EL RINCÓN DE FERNY

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domingo, 8 de enero de 2023

LA ENSEÑANZA DE LA ASIGNATURA DE RELIGIÓN: LA LEY ESTÁ PARA CUMPLIRLA

La enseñanza de la religión cristiana, la historia de las religiones y la filosofía en general es algo intrínsecamente bueno, por no decir esencial para la persona

Como gusta decir al presidente del Gobierno últimamente –es su latiguillo de verano– la ley está para cumplirse. Efectivamente así es, y además para el fin para el que fueron creadas las mismas, y no para hacer un uso torticero, desviado o interesado de ellas.

Dentro de las normas obligatorias se encuentran también los pactos y convenios internacionales, a los que la propia Constitución española otorga rango, un papel muy relevante para la interpretación de los derechos fundamentales. Entre los múltiples pactos internacionales firmados por el Reino de España se encuentra los acuerdos con la Santa Sede de 1979, y entre ellos el de enseñanza y asuntos culturales que entre otras cosas exige que la asignatura de Religión sea de oferta obligatoria, aunque de elección voluntaria, en todos los niveles y especialidades de las enseñanzas preuniversitarias, y que además, para aquellos que las escojan, la asignatura sea calificada y evaluada como las de mayor importancia (disciplinas fundamentales dice el convenio), es decir que compute para todas las medias oficiales de cara al acceso a la universidad por ejemplo.

Pues bien, está obligación legal que se impone a todos los poderes públicos españoles viene siendo objeto de innumerables incumplimientos desde hace muchos años, y corre el serio peligro de que en los próximos meses de ser definitivamente noqueada o gravemente capitidisminuida.

El primer incumplimiento tiene que ver con el hecho de que se haya excluido total y absolutamente de este ámbito a las enseñanzas de formación profesional; no sé qué razón pueda existir para que los estudiantes de electricidad, peluquería, automoción, sistemas informáticos en red, o matricería y moldes, no tengan derecho a optar por una formación tan vital como es la religiosa; pero lo cierto es que de esto no tiene la culpa sólo el actual Gobierno, sino también es atribuible a todos los que le antecedieron, de todos los signos políticos. Lo acuerdos Iglesia-Estado a los que nos acabamos de referir expresamente incluyen los estudios de formación profesional dentro de su ámbito. La Ley está para cumplirla.

El segundo incumplimiento tiene que ver con el hecho de que, de facto, en algunas CCAA, entre las que destacan País Vasco y Cataluña, se lleve años sin ofrecer la asignatura de Religión en la escuela pública, sin que la alta inspección del Estado en materia educativa haya hecho nada por remediar este grave incumplimiento legal, algo parecido a lo que sucede con la enseñanza de un número mínimo de asignaturas en idioma español. Pero también es cierto que esto lleva años sucediendo. La Ley está para cumplirla.

Podríamos hablar también de la reducción de horas a la mínima expresión de la asignatura de Religión, pero eso es largo de explicar y además en este campo la jurisprudencia ha sido contradictoria.

Interesa ahora analizar cómo está quedando la situación con el desarrollo normativo posterior a la llamada ley Celaá, la que, como se sabe, modificó a finales de 2020 la Ley Orgánica de Educación.

La Ley Celaá se limita a decir que enseñanza de la religión católica se ajustará a lo establecido en el Acuerdo sobre Enseñanza y Asuntos Culturales suscrito entre la Santa Sede y el Estado español, declaración que hace extensiva al resto de las confesiones con las que el estado ha firmado acuerdos semejantes. Bonita declaración que como veremos a continuación tiene poco que ver con el desarrollo normativo posterior.

Los distintos decretos estatales que han regulado recientemente las llamadas enseñanzas mínimas de primaria, ESO y Bachillerato, han regulado la oferta de la asignatura de religión de tal medida que se va a dificultar enormemente la elección de esta materia por parte de las familias.

De momento le resta valor haciendo que la misma no compute a los efectos de la obtención de las medias oficiales, y después elimina la llamada asignatura espejo, es decir la asignatura que debería ofrecerse junto a la de religión para que así las familias puedan hacer una elección sencilla y clara. En el pasado esta asignatura fue ética, y bien podría ser filosofía, historia o cultura de las religiones, que es precisamente la posibilidad que prevé la Ley Orgánica de Educación después la reforma Celaá. Pero desgraciadamente está no ha sido la opción elegida por los citados reglamentos de desarrollado, que han optado por una solución harto compleja que va a permitir a las CCAA hacer de su capa un sayo. Haced la ley que yo haré lo reglamentos decía el Conde Romanones. La Ley está para cumplirla.

Pues bien, la alternativa que prevén estos reglamentos de enseñanzas mínimas a la asignatura de Religión esta descrita de un modo muy ambiguo y alambicado; para los alumnos que no opten por la asignatura de religión, los centros escolares deben prever medidas de atención educativa, que tengan por objeto el desarrollo de los elementos transversales de las competencias a través de la realización de proyectos significativos y relevantes y de la resolución colaborativa de problemas, reforzando la autoestima, la autonomía, la reflexión y la responsabilidad, y que vayan a dirigidas a reforzar los aspectos más transversales del currículo, favoreciendo la interdisciplinariedad y la conexión entre los diferentes saberes. Medidas, proyectos, transversalidad…; términos muy abstractos que van a ser objeto de desarrollo muy diverso por las CCAA que son las que deben desarrollar los decretos de enseñanzas mínimas. Todo con muchas comillas porque los decretos de enseñanzas mínimas son de todo menos mínimos, y regulan todos los aspectos educativos con enorme exhaustividad.

Los avances de la legislación autonómica que van llegando, y a los que habrá que estar muy atentos, no pintan nada bien en los que se refiere al ejercicio de este derecho fundamental de las familias de optar por la asignatura de religión; o bien se limitan a reproducir el mismo texto estatal, dejando para posteriores circulares o resoluciones administrativas el cómo se concreta ese proyecto «transversal» que deberá ser la alternativa a la religión, o incluso avanzan que la religión será una asignatura adicional, extra, que no tendrá espejo, que sólo cursarán los que la pidan, quedando los demás libres para ir al patio –o al móvil–, o irse a casa; y ello además de no computar para las medidas oficiales. La Ley está para cumplirla.

La escuela privada y quizás en alguna medida la concertada, puedan ir solucionado el problema convirtiendo en asignatura alternativa los proyectos transversales, pero el ejercicio del derecho a optar por la asignatura de Religión cada vez es más difícil en la escuela pública, y el sector privado no puede dar la espalda a esta realidad, tratando de paliar su problemática particular únicamente.

Finalmente, una palabra por el momento para resaltar que la enseñanza de la religión cristina, la historia de las religiones, y la filosofía en general es algo intrínsecamente bueno, por no decir esencial para la persona; la finitud de la vida del hombre es un misterio y esta verdad es una realidad inevitable; los hombres desde siempre han dedicado gran parte de su pensamiento a intentar encontrar explicación lógica a lo inescrutable; privar a los estudiantes de esta serie de reflexiones es sin lugar a duda limitarles gravemente. La Iglesia fundada por Dios encarnada en Cristo, está ligada de modo inseparable de la vida de las sociedades occidentales, ha sido uno de los fundamentos de su desarrollo cultural y social; prescindir de ello, como si fuera una asignatura más, sin ni siquiera capacidad de elección, o haciendo la misma muy complicada, supone también privar a los jóvenes de armas poderosas para formarse y crecer como personas sabias y de bien.

