos
temas.
A través de 40 proyectos, la
parroquia San Ramón Nonato ofrece atención social, familiar y espiritual. “Va
todo unido – explica José Manuel- porque hasta que no se les devuelve la
confianza en sí mismos, el ánimo y la dignidad no se puede hacer nada, y eso se
hace por la vía espiritual”.
El Comedor Social San José:
La parroquia tiene en total 350
voluntarios y, solamente en el comedor social San José, se dan diariamente 300
comidas de lunes a domingo con unos 120 voluntarios. Para atender estas
iniciativas, la parroquia cuenta con una red de 350 voluntarios entre los
cuales algunos han estado al otro lado, al lado de las adicciones. El párroco
explica que, para las personas con adicciones, “la mejor terapia es ayudar a
los demás.
España además cuenta con un
“nuevo” tipo de adicción que es la ludopatía. El país ahora cuenta con la tasa
más alta de Europa de ludópatas entre 14 y 21 años. “Gente de mediana edad, o
padres de familia que no encuentran trabajo, o tienen uno muy precario en lugar
de estar en casa se pasan el día jugando”. En el Aula San José se dan clases
por las mañanas de español, inglés y geriatría y por las tardes la utilizamos
para los niños.
Los testimonios de Claudio, Nacho
y Calixta:
Claudio. Con 51 años, cuenta que
empezó en el mundo de la droga al trabajar de noche. “Mi experiencia con la
vida no ha sido la más grata” nos cuenta Claudio. Del consumo pasó al
narcotráfico internacional, “pasé cinco años en la cárcel. Durante las noches,
tenía tiempo para pensar, no me podía engañar a mí mismo, quería cambiar”. Al
salir de la cárcel Claudio pasó por la parroquia, les pidió ayuda y ahora es
uno de los voluntarios, “empecé a ir a misa, a leer los Evangelios en la propia
cárcel y lo que me ha enseñado Dios es la tolerancia y que tú no eres el centro
del mundo como te crees cuando estás inmerso en la droga. Si Dios no quiso que
dejara este mundo en aquel momento, será porque tenía que hacer algo por los
demás”.
Otro testimonio es el de Nacho
que comenzó a beber para vencer su timidez con una chica. Después, todo cambió,
“me tomaba una y no podía parar, el alcohol me tenía atrapado y me costó la
relación con mi mujer y mis hijos”. Nacho añade que “me levantaba por la mañana
y me tenía que tomar una cerveza fría, en invierno o en verano era lo mismo”.
Todo dio un giro cuando llegó a Alcohólicos Anónimos. “Tuve que cambiar de
hábitos y de aptitudes, y ahora llevo 20 años sobrio, pero todos los días le
pido a la Virgen no beber”. El exceso de alcohol mata a más de tres millones de
personas cada año en el mundo según la OMS. El primer año tras la
rehabilitación de la adicción tan solo un 25% de los exadictos son capaces de
abstenerse de forma continuada.
El ultimo testimonio del programa
es de Calixta que llegó a España con 17 años, después de haber sufrido dos
violaciones en el entorno de su familia. “Cuando todo te sobrepasa, el alcohol
te ayuda a tirar hacia delante, pero lo complicado llegó cuando lo necesitaba
para caminar. En el alcohol yo encontraba una evasión, pero era efímera”. Tras
el alcohol, llegaron las drogas y la prostitución. “Acudir a la parroquia me
dio dignidad, algo que no había sentido en toda mi vida, y empecé a sentir un
perdón. Primero perdoné a mis violadores. Ahora me dedico al hogar, a hacer
voluntariado en la parroquia, cocina, cuidado de niños y los arreglos de
costura en la tienda de ropa”.
A través de diez capítulos la
iglesia vemos la vida de las personas con menos recursos migrantes, enfermos,
ancianos, personas con discapacidad...y cómo son acompañadas de manera humilde
y callada por distintas instituciones eclesiales. Se muestra cómo trabaja la
Iglesia con los colectivos más vulnerables. Cada capítulo dura unos de treinta
minutos.