Y por último, la religión no puede ser objeto de adoctrinamiento, y el que lo intente se equivoca gravemente, y los resultados serán los distintos a los deseados, ya que una cosa es conocer las respuestas que dan las religiones, y en concreto la cristiana católica, al misterio de vida del hombre, y otra muy distinta el despertar del sentimiento religioso, que, como el enamoramiento, por ser tan personal, no puede ser de ninguna manera objeto de coerción, o brota del corazón o nunca surgirá por más doctrina, teología y dogmática que se aprenda; las vías para una pastoral de encuentro con Jesús, nada tienen que ver con la enseñanza de la asignatura de Religión, en todo caso correrán paralelas.

 La enseñanza de la religión cristiana, la historia de las religiones y la filosofía en general es algo intrínsecamente bueno, por no decir esencial para la persona

Como gusta decir al presidente del Gobierno últimamente –es su latiguillo de verano– la ley está para cumplirse. Efectivamente así es, y además para el fin para el que fueron creadas las mismas, y no para hacer un uso torticero, desviado o interesado de ellas.

Dentro de las normas obligatorias se encuentran también los pactos y convenios internacionales, a los que la propia Constitución española otorga rango, un papel muy relevante para la interpretación de los derechos fundamentales. Entre los múltiples pactos internacionales firmados por el Reino de España se encuentra los acuerdos con la Santa Sede de 1979, y entre ellos el de enseñanza y asuntos culturales que entre otras cosas exige que la asignatura de Religión sea de oferta obligatoria, aunque de elección voluntaria, en todos los niveles y especialidades de las enseñanzas preuniversitarias, y que además, para aquellos que las escojan, la asignatura sea calificada y evaluada como las de mayor importancia (disciplinas fundamentales dice el convenio), es decir que compute para todas las medias oficiales de cara al acceso a la universidad por ejemplo.

Pues bien, está obligación legal que se impone a todos los poderes públicos españoles viene siendo objeto de innumerables incumplimientos desde hace muchos años, y corre el serio peligro de que en los próximos meses de ser definitivamente noqueada o gravemente capitidisminuida.

El primer incumplimiento tiene que ver con el hecho de que se haya excluido total y absolutamente de este ámbito a las enseñanzas de formación profesional; no sé qué razón pueda existir para que los estudiantes de electricidad, peluquería, automoción, sistemas informáticos en red, o matricería y moldes, no tengan derecho a optar por una formación tan vital como es la religiosa; pero lo cierto es que de esto no tiene la culpa sólo el actual Gobierno, sino también es atribuible a todos los que le antecedieron, de todos los signos políticos. Lo acuerdos Iglesia-Estado a los que nos acabamos de referir expresamente incluyen los estudios de formación profesional dentro de su ámbito. La Ley está para cumplirla.

El segundo incumplimiento tiene que ver con el hecho de que, de facto, en algunas CCAA, entre las que destacan País Vasco y Cataluña, se lleve años sin ofrecer la asignatura de Religión en la escuela pública, sin que la alta inspección del Estado en materia educativa haya hecho nada por remediar este grave incumplimiento legal, algo parecido a lo que sucede con la enseñanza de un número mínimo de asignaturas en idioma español. Pero también es cierto que esto lleva años sucediendo. La Ley está para cumplirla.

Podríamos hablar también de la reducción de horas a la mínima expresión de la asignatura de Religión, pero eso es largo de explicar y además en este campo la jurisprudencia ha sido contradictoria.

Interesa ahora analizar cómo está quedando la situación con el desarrollo normativo posterior a la llamada ley Celaá, la que, como se sabe, modificó a finales de 2020 la Ley Orgánica de Educación.

La Ley Celaá se limita a decir que enseñanza de la religión católica se ajustará a lo establecido en el Acuerdo sobre Enseñanza y Asuntos Culturales suscrito entre la Santa Sede y el Estado español, declaración que hace extensiva al resto de las confesiones con las que el estado ha firmado acuerdos semejantes. Bonita declaración que como veremos a continuación tiene poco que ver con el desarrollo normativo posterior.

Los distintos decretos estatales que han regulado recientemente las llamadas enseñanzas mínimas de primaria, ESO y Bachillerato, han regulado la oferta de la asignatura de religión de tal medida que se va a dificultar enormemente la elección de esta materia por parte de las familias.

De momento le resta valor haciendo que la misma no compute a los efectos de la obtención de las medias oficiales, y después elimina la llamada asignatura espejo, es decir la asignatura que debería ofrecerse junto a la de religión para que así las familias puedan hacer una elección sencilla y clara. En el pasado esta asignatura fue ética, y bien podría ser filosofía, historia o cultura de las religiones, que es precisamente la posibilidad que prevé la Ley Orgánica de Educación después la reforma Celaá. Pero desgraciadamente está no ha sido la opción elegida por los citados reglamentos de desarrollado, que han optado por una solución harto compleja que va a permitir a las CCAA hacer de su capa un sayo. Haced la ley que yo haré lo reglamentos decía el Conde Romanones. La Ley está para cumplirla.

Pues bien, la alternativa que prevén estos reglamentos de enseñanzas mínimas a la asignatura de Religión esta descrita de un modo muy ambiguo y alambicado; para los alumnos que no opten por la asignatura de religión, los centros escolares deben prever medidas de atención educativa, que tengan por objeto el desarrollo de los elementos transversales de las competencias a través de la realización de proyectos significativos y relevantes y de la resolución colaborativa de problemas, reforzando la autoestima, la autonomía, la reflexión y la responsabilidad, y que vayan a dirigidas a reforzar los aspectos más transversales del currículo, favoreciendo la interdisciplinariedad y la conexión entre los diferentes saberes. Medidas, proyectos, transversalidad…; términos muy abstractos que van a ser objeto de desarrollo muy diverso por las CCAA que son las que deben desarrollar los decretos de enseñanzas mínimas. Todo con muchas comillas porque los decretos de enseñanzas mínimas son de todo menos mínimos, y regulan todos los aspectos educativos con enorme exhaustividad.

Los avances de la legislación autonómica que van llegando, y a los que habrá que estar muy atentos, no pintan nada bien en los que se refiere al ejercicio de este derecho fundamental de las familias de optar por la asignatura de religión; o bien se limitan a reproducir el mismo texto estatal, dejando para posteriores circulares o resoluciones administrativas el cómo se concreta ese proyecto «transversal» que deberá ser la alternativa a la religión, o incluso avanzan que la religión será una asignatura adicional, extra, que no tendrá espejo, que sólo cursarán los que la pidan, quedando los demás libres para ir al patio –o al móvil–, o irse a casa; y ello además de no computar para las medidas oficiales. La Ley está para cumplirla.

La escuela privada y quizás en alguna medida la concertada, puedan ir solucionado el problema convirtiendo en asignatura alternativa los proyectos transversales, pero el ejercicio del derecho a optar por la asignatura de Religión cada vez es más difícil en la escuela pública, y el sector privado no puede dar la espalda a esta realidad, tratando de paliar su problemática particular únicamente.

Finalmente, una palabra por el momento para resaltar que la enseñanza de la religión cristina, la historia de las religiones, y la filosofía en general es algo intrínsecamente bueno, por no decir esencial para la persona; la finitud de la vida del hombre es un misterio y esta verdad es una realidad inevitable; los hombres desde siempre han dedicado gran parte de su pensamiento a intentar encontrar explicación lógica a lo inescrutable; privar a los estudiantes de esta serie de reflexiones es sin lugar a duda limitarles gravemente. La Iglesia fundada por Dios encarnada en Cristo, está ligada de modo inseparable de la vida de las sociedades occidentales, ha sido uno de los fundamentos de su desarrollo cultural y social; prescindir de ello, como si fuera una asignatura más, sin ni siquiera capacidad de elección, o haciendo la misma muy complicada, supone también privar a los jóvenes de armas poderosas para formarse y crecer como personas sabias y de bien.

Y por último, la religión no puede ser objeto de adoctrinamiento, y el que lo intente se equivoca gravemente, y los resultados serán los distintos a los deseados, ya que una cosa es conocer las respuestas que dan las religiones, y en concreto la cristiana católica, al misterio de vida del hombre, y otra muy distinta el despertar del sentimiento religioso, que, como el enamoramiento, por ser tan personal, no puede ser de ninguna manera objeto de coerción, o brota del corazón o nunca surgirá por más doctrina, teología y dogmática que se aprenda; las vías para una pastoral de encuentro con Jesús, nada tienen que ver con la enseñanza de la asignatura de Religión, en todo caso correrán paralelas

 Fernando Lostao Crespo es abogado, doctor en Derecho y director de la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria

Fuente:https://www.eldebate.com/sociedad/20220812/ensenanza-asignatura-religion-ley-esta cumplirla_54269.html


 

martes, 17 de mayo de 2022

¿ALGUNA RAZÓN PARA ESTUDIAR RELIGIÓN?

PARA ENTENDERNOS A NOSOTROS MISMOS, PARA COMPRENDER NUESTRO MUNDO Y SITUARNOS ANTE ÉL, PARA, DESDE LA LIBERTAD Y LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD, DAR SENTIDO A NUESTRA EXISTENCIA, MERECE LA PENA ESTUDIAR RELIGIÓN.

Un grupo de profesores y alumnos universitarios paseábamos por las calles de Salamanca, prestigiosa y antigua ciudad de raigambre académica. Admirados por su belleza, nos detuvimos ante la iglesia de San Benito, un templo gótico de finales del siglo XV y principios del XVI, construido sobre la antigua iglesia románica del siglo XII.

Frente a la portada sur, de estilo gótico flamenco, contemplábamos sobre el arco carpanel las esculturas que forman la escena de la Anunciación: la Virgen María y el ángel San Gabriel. Los muchachos, sensibles ante el arte y la armonía, se deshacían en elogios y en interés por saber. Fue un momento mágico, hasta que uno de ellos exclamó: “¿Qué belleza! ¿Qué podrá representar ese personaje alado?”.

¿Razones para estudiar Religión? Sí, claro. Para estudiar Religión… y Literatura, Música, Historia, Arte, Matemáticas, Física, Geografía, Ciencias Naturales, Lengua, Educación Física, Idiomas, Filosofía y tantas otras materias interesantes que nos ayudan a formarnos como personas y como sociedad. En este caso, daré, en pinceladas, cinco razones para estudiar Religión:

La formación integral. Para procurar una formación integral, hemos de atender a todas las dimensiones de la persona. Una de ellas es la dimensión espiritual, la apertura a la trascendencia propia de todo ser humano. Ignorar esta dimensión supone mutilar algo esencial de la persona, sea creyente o no creyente, o sea cual sea su religión o forma de espiritualidad.

El sentido histórico. Para vivir con sentido histórico, bien asentados en el presente y proyectados hacia el futuro, es necesario asumir los valores y acontecimientos que nos legaron nuestros mayores y que siguen hoy vigentes; darles vida de forma creativa hoy, y transmitirlos purificados a las generaciones futuras que ocuparán el planeta Tierra. La religión ha sido, a lo largo de la Historia, una fuerza configuradora de las sociedades, sin la que no se comprenden ni los movimientos sociales ni la orientación de los acontecimientos. Hay que saber para comprender, y hay que comprender para tomar decisiones acertadas que orienten a la humanidad de forma pacífica y constructiva.

La cultura. Para comprender la cultura, y en concreto la cultura occidental, es indispensable contar con el cristianismo y con su fuerza configuradora. Si se suprime la herencia cristiana, su sentido, valores y manifestaciones artísticas y culturales, se destruyen las bases fundamentales en las que se apoya lo que hoy llamamos democracia, derechos humanos, dignidad de la persona y creación en múltiples facetas: literatura, música, arquitectura, pintura, escultura, política, estructura social… Sin un conocimiento, al menos básico, del cristianismo, no se comprende casi nada de la cultura occidental, independientemente de la condición religiosa, agnóstica o atea de la persona. Lo mejor de Occidente es como es por las aportaciones del cristianismo, que incorpora la herencia judeocristiana y el mundo grecolatino, junto a algunas otras influencias. Las raíces de Europa son cristianas, y a partir de Europa lo son las de la cultura occidental. Si se suprimen, se vacían de sentido. Por eso hay que conocerlas.

La inserción abierta y dialogante en la sociedad. En un mundo globalizado y de creciente convivencia entre distintas culturas, hay que conocer al otro para dialogar de forma abierta y enriquecedora. Se dialoga desde lo que se es, desde la propia identidad, y se busca el encuentro intentando comprender al otro en su propia identidad. El conocimiento de la propia religión, o la ausencia de ella –ambas cosas respetables–, favorece la apertura respetuosa al otro en sus semejanzas o en sus diferencias, incluida la religión.

La búsqueda de la verdad y el sentido de la vida. La madurez y felicidad de las personas está vinculada al sentido de la vida y a la búsqueda de la verdad desde la libertad interior. Fe y razón no se oponen, sino que se complementan y enriquecen, cada una desde su nivel de realidad y conocimiento. En el pensamiento católico se habla de la importancia de ‘dar razón de la propia fe’. Para ‘dar razón’ hay que saber, comprender, reflexionar… estudiar.

En definitiva, para entendernos a nosotros mismos, para comprender nuestro mundo y situarnos ante él, para, desde la libertad y la búsqueda de la verdad, dar sentido a nuestra existencia, merece la pena estudiar Religión. Por ello, desde UNIR te apoyamos con una formación que no solamente te permitirá obtener la DECA, sino también aportar valores para una educación integral. Y, de paso, saber que ‘el personaje alado’ de la portada de San Benito, en Salamanca, es San Gabriel, el ángel de la Anunciación.

NINFA WATT Viernes, 13 de mayo de 2022

TOMADO DE LA REVISTA MAGISTERIO

martes, 26 de abril de 2022

POR QUÉ FE Y CIENCIA NO SE OPONEN

 “Esto lo entendería un niño de cuatro años, ¡rápido, que traigan a un niño de cuatro años!” La mayor parte de los intelectuales de ahora piensan que la fe es una especie de suicidio intelectual, que Dios no nos ha creado a nosotros, sino nosotros a él, que la ciencia y la religión no pueden ser reconciliadas; pensamiento mágico, lo llaman, incluso dentro de la comunidad científica. Hoy me permito analizar por qué esa premisa es un error, siempre he tenido claro que la mayoría, por el hecho de serlo, no tiene necesariamente razón, muy al contrario; negar a Dios, sin conocer todos los datos (que es como lo hace esa mayoría) y desde un juicio superficial, nacido de la inercia y de la espiral del silencio, no es precisamente científico. No olvidemos que la ciencia nunca niega las posibilidades. ¿Por qué negar la posibilidad de Dios?