Los periodistas Laura Negro,
Asell Sánchez-Vicente y Pedro del Castillo, se trasladaron durante los meses
pasados a diferentes lugares de España para contar de primera mano el trabajo
de distintas instituciones eclesiales con personas en situación de exclusión o
pobreza.
Durante esta pandemia del
coronavirus que tanto nos atenaza, las residencias de ancianos han sido las más
golpeadas. Sin embargo, hay más de 800 centros dedicados a los ancianos y
proyectos de la Iglesia que con mucho esfuerzo y sacrificio intentan combatir
otro problema social, la soledad. Una labor que “solidarios por el bien común”
ha abordado en el tercer episodio. Un programa que nos hace ver cómo la Iglesia
está detrás de cada uno de nosotros, hasta en los momentos y en las edades más
complicadas.
En España hay cerca de 4 millones
de personas con discapacidad, casi 300.000 tiene discapacidad intelectual.
Prejuicios sociales, sobreprotección o discriminación son solo algunos de los
problemas que se encuentran. Aunque en los últimos años se han roto muchas
barreras todavía queda un largo camino para conseguir la plena inclusión de las
personas con discapacidad. A través de cerca 800 centros para personas con
discapacidad la Iglesia se ocupa y se preocupa de darles dignidad y de luchar
por su plena inclusión.
Nos mostrarán tres ejemplos de
cómo la iglesia se hace presente en medio de los discapacitados intelectuales:
1. Centro de Desarrollo Infantil
y Atención Temprana:
En Talavera de la Reina el
arzobispado de Toledo puso en marcha, hace casi 50 años, la Fundación Madre de
la Esperanza para acompañar a las personas con discapacidad intelectual en
todas las etapas de su vida.
2. Fundación Madre de la
Esperanza:
Después de visitar el Centro de
Desarrollo Infantil nos trasladamos a la sede de la Fundación Madre de la
Esperanza. Sor Ángeles nos cuenta que “la realidad de la discapacidad estaba
muy poco trabajada, había muy pocos recursos, la sociedad estaba muy poco
sensibilizada y es allí donde la Iglesia da un paso, y se lanza a trabajar con
las personas con discapacidad.
3. Viviendas con apoyo:
Las viviendas con apoyo están
gestionadas a través de la Fundación Madre de la Esperanza. Cuenta actualmente
con 4 viviendas con apoyo para que las personas con discapacidad intelectual,
una vez finalizada la actividad en el centro ocupacional, disponga de un
recurso donde poder trabajar la convivencia y la autonomía de la forma más
normalizada posible. La implicación de la comunidad en la que viven ayuda a
romper barreras.
A través de diez capítulos la
iglesia vemos la vida de las personas con menos recursos migrantes, enfermos,
ancianos, personas con discapacidad...y cómo son acompañadas de manera humilde
y callada por distintas instituciones eclesiales. Se muestra cómo trabaja la
Iglesia con los colectivos más vulnerables. Cada capítulo dura unos de treinta
minutos.
Los periodistas Laura Negro,
Asell Sánchez-Vicente y Pedro del Castillo, se trasladaron durante los meses
pasados a diferentes lugares de España para contar de primera mano el trabajo
de distintas instituciones eclesiales con personas en situación de exclusión o
pobreza.
Durante esta pandemia del
coronavirus que tanto nos atenaza, las residencias de ancianos han sido las más
golpeadas. Sin embargo, hay más de 800 centros dedicados a los ancianos y
proyectos de la Iglesia que con mucho esfuerzo y sacrificio intentan combatir
otro problema social, la soledad. Una labor que “solidarios por el bien común”
ha abordado en el tercer episodio. Un programa que nos hace ver cómo la
Iglesia está detrás de cada uno de nosotros, hasta en los momentos y en las
edades más complicadas.