Mucho antes de la cita de Groucho Marx, Mateo, 18 insistía: “De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como los niños, de ningún modo entraréis en el reino de los cielos”

Por suerte algunos científicos de altísimo nivel lo ven de otra manera, el líder del Proyecto Genoma Humano y del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos durante más de una década, Francis Collins, viniendo del ateísmo llegó a la fe monoteísta (y cristiana) maravillado por sus descubrimientos, hasta el punto de escribir un libro que les recomiendo (“Cómo habla Dios”). Su principal argumento es que el tránsito del ateísmo a la fe, llega precisamente de la mano de la razón y el progreso científico: “Ninguna hipótesis actual se acerca a explicar cómo en el espacio de apenas ciento cincuenta millones de años el ambiente prebiótico que había en la Tierra dio lugar a la vida”

Collins considera que la elegancia que se esconde tras la complejidad de la vida es primero causa de asombro y después de fe en Dios, la elegancia digital del ADN, los componentes de las cosas vivas, desde el ribosoma que traduce el ARN en proteína, a la metamorfosis de la oruga en mariposa, son elementos estéticamente sublimes. En su testimonio manifiesta que no es posible valerse de la ciencia para desbancar la creencia en Dios, y en particular de la teoría de la evolución o de los descubrimientos en genética, para refutar las religiones monoteístas o para fundamentar el ateísmo.

Se atribuye a Werner Heisenberg, creyente y padre de la física cuántica que «El primer sorbo de un vaso de ciencia natural te hará ateo, pero, en el fondo del vaso, Dios te espera».

Verán, si algo he aprendido del contacto con científicos es a no dar absolutamente por sentada nunca, ninguna información que provenga de otros seres humanos con idénticas taras y limitaciones que yo o más porque “La fe no contradice el conocimiento, va más allá del conocimiento” Kierkegaard.

Albert Einstein decía que la fe sin ciencia es ciega, pero que la ciencia sin fe es coja. Lo cierto es que una y otra responden preguntas distintas y se complementan.

Un error habitual es pretender convertir a la biblia en un libro de ciencia cuando no pretende hablar un lenguaje científico sino explicar quién ha creado este mundo y para qué. Tanto en la fe (que no se parece en nada a la superstición) como en la ciencia, existe la confianza en revelaciones anteriores además de la razón. La ciencia tiene que reconocer que hay cuestiones que van más allá de su campo, el sentido de la vida, las preguntas últimas, la epistemiología… Con respecto a los dilemas que se nos plantean, no hay que tenerles miedo (hay conflicto constante en el mundo de la ciencia donde unas teorías rebaten a otras), el cristianismo debe estar siempre abierto a dialogar con la ciencia y no temer, ni acomplejarse por los avances científicos puesto que, si todos pretendemos honestamente llegar a la verdad, todos acabaremos acercándonos al mismo lugar. La ciencia es una de las herramientas que Dios nos da para entender lo que él hizo. Tenemos un cuerpo, el mundo es material, pero hay más. Por otra parte, el reduccionismo y el materialismo ahogan tanto que las personas acaban por dar el salto a la degradación de los valores, a la superstición y a las adicciones.

Robert Jastrow, premio nobel de física y agnóstico (se convirtió al cristianismo a la edad de sesenta años) reconoce que “no se puede negar la idea de diseño” y algunos científicos como Allan Rex Sandage, un conocido cosmólogo que recibió el equivalente al Nobel en su área científica considera “altamente improbable que un orden así proceda del caos, tiene que haber algún principio organizativo. Dios es la única explicación al milagro de la existencia, de por qué hay algo en lugar de la nada”.

Basta hojear un libro de anatomía o fijarse en el funcionamiento de una célula (no hablemos del sistema respiratorio, del pabellón auditivo) ... para darnos cuenta de que el cuerpo humano es una creación tan brillante e inimitable que deslumbraría al mejor ingeniero de todos los tiempos. ¿Cuál es la planta, el animal, el elemento o el astro que no lleve grabado el sello de quien Platón llamaba el “eterno geómetra”?

Las ciencias físicas nos dicen que la materia es inerte, pero si lo es y el mundo material se mueve continuamente, debe haber un Principio fuera de la materia que produzca el movimiento. El universo no siempre existió. Tuvo un comienzo…. ¿qué lo causo? Los científicos no tienen una explicación para la repentina explosión de luz y materia.

¿Podríamos en la historia de la humanidad hacer una pregunta más relevante de si existe Dios?

La ciencia, si es ciencia, no puede permanecer al margen de la totalidad de las variables.

Algunos científicos cristianos contemporáneos:

  • Francis Collins (1950). Genetista estadounidense. Protestante. Ha dirigido el Proyecto Genoma Humano, con el que se descubrió la secuencia del genoma humano.
  • Werner Heisenberg (1901-1976). Físico alemán. Protestante. Premio Nobel de Física en 1932 por el descubrimiento de las formas alotrópicas del hidrógeno.
  • Karl Landsteiner (1868-1943). Patólogo y biólogo austriaco. Católico. Premio Nobel de Medicina en 1930 por descubrir y tipificar los grupos sanguíneos.
  • Peter Grünberg (1939). Físico alemán. Católico. Premio Nobel de Física en 2007 por su descubrimiento de la magnetorresistencia gigante.
  • Clyde Cowan (1919-1974). Físico estadounidense. Católico. Codescubridor del neutrino en 1956 junto a Frederick Reines. Premio Nobel de Física en 1995 por sus estudios sobre las partículas subatómicas.
  • Donald Knuth (1938). Científico estadounidense. Protestante. Es uno de los mayores expertos en ciencias de la computación.
  • Henrietta Swan Leavitt (1868-1921). Astrónoma estadounidense. Protestante. Descubrió y catalogó las estrellas variables de las Nubes de Magallanes.
  • Pierre Duhem (1908-1988). Físico francés. Católico. Experto en estudios históricos sobre la ciencia medieval. Fue propuesto dos veces para el Premio Nobel de Física.
  • Joseph Edward Murray (1919-2012). Médico y cirujano plástico estadounidense. Católico. Hizo grandes contribuciones a la mejora de los transplantes de órganos. Recibió el Premio Nobel de Medicina en 1990.
  • Joseph John Thomson (1856-1940). Científico británico. Anglicano. Premio Nobel de Física en 1906 por su trabajo sobre la conducción de la electricidad a través de los gases.
  • Arthur Leonard Schawlow (1921-1999). Físico estadounidense. Metodista. Premio Nobel de Física en 1981 por su contribución al desarrollo del láser espectroscópico.
  • Niels Bohr (1885-1965). Físico danés. Protestante. Premio Nobel de Física en 1922 por sus trabajos sobre la estructura atómica y la radiación.
  • Gerty Cori (1896-1957). Bioquímica estadounidense. Católica. Premio Nobel de Medicina en 1947 por descubrir el mecanismo por el que el glucógeno se convierte en ácido láctico en el tejido muscular. Fue la primera mujer que recibió este premio.
  • Eric Wieschaus (1947). Biólogo estadounidense. Católico. Premio Nobel de Medicina en 1995 por sus descubrimientos sobre el control genético del desarrollo embrionario.
  • Brian Kobilka (1955). Fisiólogo molecular y celular estadounidense. Católico. Premio Nobel de Química en 2012 por el estudio de los receptores acoplados a proteínas G.
  • Carlo Rubbia (1934). Físico de partículas italiano. Cristiano creyente. Premio Nobel de Física en 1984 por descubrir las partículas W y Z en el CERN.
  • Albert Claude (1899-1983). Biólogo belga. Católico. Premio Nobel de Medicina en 1974 por ensanchar el conocimiento de las células.
  • Werner Arber (1929). Microbiólogo suizo. Protestante. Premio Nobel de Medicina en 1978 por sus investigaciones sobre las enzimas de restricción.
  • Mario Molina (1943). Ingeniero químico mexicano. Católico. Premio Nobel de Química en 1995 por ser uno de los descubridores de las causas del agujero de la capa de ozono antártica.
  • Charles Hard Townes (1915-2015). Físico estadounidense. Miembro de la Iglesia Unida de Cristo. Premio Nobel de Física en 1964 por su trabajo fundamental en el campo de los electrones cuánticos.
  • William Daniel Phillips (1948). Físico estadounidense. Metodista. Premio Nobel de Física en 1997 por sus contribuciones al campo de la refrigeración mediante láser.
  • Max Born (1882-1970). Físico y matemático alemán. Protestante. Premio Nobel de Física en 1954 por sus trabajos en mecánica cuántica.
  • William Thomson (1929). Físico y matemático británico. Protestante. Es uno de los modernizadores de la física. Desarrolló la escala de temperatura Kelvin.
  • John Carew Eccles (1903-1997). Neurofisiólogo australiano. Católico. Estudió la transmisión de señales entre los nervios y los músculos.
  • Antonino Zichichi (1929). Físico italiano. Católico. Uno de los pioneros de la física nuclear, prolífico autor y galardonado con premios y grados en varios países.
  • José Agustín Pérez del Pulgar (1875-1939). Físico español. Sacerdote católico. Se especializó en electricidad y física matemática. Fundó la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad Pontificia de Comillas.
  • Antonio Romañá Pujó (1900-1981). Matemático español. Católico y religioso de la Compañía de Jesús. Doctor en Ciencias Exactas, estudió el efecto-Tierra en la actividad solar, así como las manchas solares.
  • Piedad de la Cierva (1935-2012). Científica española. Católica. Fue pionera en los estudios de la radiación artificial en España.
  • Juan Martín Maldacena (1968). Físico teórico argentino. Católico. Ha hecho importantes estudios de la teoría de cuerdas y formuló la hipótesis más realista sobre el principio holográfico.
  • Maria Montessori (1870-1952). Médica, psiquiatra, bióloga y psicóloga italiana. Católica. Fue la primera mujer italiana que se doctoró en Medicina.
  • Raoul Bott (1923-2005). Matemático húngaro. Católico. Hizo notables contribuciones al campo de la geometría.
  • Manuel Carreira (1931). Astrofísico español. Sacerdote católico. Miembro del Observatorio del Vaticano, ha colaborado con la NASA en diversos proyectos.
  • Henri Breuil (1877-1961). Naturalista, arqueólogo y geólogo francés. Católico. Fue el pionero del estudio del arte paleolítico de las cavernas.
  • Wolfgang Pauli (1900-1958). Físico austriaco nacionalizado estadounidense. Cristiano excatólico. Premio Nobel de Física en 1946 por su descubrimiento del Principio de exclusión.
  • John Gurdon (1933). Biólogo británico. Anglicano. Premio Nobel de Medicina en 2012 por sus descubrimientos sobre la clonación.
  • Heinrich Rudolf Hertz (1857-1894). Físico alemán. Protestante. Descubrió el efecto fotoeléctrico, la propagación de las ondas electromagnéticas y las formas para producirlas y detectarlas.
  • Salvador Cervera (1935-2012). Médico psiquiatra español. Católico. Fue uno de los grandes impulsores de la psiquiatría científica basada en los fundamentos biológicos de la enfermedad mental.
  • Laurent Lafforgue (1966). Matemático francés. Católico. Es el actual director del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) de Francia.
  • César Nombela Cano (1946). Científico español. Católico. Especialista en microbiología y académico de número de la Real Academia Nacional de Farmacia, ha presidido el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España y actualmente es rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.
  • Pierre Macq (1930-2013). Físico belga. Católico. Hizo notables investigaciones en física nuclear experimental. Trabajó en el CERN y fue el primer rector laico de la Universidad Católica de Lovaina.
  • Gregorio Marañón (1887-1960). Médico y científico español. Católico. Fue el fundador de la endocrinología en España.
  • José María Albareda (1902-1966). Científico español. Sacerdote católico. Doctor en Farmacia. Fue el primer secretario general del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España y el primer rector de la Universidad de Navarra.
  • George Ellis (1939). Cosmólogo sudafricano. Cuáquero. Coautor del libro “La estructura a gran escala del espacio-tiempo” junto al físico británico Stephen Hawking.
  • Mary Kenneth Keller (1914-1985). Informática estadounidense. Religiosa católica. Fue la primera persona que se doctoró en Informática y la primera mujer en obtener un doctorado en Computación.
  • Russell Stannard (1931). Físico británico. Cristiano creyente. En 1998 La Reina Isabel II le nombró oficial de la Orden del Imperio Británico por sus contribuciones a la física, la Universidad Abierta y la popularización de la ciencia.
  • Karl Stern (1906-1975). Neurólogo y psiquiatra canadiense. Católico. Hizo investigaciones sobre neuropatología y psicoanálisis.
  • Charles Coulson (1910-1974). Matemático y químico británico. Metodista. Fue un pionero de la aplicación de la teoría cuántica de valencia a problemas de estructura molecular, dinámica y reactividad.
  • Arthur Peacocke (1924-2006). Bioquímico británico. Sacerdote anglicano. Fue pionero en investigar los principios de la química física del ADN.
  • Buzz Aldrin (1930). Ingeniero, Doctor en Ciencias y astronauta estadounidense. Presbiteriano. Fue la segunda persona en pisar la Luna, en 1969.
  • Owen Gingerich (1930). Astrónomo estadounidense. Cristiano creyente. Gran divulgador científico, dirigió el comité de la Unión Astronómica Internacional para la definición de planeta.
  • Stanley László Jáki (1924-2009). Físico húngaro. Sacerdote católico. Recibió el premio Lecompte du Noüy en 1970 y el premio Templeton en 1987.
  • Arthur Compton (1892-1962). Físico estadounidense. Presbiteriano. Descubrió el efecto Compton de los fotones de rayos X.
  • Theodosius Dobzhansky (1900-1975). Genetista ucraniano. Cristiano ortodoxo. Es uno de los fundadores de la segunda oleada de la síntesis evolutiva moderna.
TOMADO DE LA PERIODISTA CARLA DE LA LÁ


  TOMADO DEL PROFE "EL VECINO DE JESÚS"

lunes, 11 de octubre de 2021

HUMILDE DEFENSA DE LA ASIGNATURA DE RELIGIÓN

En las últimas semanas la asignatura de Religión que se imparte en los centros ha vuelto a ser noticia; o, más concretamente, ha vuelto a ser noticia el futuro de esta materia. Pareciera que, en España, la formación de un nuevo gobierno aparejase siempre la apertura de una misteriosa caja de Pandora, de donde se desparramarían algunos de los fantasmas que la sociedad española lleva arrastrando desde hace ya no pocas décadas. Uno de ellos, ¡cómo no!, es la conveniencia de impartir la asignatura de Religión en las aulas. Se podría escribir mucho sobre el tema, y presentar igualmente muchos argumentos de peso a favor o en contra. Sin embargo, todo esto no estaría exento del pesado elemento ideológico que habitualmente condiciona cualquier tipo de debate en nuestro país.