Nos mostrarán tres ejemplos de
cómo la iglesia se hace presente en medio de los ancianos:
1.Residencia Santa Casilda en Toledo. En Toledo conocemos en este
programa la Residencia Santa Casilda, un ejemplo de centro que se dedica a
cuidar a los mayores.
2. Proyecto 'Punto de Apoyo'. Desde Toledo viajamos a Asturias,
concretamente a Gijón, para conocer el proyecto 'Punto de apoyo'. Una
iniciativa de los Hermanos Capuchinos que trabajan en la Parroquia de San
Antonio de Padua con más de 60 voluntarios. Un proyecto cuyo objetivo es
acompañar a los mayores y a combatir la soledad. La responsable del
proyecto nos dice que “contando el último censo que hicimos son más de 300
ancianos que participan en este proyecto”. Nos confiesa además que tienen
"el testimonio de personas que vivían solas, aisladas y llenas de tristeza
que nos han dicho que 'Punto de apoyo les cambió la vida'.
3.La labor de Don Enrique en el Valle de Turón. Don Enrique es
párroco en el Valle de Turón lleva nueve años de sacerdote. El sacerdote lleva
una red de personas que ayudan a la misma gente del pueblo para cocinar,
ayudarles en los papeles burocráticos que tengan que hacer.
A través de diez capítulos la
iglesia vemos la vida de las personas con menos recursos –migrantes, enfermos,
ancianos, personas con discapacidad...– y cómo son acompañadas de manera
humilde y callada por distintas instituciones eclesiales. Se muestra cómo
trabaja la Iglesia con los colectivos más vulnerables. Cada capítulo dura unos
de treinta minutos.
Los periodistas Laura Negro,
Asell Sánchez-Vicente y Pedro del Castillo, se trasladaron durante los meses
pasados a diferentes lugares de España para contar de primera mano el trabajo
de distintas instituciones eclesiales con personas en situación de exclusión o
pobreza.
Aunque el programa se ha grabado
para otro contexto, sigue estando de actualidad, porque la Iglesia, también en
estos momentos, siguen estando con los que más lo necesitan. Además, nos puede
ayudar a reflexionar sobre nuestra situación y cuestionarnos cómo están
viviendo esta pandemia los colectivos que aparecen reflejados.
El primer capítulo está dedicado
a la labor que realiza Cáritas en los asentamientos de migrantes subsaharianos
de Huelva, donde no existe ni electricidad ni agua corrientes y las viviendas
son chabolas hechas de plástico, cartones y madera.
Además, a través del programa se
podrá descubrir cómo la presencia de la Iglesia en el ámbito asistencial ha
crecido más de un 80 % en los últimos diez años, conocer cómo viven los
religiosos que trabajan con ancianos o enfermos, qué servicios se prestan a
menores en situación de desamparo o lo que está proponiendo para solucionar los
problemas de la España vaciada.
INSPIRADO EN UN ARTÍCULO DEL
DIARIO “ALFA Y OMEGA”
2.LA ESPAÑA VACIADA. Leoncio,
Héctor e Ignacio son mucho más que sacerdotes. Son una figura fundamental para
mantener con vida a poblaciones en las que viven cada vez menos vecinos y en su
mayoría de avanzada edad. Una labor que TRECE ha abordado en el segundo
episodio de “Solidarios por un bien común”, un programa que descubre hasta
dónde alcanza la labor de la Iglesia al servicio de la sociedad.
A través de diez capítulos la
iglesia vemos la vida de las personas con menos recursos –migrantes, enfermos,
ancianos, personas con discapacidad...– y cómo son acompañadas de manera
humilde y callada por distintas instituciones eclesiales. Se muestra cómo
trabaja la Iglesia con los colectivos más vulnerables. Cada capítulo dura unos de
treinta minutos.
Los periodistas Laura Negro,
Asell Sánchez-Vicente y Pedro del Castillo, se trasladaron durante los meses
pasados a diferentes lugares de España para contar de primera mano el trabajo
de distintas instituciones eclesiales con personas en situación de exclusión o
pobreza.