En primer lugar, la Religión no busca hacer proselitismo. Es importante tomar como punto de partida este matiz: no hay que confundir nunca una clase de Religión con la catequesis. Si arrancásemos desde aquí nuestro debate, creo que muchos de esos viejos fantasmas a los que antes hacía referencia se disolverían como un simple azucarillo.

Por otro lado, no podemos negar la importancia que ha tenido el hecho religioso no ya en la historia occidental, de la que somos herederos directos, sino en la propia concepción existencial del hombre, siempre errante a través del tiempo, de la historia y de los siglos, eterno buscador del sentido de su vida. La asignatura de Religión es un instrumento tan válido como eficaz para explicar al alumnado como a través del estudio, la literatura, la arquitectura, la música, es decir, cómo por medio de la cultura el hombre ha querido expresar esa búsqueda de lo trascendente, yendo más allá de lo material, y dando un salto hacia aquello que ni siquiera nuestra condición limitada puede pronunciar, aunque casi lo esté rozando con la yema de los dedos.

En efecto, el sentido religioso del hombre se halla presente, nos guste o no, en algunos de los momentos clave de la historia de la humanidad. Nadie puede negar que la cuestión de Dios ha ocupado un tiempo precioso en el esfuerzo pensante de tantos y tantos filósofos, que han intentado explicar lo que somos hoy; o que algunas de las más maravillosas obras de arte, como las catedrales que salpican nuestra cultura, se idearon y edificaron con la sed de las piedras vivas que somos todos y cada uno de nosotros, y que esconden un anhelo por llegar a lo imposible. En este sentido, un breve paseo por algunas de las pinacotecas más deslumbrantes del mundo sirven para darse cuenta del temblor religioso que ha deslumbrado a algunos de los mayores artistas de todos los tiempos. Ni qué decir de aquellas composiciones musicales, como la Pasión según san Mateo de Bach, o las obras de Tomás Luis de Victoria (por citar solo dos maestros entre una ingente marea de ellos), cuya escucha atenta nos continúan asombrando hasta recordar aquel versículo del Salmo 8, «qué es el hombre para que te acuerdes de él», admirados hasta el extremo de esta gran obra que es el caminar del hombre a través de la vida de todos los tiempos, pasados, presentes y futuros.

Solo por esto merece la pena romper una lanza a favor de la enseñanza de la Religión. Evidentemente, sería absolutamente imperdonable dejar escapar esta gran oportunidad educativa de transmitir quiénes somos y qué somos llamados a ser porqué, entre otras cosas, condenándola al olvido, nos estaríamos traicionando a nosotros mismos y a nuestra historia.

 

Alberto Estévez de PSJ




martes, 6 de abril de 2021

¿SABÍAS QUE LA IGLESIA CATÓLICA ESTÁ CONSTITUIDA POR 24 IGLESIAS AUTÓNOMAS?


¡Es así! La Iglesia católica no se limita al rito romano: es una gran comunión de 24 Iglesias, 1 occidental y 23 orientales.

La rama occidental está representada por la tradición latina de la Iglesia Católica Apostólica Romana. Es llamada “occidental” debido a la localización geográfica de Roma, y no porque su presencia se restrinja a países de Occidente: en realidad, la Iglesia Católica de rito romano está presente en el mundo entero y tiene diócesis en todos los continentes, de Portugal a Japón, de Brasil a Rusia, de Angola a China, de Canadá a Nueva Zelanda.

Las Iglesias católicas orientales también tienen fieles diseminados por el mundo, pero, por razones históricas, están más fuertemente presentes en los lugares donde surgieron.

Poseen tradiciones culturales, teológicas y litúrgicas diferentes, así como estructura y organización territorial propias, pero profesan la misma e única doctrina y fe católica, manteniéndose, por tanto, en comunión completa entre sí y con la Santa Sede.

Todas las 24 Iglesias que componen la Iglesia católica son consideradas Iglesias sui iuris, o sea, son autónomas para legislar de modo independiente respecto a su rito y su disciplina, pero no respecto de los dogmas, que son universales y comunes a todas ellas y garantizan su unidad de fe – formando, esencialmente, una única Iglesia católica obediente al Papa, que a todas preside en la caridad.

CATÓLICOS, PERO NO LATINOS

La legislación de cada Iglesia sui iuris es estudiada y aprobada por su respectivo sínodo, o sea, por la reunión de sus obispos bajo la presidencia de su arzobispo-mayor o patriarca.

Por ejemplo, la Iglesia Melquita está presidida por Su Beatitud el Patriarca Gregorio III; la Iglesia Greco-Católica Ucraniana, por Su Beatitud el Arzobispo-Mayor Sviatoslav Shevchuk.

El rebaño de los fieles católicos de rito latino está guiado directamente por el Papa Francisco, obispo de Roma, que es también el líder de toda la gran comunión de la Iglesia católica en sus diversas tradiciones.

Es muy común incluso ahora, en especial en Occidente, confundir la Iglesia católica con el rito latino, un error que viene teniendo lugar desde hace siglos y que, a lo largo de la historia, ha causado serios daños a los católicos de ritos orientales.

Lo que es preciso entender es que todos los católicos latinos son, obviamente, católicos; mero no todos los católicos son católicos latinos. ¡Y esta es una de las muchísimas riquezas del infinito tesoro de la Iglesia que es Una, Santa, Católica y Apostólica!

El Concilio Vaticano II reconoció que todos los ritos aprobados por las Iglesias que forman la Iglesia católica tienen la misma dignidad y derecho y deben ser preservados y promovidos.

NO SÓLO EXISTE EL RITO ROMANO

Además, si hablamos de los ritos, otra confusión frecuente es la que se produce entre el rito latino y el rito romano: los términos suelen usarse como sinónimos.

 

Pero, técnicamente, además del rito romano, también existen otros ritos latinos de ciertas Iglesias locales, como el ambrosiano o el mozárabe, y los de algunas órdenes religiosas, además del rito tridentino (o forma extraordinaria del rito romano).

Pero no están vinculados a Iglesias autónomas sui iuris, sino que son diferentes ritos dentro de la misma tradición latina de la Iglesia católica.

Respecto a los ritos orientales, las diferencias tienen más que ver con la diversidad de tradiciones y tiene vínculos históricos entre los ritos y las Iglesias sui iuris específicas que los adoptan: son el alejandrino o copto, el bizantino, el antioqueno o siríaco occidental, el caldeo o siríaco oriental, el armenio y el maronita.

Pero ¿cuáles son, en definitiva, las Iglesias sui iuris que forman la Iglesia católica? Aquí la impresionante lista:

 

DE RITO OCCIDENTAL

Tradición litúrgica latina:

Rito latino de la Iglesia Católica Apostólica Romana (sede en Roma)

 

DE RITOS ORIENTALES

Tradición litúrgica alejandrina:

Iglesia Católica Copta (patriarcado; sede en El Cairo, Egipto)

Iglesia Católica Etíope (metropolitanado; sede en Addis Abeba, Etiopía)

Iglesia Católica Eritrea (metropolitanado; sede en Asmara, Eritrea)

 

Tradición litúrgica bizantina:

Iglesia Greco-Católica Melquita (patriarcado; sede en Damasco, Siria)

Iglesia Católica Bizantina Griega (eparquía; sede en Atenas, Grecia)

Iglesia Católica Bizantina Ítalo-Albanesa (eparquía; sede en Sicilia, Italia)

Iglesia Greco-Católica Ucraniana (arzobispado mayor; sede en Kiev, Ucrania)

Iglesia Greco-Católica Bielorrusa (también llamada Católica Bizantina Bielorrusa)

Iglesia Greco-Católica Rusa (sede en Novosibirsk, Rusia)

Iglesia Greco-Católica Búlgara (eparquía; sede en Sofía, Bulgaria)

Iglesia Católica Bizantina Eslovaca (metropolitanado; sede en Prešov, Eslovaquia)

Iglesia Greco-Católica Húngara (metropolitanado; sede en Nyíregyháza, Hungría)

 

Iglesia Católica Bizantina de Croacia y Serbia (eparquía; sedes en Križevci, Croacia, y Ruski Krstur, Serbia)

Iglesia Greco-Católica Rumana (arzobispado mayor; sede en Blaj, Rumanía)

Iglesia Católica Bizantina Rutena (metropolitanado; sede en Pittsburgh, Estados Unidos)

Iglesia Católica Bizantina Albanesa (eparquía; sede en Fier, Albania)

Iglesia Greco-Católica Macedónica (exarcado o exarquía; sede en Skopje, Macedonia)

 

Tradición litúrgica armenia:

Iglesia Católica Armenia (patriarcado; sede en Beirut, Líbano)

 

Tradición litúrgica maronita:

Iglesia Maronita (patriarcado; sede en Bkerke, Líbano)

 

Tradición litúrgica antioquena o siríaca occidental:

Iglesia Católica Siríaca (patriarcado; sede en Beirut, Líbano)

 

Iglesia Católica Siro-Malancar (arzobispado mayor; sede en Trivandrum, India)

 

Tradición litúrgica caldea o siríaca oriental:

Iglesia Católica Caldea (patriarcado; sede en Bagdad, Iraq)

Iglesia Católica Siro-Malabar (arzobispado mayor; sede en Cochín, India)


TOMADO DEL PORTAL ALETEIA

martes, 16 de febrero de 2021

EL ROSTRO DEL SUFRIMIENTO

Exigimos que la vida tenga un sentido. Pero solo tiene el sentido que nosotros le demos.

HERMANN HESSE

El mundo está lleno de sufrimiento, pero rebosa de personas que lo han vencido, y en su lucha descubrieron algo valioso.

HELEN KELLER

 

Ya hace un año que convivimos con el COVID-19 y, la pandemia, nos ha mostrado lo importante que es que tengas una mano cerca en la enfermedad y la muerte. Si en nuestra sociedad se esconde la enfermedad y la muerte, llevamos un tiempo que esa realidad se nos ha manifestado en toda su crudeza ante nuestros propios ojos. La muerte de un familiar, de un amigo, la enfermedad del COVID, otras enfermedades graves como el cáncer, la soledad, nuevas formas de pobreza, atizan el sufrimiento del ser humano.

Cualquier enfermedad grave en los límites de la vida, la tuya o la de un familiar impone la pregunta por el sentido de la existencia. En los momentos límites, podemos tener más preguntas que respuestas y quedar atrapados en el pozo del sufrimiento. Las preguntas por el sentido no se plantean para ser respondidas, ellas nos revelan la condición humana. Cada sufriente debe buscar compartirlas y ordenarlas, para poder habitar el mundo y que se puedan tornar más humanizadoras. La mayor parte de las veces necesitamos toda una vida para encontrar el sentido, ya que el dolor del sufrimiento puede romper el relato existencial que contribuye a orientar la propia existencia.

Puede que esas preguntas estén dirigidas a Dios, no siempre desde la fe, pero también desde la fe madura del creyente que sufre. En la tradición cristiana y bíblica encontramos preguntas dirigidas a Dios desde el hondón del sufrimiento.  Esencialmente cuando las preguntas arremeten contra las ideas de la inexorabilidad de la justicia, del bien y del sentido de la vida, ponen en el objetivo la fe en Dios Todopoderoso que ama al hombre. Unas preguntas que se unen a la exigencia de justicia que hace Job (Job 29-31) y al grito doloroso de Jesús en la cruz (Mc 15, 34). Cuando la persona pregunta a Dios: “¿Dónde estás?”, Dios pregunta a la persona: “¿Y tú?, ¿dónde estás tú?, ¿dónde está tu corazón?, ¿a dónde llevan tus caminos? ¿dónde está tu hermano?”

En la tradición del Antiguo Testamento, durante mucho tiempo, la atención se concentraba en la vida terrena quedando desdibujada la vida más allá de la muerte.  Dios creó al ser humano para la felicidad, la salud y la vida, como nos muestra el libro del Génesis. Pero tenía su contrapartida, si la salud venía de Dios, también se pensaba que la enfermedad procedía de él, reforzándose la idea humana de relacionar la enfermedad y el pecado.

Un autor desconocido, en ese contexto, escribirá uno de los libros más hermosos de la Biblia, el libro de Job. El autor utiliza un personaje literario para protestar contra esa idea, Job que no había pecado, no podía admitir que sus males fueran un castigo divino. Se reveló casi hasta la blasfemia y se atrevió a desafiar a Dios en un juicio imparcial. Dios le da la razón, le confirma que su sufrimiento no es una condena o un castigo, tampoco es un estado de lejanía de Dios o un signo de su indiferencia, de los labios de Job, conmovido brotará “Te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos” (42,5).

Hay situaciones extremas en las que el ser humano es capaz de encontrar sentido, incluso cuando Dios parece escondido y aparentemente no responde a nuestras llamadas. No es posible un mundo sin enfermedad y sufrimiento, es inevitable en un mundo finito, porque no es ni puede ser Dios, y, por lo tanto, no puede ser perfecto. La finitud es carencial y no puede realizar todas sus expectativas, el sufrimiento y la enfermedad forman parte de ella. Por otro lado, está la libertad humana, que Dios respeta y se toma en serio. Pero Dios está implicado, es el primero que está a nuestro lado, sin lesionar nuestra libertad, está siempre al lado del que sufre: “Mi Padre trabaja siempre” (Jn 5,17). Dios ha renunciado a la omnipotencia en favor de la autonomía del hombre y de la libertad del mundo. Allí donde el hombre sufre, Dios sufre con él, pero Dios trabaja contra el sufrimiento.

Jesús de Nazaret nunca quiso el sufrimiento ni para él ni para los demás. El sufrimiento no es bueno. El maestro de Galilea, pasó su vida haciendo el bien y curando la enfermedad, la injusticia y el pecado. Su primera mirada no se dirige al pecado del ser humano, sino al sufrimiento. Toda su vida fue fiel a su predicación y a la misión que el Padre le había confiado, el reinado de Dios y, por él lo arriesgó todo. Su actividad sanadora ocupa un lugar central en el proyecto humanizador del reinado de Dios, potenciando la vida y la salud, buscando un mundo más justo y digno, más sano y dichoso para todos, empezando por los últimos. Jesús hace de la sanación la experiencia privilegiada para abrir al ser humano la sanación y salvación definitiva.

El dolor y el sufrimiento forman parte de la vida humana, están ahí como un “misterio doloroso”. El ser humano es un ser doliente. El hombre no se destruye por sufrir, sino por sufrir sin ningún sentido (Viktor Frankl). La vida humana no cesa bajo ninguna circunstancia, su significado incluye también el sufrimiento, las privaciones y la muerte. Vivir, comenta Viktor Frankl, es asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a las cuestiones que la existencia nos plantea y, cumplir con las obligaciones que la vida nos asigna a cada uno de nosotros en cada momento. Somos seres potencialmente resilientes, capaces de resistir a la destrucción y capaces de reconstruir sobre circunstancias adversas.