Aunque el programa se ha grabado
para otro contexto, sigue estando de actualidad, porque la Iglesia, también en
estos momentos, siguen estando con los que más lo necesitan. Además, nos puede
ayudar a reflexionar sobre nuestra situación y cuestionarnos cómo están
viviendo esta pandemia los colectivos que aparecen reflejados.
El primer capítulo está dedicado
a la labor que realiza Cáritas en los asentamientos de migrantes subsaharianos
de Huelva, donde no existe ni electricidad ni agua corrientes y las viviendas
son chabolas hechas de plástico, cartones y madera.
Además, a través del programa se
podrá descubrir cómo la presencia de la Iglesia en el ámbito asistencial ha
crecido más de un 80 % en los últimos diez años, conocer cómo viven los
religiosos que trabajan con ancianos o enfermos, qué servicios se prestan a
menores en situación de desamparo o lo que está proponiendo para solucionar los
problemas de la España vaciada.
INSPIRADO EN UN ARTÍCULO DEL
DIARIO “ALFA Y OMEGA”
1.MIGRANTES. En el primer programa se nos revela
una cara más desconocida de la labor de la Iglesia, en Huelva, donde más de
3.000 personas viven desde hace más de dos décadas en los 28 asentamientos de
la provincia, integrado en su mayoría por temporeros. La mayoría de ellos viven
en chabolas sin luz ni agua. Llegaron a España en patera o cruzando la valla de
Ceuta y Melilla. Vienen buscando una mejor calidad de vida en lo que se conoce
como el Primer Mundo, pero que en muchos casos no lo es tal. Un porcentaje muy
elevado de estos migrantes, cada uno con su propia realidad, viven en exclusión
social. La Iglesia cuenta a nivel nacional con un total de 250 centros que
tratan de dar respuesta a los problemas de la migración. Uno de ellos es el que
impulsa Cáritas Huelva en la parroquia del Carmen, en la localidad costera de
Mazagón. A pocos kilómetros se encuentran varios asentamientos, compuesto por
migrantes temporeros que trabajan en las plantaciones de fresa. Todos los
jueves, acuden a la parroquia del Carmen para recibir la ayuda de los
voluntarios que colaboran en el proyecto.
Los reporteros de misioneros por
el mundo se siguen trasladándose a países del mundo donde se muestra la labor
sanitaria, social, educativa y evangélica llevada por multitud de mujeres y
hombre enviados por la Iglesia a los países más desfavorecidos del mundo. Allí
ponen en práctica los principios de la doctrina social de la Iglesia, a la luz
del evangelio de Jesús de Nazaret.
Los reporteros de misioneros por
el mundo se siguen trasladándose a países del mundo donde se muestra la labor
sanitaria, social, educativa y evangélica llevada por multitud de mujeres y
hombre enviados por la Iglesia a los países más desfavorecidos del mundo. Allí
ponen en práctica los principios de la doctrina social de la Iglesia, a la luz
del evangelio de Jesús de Nazaret.
Los reporteros de misioneros por el mundo se siguen trasladándose a países del mundo donde se muestra la labor sanitaria, social, educativa y evangélica llevada por multitud de mujeres y hombre enviados por la Iglesia a los países más desfavorecidos del mundo. Allí ponen en práctica los principios de la doctrina social de la Iglesia, a la luz del evangelio de Jesús de Nazaret.
El presidente de la Comisión Europea se reunió este jueves con los obispos de la UE. Durante el encuentro, Jean-Claude Juncker se definió como «un ferviente defensor de la doctrina social de la Iglesia. Es una de las enseñanzas más nobles de nuestra Iglesia». Sin embargo, «todo esto es parte de una doctrina que Europa no aplica con la suficiente frecuencia». Por ello, concluyó, «me gustaría que redescubriéramos los valores y los principios rectores de la enseñanza social de la Iglesia»
Con motivo de la Asamblea de Primavera de 2019 COMECE, los obispos de la UE recibieron este jueves 14 de marzo al presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker junto al que repasaron la actualidad europea, desde las elecciones hasta la migración, la demografía, el calentamiento global o el desarrollo tecnológico.