La enfermedad y el sufrimiento, no son abstracciones, tienen el rostro del sufriente y del enfermo. La enfermedad solo existe en el hombre y la mujer concreta, esto lo entendemos cuando nos toca de cerca, en un familiar o en nosotros mismos. Enfermedad y enfermo son la misma cosa. En la enfermedad está también la totalidad del sujeto, siendo tan necesario como la dimensión biológica, la dimensión psicológica, espiritual, familiar, social.

Es importante no solo aliviar el dolor, también el sufrimiento moral y emocional ante la incertidumbre de la enfermedad. También es necesaria la atención social a las personas más vulnerables, personas con discapacidades o ancianos en soledad y vulnerabilidad. Todo enfermo, cualquiera que sea su fe o su dimensión existencial ante la vida, tiene derecho a ser respetado y atendido en la dimensión espiritual, necesita curar sus heridas y enfrentarse a los miedos.

He tenido el dolor y el privilegio de asistir a mi padre en su enfermedad del alzheimer en un morir lento y largo, perdiendo progresivamente sus capacidades y facultades de su propio ser. Posiblemente, en el último año, no se dio cuenta de los cuidados que todos le ofrecimos por su progresiva incapacidad. Pero, los que estuvimos cerca de él, nos dimos cuenta de lo que nos ofreció en su enfermedad, abriéndonos los ojos a lo esencial. No sé si fui yo quien le acompañó o realmente fue él, quien me mostró desde su silencio e incapacidad, el valor exacto de la vida, proporcionándome el verdadero rostro humano de la existencia. La vida humana en el sufrimiento ofrece también espacios para el crecimiento y permite descubrir valores existenciales desconocidos.

En estos momentos de enfermedad y pandemia, ante el dolor y la soledad de muchas personas, quiero terminar con el recuerdo aquellas palabras de Amado Nervo, la felicidad no es una posada al final del camino, es una manera de caminar por la vida.

 

Juan Antonio Mateos Pérez

 

martes, 5 de enero de 2021

SOBRE LA NUEVA LEY DE LA EUTANASIA

Tan solo hace unos días que el nuevo gobierno de España ha aprobado la ley que despenaliza la Eutanasia.

Comparto un artículo muy interesante al respecto y algún vídeo adicional:

¿Ley de la eutanasia? No cometamos el mismo error

(Artículo publicado por Tomás Chivato en El Debate de Hoy 25/02/2020)

Curar y cuidar han de ser las dos caras de la misma moneda científica y humana de los buenos médicos que, además, sean médicos buenos.

Hace un par de semanas, se ha discutido y aprobado en el Congreso de los Diputados el inicio de la tramitación de la denominada ‘Ley de la eutanasia’, que asegura o regula el derecho a una “muerte digna”. Se ha producido un debate en la sociedad española. No es un tema de debate cualquiera ni nuevo, sin duda es una cuestión trascendente.

En primer lugar, sería más apropiado y necesario hablar de vida digna y no de muerte digna. La dignidad es algo intrínseco a todo ser humano y la percepción que las personas enfermas tienen de su dignidad depende, en gran medida, de cómo son tratadas. Recordemos el artículo 15 de la sección primera de nuestra Constitución: “Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que en ningún caso puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes”.

No es un debate nuevo, ya que desde los tiempos de Hipócrates (450 a.C.) la misión de los médicos ha sido defender y cuidar la vida desde su origen hasta su final, tal y como refleja el juramento hipocrático: “Aplicaré mis tratamientos para beneficio de los enfermos, según mi capacidad y buen juicio, y me abstendré de hacerles daño o injusticia. A nadie, aunque me lo pidiera, daré un veneno ni a nadie le sugeriré que lo tome. Del mismo modo, nunca proporcionaré a mujer alguna un pesario abortivo”.

Los códigos deontológicos y los principios de ética médica son muy claros. La Asociación Médica Mundial ha reiterado su firme oposición al suicidio con ayuda médica y a la eutanasia, ya que “constituye una práctica de la medicina contraria a la ética”.

La mercantilización de la muerte

Un peligro evidente es el de la ‘pendiente deslizable’ observado en Holanda. Primero, se despenalizó la eutanasia para tratar enfermedades incurables; posteriormente, se autorizó el empleo de la eutanasia en caso de enfermedades crónicas con dolor intratable, evolucionó a pacientes con enfermedades mentales y, recientemente, se está contemplando la autorización en personas sanas mayores de 70 años que lo soliciten, aunque no se cumpla ninguno de los requisitos contemplados anteriormente.

A pesar de la legislación holandesa vigente desde 2001, ya hay médicos que apoyaron la legalización y ahora se arrepienten y nos advierten. El profesor Theo Boer (Universidad de Utrecht) describe la eutanasia como el «homicidio de una persona», habla de una Holanda «en la que la caridad ha desaparecido» y de una «ley que tiene efectos sobre toda la sociedad», explicando por qué sus adversarios tenían razón «cuando decían que Holanda se podría encontrar en un peligroso plano inclinado».

Un riesgo evidente es la mercantilización de la muerte, convirtiéndose en “producto de consumo”. En Holanda ya puede solicitarse la realización domiciliaria de dicho “tratamiento”.

El papa Francisco acaba de remitir a los profesionales un mensaje en la XVIII Jornada Mundial del Enfermo: “Queridos agentes sanitarios: cada intervención de diagnóstico, preventiva, terapéutica, de investigación, cada tratamiento o rehabilitación se dirige a la persona enferma, donde el sustantivo ‘persona’ siempre está antes del adjetivo ‘enferma’. Por lo tanto, que vuestra acción tenga constantemente presente la dignidad y la vida de la persona, sin ceder a actos que lleven a la eutanasia, al suicidio asistido o a poner fin a la vida, ni siquiera cuando el estado la enfermedad sea irreversible”.

La experiencia clínica demuestra suficientemente que para las situaciones de sufrimiento insoportable la solución no es la eutanasia, sino la atención adecuada, humana y profesional, y a este fin se dirigen los cuidados paliativos. El problema es que, según el Atlas de Cuidados Paliativos en Europa, en España estamos en la cola de recursos humanos y profesionales de Europa en lo que a medicina paliativa se refiere.

Una situación social creciente es la de la soledad de las personas mayores con enfermedades crónicas que, además, son residentes en ciudades despersonalizadas. A alguien se le podría ocurrir que su vida no es digna de ser vivida.

Curar y cuidar

Los médicos a veces curan, muchas veces alivian y siempre han de consolar y ahora también acompañar. Curar y cuidar han de ser las dos caras de la misma moneda científica y humana de los buenos médicos que, además, sean médicos buenos. Se está produciendo un movimiento de rehumanización de la relación médico-paciente que nos permite ser optimistas.

En el futuro nos juzgarán las generaciones venideras. Recordemos este texto atribuido a Martin Niemöller, relativo a lo ocurrido en la Alemania nazi del siglo pasado: «Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista, luego vinieron a por los judíos y no dije nada porque yo no era judío, luego vinieron a por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista, luego vinieron a por los católicos y no dije nada porque yo era protestante, luego vinieron a por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada».

VÍDEOS:

ENTREVISTA DE ÉVOLE AL DOCTOR MARCOS GÓMEZ SANCHO


REPORTAJE MORIR EN PAZ (CUIDADOS PALEATIVOS Y EUTANASIA)


MÉDICOS CONTRA LA LEY DE LA EUTANASIA 


¿QUIÉN QUIERE MORIR? NO AL DRAMA DE LA EUTANASIA DOCUMENTAL