Ante todos estos «desafíos que nuestro continente y nuestra gente deben enfrentar», los obispos europeos reafirmaron el compromiso de la Iglesia y destacaron «la necesidad de combinar los esfuerzos de todas las personas de buena voluntad para servir mejor al bien común, colocando a la persona humana en el centro de las políticas públicas de la UE».
Asimismo, los prelados expresaron la necesidad de promover un contexto europeo de diálogo para descubrir oportunidades detrás de los desafíos, proponiendo soluciones efectivas para el bienestar de todos los que viven en la Unión Europea.
Nuevo impulso a la construcción europea
Durante la reunión –«expresión concreta del diálogo abierto, transparente y regular entre las instituciones de la UE y las iglesias»–, Juncker y los prelados también conversaron sobre la próxima cita electoral. En este sentido, los jerarcas católicos «recordaron la responsabilidad de los ciudadanos de la UE de ejercer su derecho y cumplir con su deber de votar, dando un nuevo impulso a la construcción europea». Los resultados electorales «condicionarán las decisiones políticas que impactan nuestra vida cotidiana durante los próximos 5 años».
Por su parte, Jean-Claude Juncker se definió como «un ferviente defensor de la doctrina social de la Iglesia. Es una de las enseñanzas más nobles de nuestra Iglesia». Sin embargo, «todo esto es parte de una doctrina que Europa no aplica con la suficiente frecuencia». Por ello, concluyó, «me gustaría que redescubriéramos los valores y los principios rectores de la enseñanza social de la Iglesia».
Misioneros por el mundo es el programa de Trece Tv , en el que colabora Obras Misionales Pontificias para dar a conocer la inmensa labor que realizan los misioneros españoles repartidos por todo el mundo. En esta ocasión visitará Filipinas, Japón, Camerún y Colombia.
CEBÚ (FILIPINAS)
BAFOUSSAM (CAMERÚN)
DOUALÁ (CAMERÚN) PRIMERA PARTE
DOUALÁ (CAMERÚN) SEGUNDA PARTE
YAUNDÉ (CAMERÚN) PRIMERA PARTE
YAUNDÉ (CAMERÚN) SEGUNDA PARTE
MISIONEROS POR EL MUNDO WAKAYAMA (JAPÓN) PRIMERA PARTE
MISIONEROS POR EL MUNDO WAKAYAMA (JAPÓN) SEGUNDA PARTE
MISIONEROS POR EL MUNDO OSACA (JAPÓN) PRIMERA PARTE
MISIONEROS POR EL MUNDO OSACA (JAPÓN) SEGUNDA PARTE
Misioneros por el mundo regresa a TRECE con su sexta temporada
para acercar la labor de aquellos que trabajan a lo largo del mundo para ayudar
a los que más lo necesitan. En esta nueva temporada, que se estrenará el
próximo domingo 21 de enero a las 13.00 horas, el programa visita nuevos
destinos de la mano de los periodistas Asell Sánchez, Fran Mayoral y Paola
Sánchez, que acompañan a los misioneros de Japón, Honduras o Angola, entre
otros destinos, en su día a día, mostrando su labor evangelizadora y la cara
más social de su trabajo.
La nueva temporada arranca en Honduras, de la
mano de Fran Mayoral, que visita un país en el que los misioneros dedican su
vida al bienestar de los habitantes. El espectador podrá conocer las misiones
de Ana Ugaldes, ayuda a toda la población de Barra Patuka, donde sus habitantes
carecen de todo tipo de comodidades o las labores de Isaac Demets, párroco de
Puerto Lempira, que se encarga del proyecto Brotes Nuevos, que permite que
niños y jóvenes tengan un futuro, dándoles apoyo escolar y alejándoles de los
malos hábitos